Un domingo místico (xxx)

Categoría(s): literatura erótica

 

Aquella mañana Veronica no trabajaba, tenia todo el día de ese Domingo perpetuo para ella sola, la casa estaba recogida, limpia y luminosa demasiada si acaso, por lo que entorno la persiana y el salón quedó en una tenue bruma, tan acogedora como un vientre materno, tonos rojizos se difuminaban por la paredes y el monocorde soliloquio de la televisión inundaba la estancia acolchándola de sonidos del exterior.

 

Los domingos el canal 2 dedicaba su programación a temas religiosos, el santón de la pantalla, un bello madurito, pensó Veronica, desgranaba sus salmos con locuacidad y convicción, pequeñas gotas de sudor estropeaban el trabajo de la maquilladora, pues sería mujer de seguro, siguió pensando Veronica, lagrimas de sal corrían por las morenas mejillas del locutor que entre la persuasión de sus palabras y el tono de estas, dotaban su cara de una expresión rayando el misticismo.

 

La primavera esta ya de paso y el verano, agazapado, se encontraba a al vuelta de la esquina, aun no hacia esa calor apabullante de la cual los forasteros huyen de Sevilla, cercana a los cuarenta grados muy al contrario una suave brisa se escapaba por entre las rendijas de la persiana y como si de una mano invisible se tratase, acariciaba los muslos de Veronica, haciéndole sentir escalofríos de placer.

 

 

Abierta de piernas en el sofá, sintiéndose observada aunque solo ella estaba allí, no puedo evitar lo que no había echo nunca, algunas amigas comentaban que no hay nada mejor que la masturbación pues nadie se conoce mejor que una misma, ella sonreía ante estos comentarios como si de una experta se tratase, cuando era mas bien todo lo contrario, aquel día fue su primera clase después de veinticinco años en el planeta Tierra y no hay mejor maestro que uno mismo en estos menesteres.

 

 

Automáticamente Veronica, sin saber como, pues el sexo es lo ultimo en lo que podría pensar después de una agotadora semana de trabajo, sintió como su vagina se lubricaba, extrañada de si misma ante esta reacción de su cuerpo, se ruborizó...de los pies a la cabeza y su cuerpo nacarado , tapado del Sol durante todo el invierno adquirió el color anaranjado de las jóvenes vírgenes.

 

Fue instintivo algo genético no aprendido el hecho de tocar sus piernas con ambas manos y acariciarlas de arriba abajo lentamente , mientras la voz profunda cercana al nirvana místico de santón le llegaba lejana aunque poderosa .

-         No se quito las bragas , el roce de la mano sobre estas , sin llegar a tocar el sexo directamente retardando así el contacto, la excitaba aun más y entonces fue cuando la mujer perdió literalmente el Norte . Verónica ya no estaba , Verónica huyó de la casa del espacio y del tiempo y solo ella y el predicador acopaban el Universo, intimo y devastador como el miembro que ahora pugnaba por escapar de entre sus manos y suave se introducía en su boca hasta llegar a lo más profundo de su garganta .

 

-         Recto , tomaba con sus labios , el cimbrel que en pequeñas y justas embestidas acariciaba las comisuras de su boca , ya está bien pensó , y sorprendió de si misma al sacar , humedecido el dedo índice de la mano derecha , que hasta el momento , realizaba espasmódicos movimientos mas allá de su cintura , entre las piernas , mantuvo durante un tiempo aquella posición en cuclillas mientras , de nuevo , masajeaba su clítoris y tan solo de imaginar aquel poderoso pene en el lugar que anteriormente ocupo su dedo se derramo entera.

 

-         El predicador se mostró entonces inmenso y se arrellanó en el suelo , ella era pequeña y minúscula pues en su fantasía lo quería así no obstante su deseo de ser penetrada le subyugaba de tal forma que no dudo en ensartase a horcajadas y montar el tigre que yacía bajo su vientre .

 

      

 

-         Montó sobre el de tal forma que de la garganta del hombre se reproducían sonidos de placer no escuchados nunca en sus tres años de matrimonio , los firmes pectorales le servían de apoyo y los brazos la sujetaban de tal forma que escapar , si hubiera querido , sería imposible .

 

 

-          Un sonido brusco , fuera de lugar , una puerta que se abre , todo el universo se desmorona y se vuelve a construir en décimas de nanosegundos , el salón de nuevo , rojizo en penumbras , una voz familiar.

 

 

-         Cariño ya estoy aquí- el marido vuelve a casa, solo fue a comprar el pan a tan solo quince minutos del cosmos personal de Verónica –

 

-         La escena de su mujer con las bragas a medio camino entre las rodillas y el suelo , abierta en canal en el sofá , sofocada , con el cabello revuelto , mientras sus manos acarician los turgentes pechos , le llega en ráfagas de placer y celos.

 

-         - Pe-pero-¿ que haces ? – consigue pronunciar-

 

-         - Ejercicios espirituales , León , ven aquí que te los enseño –

 

 

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Comentarios:

Escrito por: FranciscoARC       02/07/08 12:53
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Está muy bien, muy simpático. Ya tenía que ser el cura guapo. Como la copla: me lo dijo el cura, me lo dijo el cura, que la cara de ese cristo es como una copia tuya que la cara de ese cristo es como una copia tuya.
Escrito por: fantasmaalineal       30/06/08 20:56
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Absolutamente genial, Carontex!!!
Escrito por: avesolitaria       29/06/08 20:00
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Pues sí, muy buenos ejercicios espirituales..., no como aquellos que se empeñaban en llevarnos las monjas cuando el colegio.
Realmente excitante!!
Un abrazo
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