un rupestre de viaje
Salio el rupestre a pasear, lo hizo en uno de esos días en que el ocio se manifestaba, hubo que esperar mas de media hora para que el cafre del autobús pusiera sus llantas neumáticas acostumbradas al asfalto cotidiano sobre el polvo del suelo que se agita como si el viento lo masticara con dientes invisibles, con las bolsas vacías, el corazon lleno de sueños y dispuesto a darle un toque diferente a ese dia puso el rupestre su esqueleto óseo de músculos y carnes en movimiento, la cara del cafre expresaba que este era uno de esos dias en que todo va de mal en peor, kilómetros atrás recibió la mordida pútrida y corrupta de uno de los agentes encargados de nuestra seguridad, una de las luces de su nave urbana venia descompuesta, solo por esta ocasión por que el jefecito venia de buenas le cobro 200 pesos
-pinche wey, como si yo cagara dinero- escupía su odio en palabras mientras se secaba el sudor de la frente con un pañuelo que en sus tiempos de juventud fue rojo, vio mis ropas algo usadas y dibujo un gesto de súbete wey al decir ¡¡vámonos!!, para el rupestre no hay servicios de calidad ni cosas por el estilo, un sillón exreclinable con sus visceras resortiles de fuera y ademas mostrando su exceso de relleno color vainilla y al parecer cubierto por una capa oscura de sudor seco, mugre y polvo del dia a dia. No hay comodidad, no hay paciencia, ni siquiera en la mirada de el cobrador que dice:
-a donde jefe-, y me muestra las manos pidiéndome mi escaso dinero rupestre, estaba dispuesto a hacer un trueque a cambio de no pagarle, no cargo (ni cargare una de esas tarjetas de crédito con las que puedes comprar hasta el brillo del sol, de esas que dicen no tiene precio), el viaje dura alrededor de una hora y media, mientras deleito mis ojos con el verde paisaje de la madre naturaleza, victima inocente de nuestros avances y excesos, madre cariñosa que nos cobija y a veces nos cobra las deudas recordándonos que solo somos motas de polvo en este camino de la vida, veo muchas cosas, los borregos pastados en el pequeño sembradío verde repleto de vida, las aves volando a baja altura, y la lombriz de asfalto que por tramos parece campo lunar, zona de choque de asteroides y meteoritos, los baches mueven todo, puedo ver la desesperación de las personas, como diciendo ya pasara, veo la cara del cobrador que parece disfrutar del sube y baja del armatoste llamado autobús, veo la cara sudorosa y grasosa del chofer, masticando para sus adentros un dia de estos esta mierda se va a quedar parada incluso puedo ver la risa oculta entre las arrugas de el abuelo de al lado, creo que de verdad el es el único que disfruta de todo esto, ni el diario ajetrear de ir y bajar por el campo mueve sus caderas como los baches eternos de este camino rumbo a algún lado, el rupestre se dispone a viajar en su nave onírica, pero los malos pensamientos siempre rondan, a veces los buitres humanos se complacen en asaltar y robar a punta de pistola, ojala y este dia no sea uno de esos, y ¿si es asi? ¿Quién me salvara?, talvez llame a superman o a robocop, o me convierta en un tiranosaurio feroz y despedace los pedazos de escoria tambien hambrienta de dinero y oportunidades que a veces asolan los caminos, una hora ha pasado, suben, bajan, suenan golpes toscos y secos y el motor no se detiene, estamos junto a una de tantas iglesias que hay rumbo a la ciudad, he ahí los otros borregos, las victimas inocentes de la ignorancia casi materna, no les interesa si lo que les cuentan es verdad, si es de aquí o viene de otro planeta, solo creen, como si les pagaran por hacerlo, no analizan, simplemente tienen fe y no importa mas, lo que si importa son las oraciones del dios, las palabras de gratitud por los alimentos frutos de su propio sudor y esfuerzo, son borregos, de si mismos, a veces borregos políticos, de los acarreos sexenales o trienales para hacer bulto, los borregos gritan ¡¡viva!! ¡¡viva!!, gritan sin importarle la bola de mentiras que el futuro presidente gobernador o diputado lanzo sin esfuerzo y que nunca mas vera pasearse por sus tierras una vez conseguido el puesto, a nadie les importa, son indígenas, tambien hay gente que se burla y aprovecha de su misma gente, perfectos depredadores de su propia sangre, en el camión hay uno, el cuello repleto de cadenas y los dientes incrustados con oro, no le importa explotar la ignorancia de sus hermanos sonrie, me mira a los ojos y enciende un cigarro, presume a los presentes que solo fuma marlboro y no marcas corrientes pobre estupido, el cigarro es mexicano y el prefiere las de origen gringo imagino lo mismo pasara en sus noches llenas de licor, añorando champaña o whiskey y despreciando el mezcal o al mismísimo pulqe , la bebida de los dioses.
Falta casi media hora, el rupestre se encierra en sus meditaciones acerca de lo visto, de lo vivido, todo esta mal chilla el rupestre, lo dice mientras ve por las ventanillas empañadas por polvo y olvido las chozas repletas de miseria, de entre las puertas corrientes sale un niño con la cara cubierta de mugre y de hambre, saluda agitando las manos, nadie le contesta, solo su perro fiel permanece junto a el, un quijote y su fiel rocinante, tal vez su escudero se llame hambre, pobreza o nadie. Nadie lo mira, sin playera, enseñando un ombligo algo saltado que grita al viento que no conoció ni el quirófano ni el ginecólogo, la pobreza lo llevo a una de las comadronas con olor ancestral, basta una mirada de segundos para darse cuenta de su triste realidad. Se siente en el aire una sensación rara, es gasolina, smog, contaminación, ya llegamos, me siento extraño, no hay cantos de aves, ni vuelos, ni olor de flores, carros, humo, y un pitido ensordecedor de miles de cláxones, el rupestre ha llegado a su destino, estira las piernas, camina, parece que ha llegado a un mundo raro, es zona turística, mira a su alrededor, mas de lo mismo, gente, pavimento, mira a una pareja de estadounidenses que llama la atención de los presentes, se vuelven el centro de atención con sus cámaras y su vestimenta exótica, -¡¡mira son americanos!!- murmura un adolescente, al aparecer el mayor y conocedor de el grupo de tres que estan sobre una de las aceras, al lado de un árbol casi enfermo con hojas marchitas, haciendo gala de su ingles recién aprendido se acerca hasta ellos y saluda: hi, do you like México?, el rupestre mueve la cabeza, pobre de mi raza piensa, desaprueba todo, se enoja, -pobre de mi gente, somos mas americanos que ellos, que los gringos, asi los llama, ellos nos llaman frijoleros, da igual, se creen dueños de america, pero no lo son, me dan pena los gringos sin cultura, amantes del dinero, de la vida libre, presumen al mundo su belicosidad y su poder, poderosos económicamente, vacíos espiritualmente. Camina y camina, observando el cielo que por estos lugares es gris, se sorprende de la gente, de los jóvenes que presumen su nuevo tatuaje de dragones japoneses o chinos, sonríe el rupestre mi quetzalcoatl no le pide nada al dragón de oriente camina y pasa frente a unos hoteles repletos de turistas, observa las caras de algunos de ellos, franceses, comparan los souvenirs adquiridos, aman las artesanías pero ignoran la miseria del artesano, regatean hasta el ultimo centavo importándoles un pepino la necesidad reflejada en el rostro de la persona que vende, murmura el rupestre, regatean aquí, pero cuando compran en sus tiendas gigantes solo aceptan sin preguntar, compran ropa con su tarjeta de crédito y el regateo se olvida, pasa por lugares repletos de extranjeros, ve las sonrisas en decenas de rostros que desayunan en uno de tantos restaurantes, hablan de lo maravilloso de esta tierra, del paraíso oculto en estos lugares, exaltan la belleza de playas, de mares, es irónico, aquí esta el cielo y media hora de camino antes la pobreza cosecha sus frutos, la miseria se pasea en calles olvidadas llenas de polvo, de perros hambrientos que ladran a lo cotidiano, media hora atrás el lujo se resume en un plato de comida que devoran mas por necesidad que por gusto, aseguran amar la belleza de México pero desconocen los rostros indígenas sumidos en la marginación y la ignorancia, aman la cultura y los sitios arqueológicos pero ignoran el saber oculto entre los indios, en los sujetos que antaño crearon las bases del mexico antiguo, indios que no pueden entrar a estos restaurantes donde se sirve lo mas exquisito de la cocina mundial, se encuentran con ellos, les toman fotos, se rien, ellos los indios solo caminan como si no conocieran nada mas, cargando con sus canastos y creencias, ajenos a todo el ambiente consumidor y materialista de aquellos que visitan su país, algunos indios repletos de guajolotes, gallinas o artesanías.
Han pasado las horas, sentado en un parque rebosante de belleza natural mirando las cosas, meditando, si, he ahí el rupestre, en su sofá de concreto y corazon de acero preguntándose que sentido tiene todo, caras dispuestas a dar un buen servicio frente al ojo extranjero, -aquí todo esta mal-, aquí mi gente esta obligada a hablar en ingles, caminen por estados unidos y veras si alguien te saluda en tu idioma, lo unico que veras será racismo, no en todos pero existe, imítalos, a ellos; los gringos se pasean por tus suelos como si lo hubiesen comprado, haz lo mismo alla, y mas tardas en pensarlo antes de que la migra te atrape y te regrese a casa con tus bolsas vacías repletas de sueños de grandeza, de riqueza que quiere escapar del hambre, mece sus ojos por las paredes de una mega tienda, un espacio gigantesco donde al parecer venden hasta elefantes, caracoles de carreras, cantos de ballenas y lo ultimo y mas reciente de la tecnología, te venden celulares del tamaño de tu oido, ropa cara de un diseñador raro, me pregunto si venderán conocimientos, si venderán hombres, a este lugar le hace falta una de esas especies que antaño poblaron este planeta, aquel que vivia entre hermanos y eran sus compañeros los animales que hoy estan en un puesto de carne, por supuesto, venden de todo para el cuerpo, cosas elegantes para la imperfección humana, pero no venden nada para el alma, hay un catalogo extenso de lo ultimo en inventos, maquinas de lluvia, mini componentes que le hacen competencia a los truenos, el rupestre contempla, vino a lo que vino, y es hora de irse, espera unos minutos, la cola no es tan larga, otra vez en su caballo de hierro, otra vez a ver y ver, la grandeza del dinero, al fondo las playas azules repletas de gente en trajes de baño, una que otra gaviota solitaria en el cielo, el sol cayendo con todas sus fuerzas, mira todo, el horizonte, gentes, lujo, césped verde donde hace unos minutos puso las suelas de su gastado zapato, platica para si mismo, su dialogo interno nunca para lo ves, no era necesario irse a Arabia y asi ver las obras majestuosas de don dinero , vibra hasta el aire al calentar motores, el rupestre siente como se mueven hasta sus ideas, la maquina humana sigue su curso, vendedores ambulantes vestidos sobriamente, demuestran su delicadeza frente a las personas de ojos verdes y pelo rubio, y muestran su otro lado frente a sus hermanos los chaparritos, morenos y de pelo negro, los he visto, frente al campesino de sombrero que le compro unas bolsitas, lo miro con desprecio, con asco, pobre ignorante, desprecia a los hijos de la raza de bronce pero ama a los hijos del tio sam, los sobrinos de rambo crecidos a base de mcdonalds y una dieta rigurosa de coca cola. Se suben unos niños que cantan de todo por unos centavos, al fondo un grupo de estudiantes estallan en risas al oir una cancion de toque ranchero interpretando por los niños, cantan como los del coro de Viena, pero a estos no les interesan los foros ni teatros de Europa o Asia, ellos lo hacen por un pedazo de pan, una tortilla o peor aun, para la medicina de mama que esta en casa, enferma, se ganan mi cariño y unos pesos, y tambien la cara dura de el grupo de malos alumnos que atrás yacen, llega el momento en que se detiene el auto, ellos bajan, en sus ojos hay un gracias, siguen las risas, el rupestre se acerca hasta ellos caminando por el pasillo estrecho sujetándose en asientos vacíos de pasaje, el rupestre interroga. Por que de la risa,
-es una cancion muy fea, no me gusta tanto, ademas no es la que esta de moda en la radio ni en la tele.-
¿y que cancion prefieres? pregunta el rupestre.
-una de Jackson o de spears contesto uno de ellos con un gesto de alegría.
Se detiene a pensar el rupestre, y regresa a su lugar, hay negación en su cara y lagrimas en sus ojos ahí esta el futuro de mi México ese es el pensamiento del escritor de cartón, he ahí el futuro de mi nacion, un grupo de jóvenes, futuros profesionistas que en sus hombros llevaran los destinos de un pais, conocedores absolutos de la moda gringa, de canciones en ingles, saben detalles insignificantes de la vida de mickey Mouse, de spider man, se saben los nombres de los hijos de bush y del ultimo novio de paris hilton, pero desconocen la esencia del pasado del suelo glorioso que habitan, no saben ni en que año nacio Benito Juarez, es mas ni reparan en pensar en si es cierta la historia recibida en clase, solo estudian para pasar el examen, no les importa aprender ingles y asi estar a la moda, mientras en casa la lengua de sus abuelos muere, llevándose con ella miles de años de sabiduría, de conocimiento, perfectos malinchistas amantes de lo extranjero, solo queda una pequeña brasa de la llama gigantesca que fue su milenaria cultura condenada al olvido por los ojos del conquistador europeo que puso su vista en el oro y no en el ser humano , asi son las cosas para el rupestre, adherido a su asiento viendo los arboles, las casas y mas gente, todo esta igual, ve la casa donde en la mañana vio al niño inocente, solo el perro se rasca la piel buscando pulgas invisibles echado en una esquina, tal vez este adentro, encerrado en su mundo infantil de creencias de que algún
dia la pobreza no estará mas, tal vez, mira el rupestre las mismas casas, ha llegado hasta la iglesia, de hecho son dos, ambas obedecen al mismo dios pero los fieles ni se hablan, se ignoran, creen tener la verdad, defienden lo predicado, otra vez mueve la cabeza el rupestre el dios extranjero gana terreno otra vez siguen envuelto el rupestre si supiera dios lo que los humanos hemos hecho de su religión, calla, se desconecta del mundo y da una vuelta por los enigmas de su ser, respira y se autoplatica no era necesario irse a africa para ver el hambre, tampoco irse a algún lugar europeo para ver al opulencia, la desigualdad , llega a su pueblo amado, dice un gracias al chofer, pies en el suelo y el rechinar de un motor que se aleja, voltea, el rupestre esta en casa, si, como si hubiese ido a otro planeta, que indiferencia, hoy vi tanto, espero plasmarla en letras y que las letras lleven el mensaje de que todo esta mal y que de seguir asi ¿A dónde iremos?, como país, como sociedad y mas doloroso aun ¿A dónde iremos como humanidad?
vaya ke historia
muy bueno
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