En las noches frías , cuándo el viento trae las olas hacia mí, puedo oír el fragor de la batalla mezclado con los gritos de aquellos que sabían que sus minutos estaban contados. Y de entre todos el tuyo sobresale como una llamarada... me taladra los oídos y no me deja dormir.
Tu visión se hace borrosa... Y creo ver, en la distancia el destello de tus ojos tristes cuándo partiste.
Tu silueta se recorta a lo lejos... tan distante para mí como la luz a la oscuridad, como el sol a la luna, como mi alma a la tuya.
Los años van pasando y aún mi corazón se estremece al oír tu nombre, y mis labios tiemblan al pronunciarte. Mi cabeza estalla al recordarte y mis ojos se humedecen sin poder mirarte.
Las fotografías se volvieron amarillas con el tiempo, la tinta de tus cartas se borro con mis lágrimas...
Pero tu recuerdo permanece imborrable, y a través del tiempo y del espacio jamás morirá.
Naty.
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