UN SUEÑO

Categoría(s): cuento
Otra vez estamos aquí y me cuentas un sueño o quizás un recuerdo.

“Estoy solo en casa miro el cielo por horas y no tengo un televisor, me acuesto en el patio con baldosas cuadradas y algo sucias, respiro silencio y la inercia me invade, he recorrido mi casa un poco mas de 20 veces, miro la cama, los muebles y aquella puerta con seguro y candado que me estanca aquí. Entonces me miras sin conocerte, con rabia y desesperación.

—Hemos sido esclavos de una tiranía difícil de evadir, te escapaste tras esperanza de un rumbo nuevo, soñaste que iba a ser diferente pero soñar tanto con algo lo hace invisible y huraño ante la posibilidad de ser mejor —me decís.

Me quedo estático ante tu imagen niña de 15 años un poco mayor que yo, no sé de dónde eres, ni por qué me culpas de tus tragedias, ya me es suficiente con la mía. Algo solo y sin padre, con mama trabajando y la dominación de mi padrastro con un hermano consentido y preferido, cargando con la culpa de ser un descuido y con las entrañas sucias de una noche loca. Tan solo la semana pasada me obligaron a comerme un jarrón grande de ají y era eso o una reventada en las piernas, por ser goloso y comerme algo de la comida. Ese es el castigo por tener un poco mas de hambre. Ese era mi castigo por estar allí.”

Me quedo mirándote y un silencio nos retrae y entonces te digo.

Soñabas con irte de la casa, el mismo sueño que tuve antes de tener 18, para alejarme de ti, para saber que no existías para borrar mi pasado y hasta cambiarme el apellido ¿por qué no era mío?, aliste un par de veces mi maleta y fingí marcharme, solo una vez lo hice pero fue por la desesperación de no encontrar nada que me uniera a la casa.

Quizás nos parecemos, vivimos vidas similares en tiempo diferentes. Eran los setenta cuando resolvías problemas de matemáticas en tu patio, eran los noventa cuando dibujaba y tejía a punta de retazos ropa para mis muñecas en otro patio. Tu padre no estuvo y mi madre tampoco. Quizás somos la victoria después del túnel, sobrevivimos tras el estanco de un verano.

Te odie los primeros años de mi adolescencia, lo hice por tu ausencia y por dejarme descuidada, porque no leíste el catalogo para padres, Porque amaste primero a una Eva y te olvidaste de mi presencia. Te pudo más el placer y los anhelos de una familia, la posibilidad de no fallar, perseguiste tu sueño y levantaste paraísos, muros frágiles, corroídos por las ratas, te engañaste y yo te perdí.

Comencé a aborrecerte, a odiarme y revelarme contra el dolor, contra mí, contra todo lo que me uniera a ti, me perdí en el intento de encontrarte y si alguna vez me enseñaste a querer, se me olvido. Te he dicho que quiero morir, que me lleves a San Isidro, que no puedo con la depresión, que necesito un siquiatra. Me has dicho que aunque caminaste en vidrios rotos estas aquí con una sonrisa. Me he quedado sola mostrándote mi sangre y recibiendo tus cachetadas para sentir dolor de verdad para ver si me sacas, si me salgo de este trauma el mismo al que le huía de niña.
Te escapaste de tu pasado y me encontraste, te fugaste de mí tras las sirenas de homero y me cambiaste. Por eso insistí en ser todo lo que no eras tú, por eso me ate de manos.

He huido de tu amor y sigo paliando con el pasado, sigo retorciéndome en mi cama cada vez que me da por culpar al mundo de mi ineptitud, porque se me desmorona una nueva ilusión, porque no logro superar perdidas, porque culpo a todos de mi soledad.

Me estas aguantado una vez más mis quejas, mis delirios, mis pena y tormentos. Me has contado tus historias de cuando corrías por los valles de Cali antes que se llamaran sur y lo talentoso que eras con cicla, aun recuerdas el rio Meléndez y las historia de barrio, los pantalones rotos y el cabello largo, las fiestas de 15 y las llamadas luladas, las muchachas y tus fantasías.

Te he contado mis sueños en mis noches desesperadas, en la brisa de las nubes, un día antes de irme de aquí, algunas veces me escuchas se que otras fingís y como siempre terminamos en mi cuarto en un mar de lagrimas que son mías por supuesto y con amenazas que dicen ¡mírame estoy aquí!

No se amar, lo intento a diario tras lo besos y las miradas tiernas de desconocidos. Me he quedado en jardines vacios, atrapada en el garaje coleccionando noticias. Me sacaste el demonio por ser de una estirpe enferma.

No sé si crees en mí, he fallado como futura periodista y filosofa, y quizás una tarde me aburra de escribir, me aburra de inventar historias y esconder lo que hay en mí. Quizás un día me lleguen los años y pierda el gusto por el arte, por la cultura y las pasiones, quizás me vuelva una tipa normal, pero que tiene dinero, que ignora la angustia que aguarda cada esquina y créeme solo ese día, abre muerto de verdad. Mientras sigo aquí con mi rebeldía y creyendo en lo imposible y huyendo de lo posible. Se que hoy no tengo regalo y menos dinero ya sabes que los bohemios no pensamos en lujos, pero hoy me he dedicado toda esta noche en crear algo para ti o para mi, quizás para los dos.
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Comentarios:

Escrito por: guadalupe40       31/10/07 04:30
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Muy bueno, escribes muy bien...ojalá bajes otras obras..Guadalupe jubilada de Santa Fe capital
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