Capítulo 18: la historia de los dos abrazados.
<<Después de cenar, nos dirigimos hacia el coche que estaba aparcado justo en la puerta del restaurante, la sorpresa que nos llevamos fue que el coche tenía una cartulina grande en el lateral que decía:
HOY AL FIN MORIRAS CABRÓN, TE LO JURO
<<Me asusté un poco al verlo pero pensé que era una broma de algunos jonkis de por ahí, lo quité y nos subimos al coche. Ya estábamos en la autopista cuando olimos algo raro dentro de él, como a aceite de motor o algo así, pero no pensé que era algo importante ya que habíamos pasado por una gasolinera cercana, al cabo de un rato, casi saliendo de la autopista, (ya estábamos acostumbrados al olor) nos reímos porque en la radio habían contado un chiste muy gracioso y no me fijé que algo pasaba en nuestra zona de la autopista, un coche iba en dirección contraria.
<<Todavía estaba lejos y tenía tiempo para frenar pero, me di cuenta que los frenos no funcionaban, miré hacia atrás y vi que detrás nuestro había un hilo de carretera mojado, el líquido de freno se había estado derramando desde que salimos del bar. No pude frenar. No pude aminorar el coche. Estábamos perdidos. Vi una luz cegadora proveniente del otro coche que no frenó a tiempo y se produjo el choque.
<<Debí de quedarme inconsciente durante un momento porque cuando me desperté estaba sobre el airbag, intenté recordar lo sucedido y, de pronto, miré al asiento del acompañante, ahí estabas tú Ele, tu airbag no había saltado y tu cabeza estaba ensangrentada, me asusté y comencé a oler,otra vez, el pestilente aroma que provenía de un bote de gasolina abierto y derramado ya, en la parte trasera del coche, por fin tuve tiempo de razonar que si el líquido llegaba mas allá, saltaríamos por los aires. No podía permitirlo. Me bajé con dificultad y vi al señor del coche que nos había embestido en el capó del automóvil, lleno de cristales por todas partes, no se había puesto el cinturón. Su coche estaba incendiado y no tenía mucho tiempo para salvarle, así que te saqué del coche y eché a correr contigo en brazos cuando el coche explotó y me tiró al suelo, así acabamos en esa postura, momentos después sentí mi espalda arder y volví a quedarme inconsciente.>>
|
Imprimir |
Enviar historia |
