UN TREN EN BARCELONA
Ascendió al tren en alguna estación cercana a Barcelona. Se acomodó placidamente, a esa hora no había apretujones, ni malos olores, ni bellas mujeres. No había nadie a quien ojearle el diario por encima del hombro.
Se sentó en una de las butacas que dan la espalda al cristal de la ventanilla. Disfruto de esa tranquilidad. En Barcelona, no hay inseguridad como la que conocemos los argentinos. No existen los robos a mano armada en los trenes, ni los vendedores ambulantes, tampoco saben los catalanes de la existencia del "tren blanco" del Gran Buenos Aires.
Acá se vive en paz, pensó.
Cuando miró a su derecha la vio a ella. Una chica sudamericana, como nos llaman aca, aunque sin distinguir entre México, Honduras y Chile. La simplificacion geografica la determina el color de la piel y los rasgos indígenas. Los argentinos "con suerte" pasamos desapercibidos para la sociedad europea. De hecho somos europeos o asi nos gusta sentirnos. Lo dice la portada de mi pasaporte, eso si, emitido en Mar del Plata.
La chica iba en su mundo de mp3, tal vez escuchaba algún ritmo latino.
El la miraba. Quien no habrá soñado alguna vez ligar en el tren ? Y a lo mejor, la soledad le daba una mano en la noche de Barcelona.
Pero en un momento apareció en el tren un joven europeo, con todo su miedo a cuestas, con toda su ignorancia, con toda su crueldad.
Le gritó en la cara a la chica. Le manoseo su orgullo, le piso su bandera, le escupió su dignidad, le recordó que era pobre en casa de ricos. Ah, y también le dió una cobarde patada en la cara.
"La Mierda" se bajó del tren en la siguiente parada.
Ella se quedó golpeada, aturdida, confundida y humillada.
El sintió el mismo pie que dio la patada en la cara de ella, sobre su cabeza.
Y lo seguirá teniendo por mucho tiempo, hasta tanto la prensa, los vecinos y su conciencia logren olvidarlo.
Ojala queridos lectores que la vida no nos ponga nunca en la disyuntiva de ser heroes urbanos, tal vez no estemos preparados para ello.
No todos los europeos somos miedicas, ignorantes y crueles, ni tampoco todos los argentinos son embaucadores, carasduras o encantadores.
En este mundo que nos ha tocado vivir, deberíamos mirar más a las personas como individuos y no encasillarlos en unos predeterminados "MODELOS".
Muchos respetamos la convivencia y, tan solo unos pocos, la deterioran.
Logicamente años atras la cosa era distinta, soy Argentina, nieta de españoles e italianos. Mis abuelos llegaron aqui escapando del hambre y de la guerra, y en este pais, encontaron trabajo y la dignidad perdida, no les fue nada mal, al contrario, formaron un gran familia, y economicamente les fue muy bien.
De parte de mi madre, mis bisabuelos llegaron de españa directamente a Neuquen, mi bisabuelo fue maestro, fundo un colegio y aun hoy hay una placa recordatoria en su nombre sobre su tumba. Su hijo (mi abuelo, el padre de mi mama) conocio a mi abuela tambien española, vinieron a Buenos Aires, compraron un terreno en Flores que pagaron en no se cuantas cuotas, construyeron una casa donde vivieron toda la vida, y dos departamentos mas que alquilaron hasta pocos años antes de fallecer. Ademas eran sastres y cocian para una casa muy importante de aquella epoca, nunca quicieron volver a España, tenia muy malos recuerdos de su tierra y amaban este pais, le estaban agradecidos.
Mi historia no es nada original, muchos argentinos podria contar historias similares. En el 2001 en plena crisis, muchos nietos de europeos volvieron a la tierra de sus abuelos, pero no les fue tan bien, muchos volvieron, otros insistieron y pudieron sobrevivir. La historia se daba vuelta pero lamentablemente el resulatado no era el mismo que recibieron los abuelos en este Pais.
Tambien en Argentina se ven actos de violencia contra ciudadanos de otras nacionalidades, los explotan, trabajan todo el dia y le pagan miseria por horas trabajadas, estan hacinados en piezas de dos por dos, y tambien son golpeados y humillados . Y ni hablar de la violencia, de los robos, de los piqueteros, del tren blanco que vos mencionas, de la pobreza, de los chiquitos descalzos vendiendo estampitas, del paco (la llamada drogan de los pobres que quita el hambre) y mil cosas mas que los argentinos vemos y sufrimos cada dia.
Trabajo frente a la plaza de mayo y vivo en la pcia de Buenos Aires, todos los dias tomo el tren y el subte para llegar a la oficina, hago esto hace 18 años, podria contar miles de historias de esos viajes y de todas las veces que nos toco salir del banco donde trabajo en tandas de 10 o 15 personas derechito a la boca del subte casi corriendo por los hechos de violencia que soporto y sigue soportando esa plaza historica, marcha de piqueteros con la cara tapada y palos en sus manos, familias enteras reclamando a gritos que tambienm existen, que viven aqui, pero parece que nadie los ve.
Y Mar del Plata!!!, esa ciudad de la que estoy enamorada y no paso un solo verano sin visitarla, tampoco es la misma, ni sus playas, ni su gente, ni el turismo, nada, nada es igual.
Es una lastima, duelen muchas cosas, algunos tratamos de ayudar en lo que podemos, otros miran para otro lado.
Un abrazo amigo.
Ricardo y M. Rosa, gracias por leerme.
Es real, no lo he vivido directamente, pero ocurrio hace poco en Barcelona.
Tuvo mucha repercusión mediatica. La verdad es que no es el trato normal que reciben los inmigrantes, pero sucede con bastantes grupos neonazis que estan tomando cierta importancia en Europa como reaccion a la inmigracion masiva.
Claro, estos ignorantes no saben que hace años la cosa era al reves, y Europa mandaba barcos con gente en condiciones miserables como fruto de la guerra y la hambruna que habia aqui en Europa. En fin, la ignorancia es la madre de todos los males.
Saludos amigos,
Las malditas diferencias de los humanos, aprendamos de los perros que se huelen los culos y se aceptan y conviven. Que lo pario hermano esto que escribes duele en el alma. Como podemos ser tan imbéciles. Buen relato amigo Un abrazo