Me ha tocado ver tantas injusticias en este mundo, que me encantaría tener una varita mágica para poder cambiar todo lo malo que existe a mi alrededor, es tanta la impotencia que llega uno a sentir ante lo inevitable, que a veces lo único que te queda solo es llorar y pedirle a Dios que en sus manos nos guarde y nos proteja de todo mal, que no se olvide de nosotros y nos conseda la felicidad y la dicha de un día poderle mirar a la cara, en este preciso instante quisiera tener el divino poder de poseer dos corazones y regalarle el otro a una persona que está deseosa de vivir, de seguir luchando y disfrutar de la vida y a quien le hace tanta falta un corazón, para hacerlo vibrar de felicidad al saberse vivo de nuevo, quiera Dios y lo logre, lo deseo de todo corazón y con todo mi corazón.