Tres...
La oscuridad ha invadido completamente las calles, ni siquiera la luna es capas de aparecer, solo los ratones rondan el cuerpo pálido, frío de quien alguna ves sonrió a la vida...
Alejandro, así se llamaba, él era inquieto, alegre y optimista, intentó cambiarlo todo, al final, todo lo cambió a él...
Su familia era adinerada, de gran renombre, lo más semejante a una sociedad financiera, cada cual vive su mundo, en una misma casa, buscando beneficiarse de lujos continuamente, Alejandro era muy distinto a todas las personas que correspondían a su misma clase social, siendo juzgado siempre por seguir artes, un aventurero y apasionado de los juegos extremos, no le interesaba para nada el dinero de sus padres, solo quería vivir a su modo, divertirse y sentir cada minuto de su vida, alto, robusto y muy simpático, sus ojos azules y su cabello castaño oscuro compactaban con el claro de su piel exaltando en gran longitud, entre sus facciones se encontraban gestos de bondad y misterio, sobre una de sus vastas cejas mantenía una pequeña cicatriz, sufrida en una de sus tantas aventuras, al partirse uno de los esquís y caer rodando cima abajo en una competencia sobre nieve en Canadá...
Era el segundo de tres hermanos, Karen era su hermana mayor, había terminado el décimo semestre de finanzas, un poco insoportable pero muy organizada, con un aire de intelectualidad, necesariamente tenia que utilizar lentes, su vista fue muy afectada por muchas horas frente a su computador y forzando su mente a ser la mejor de su clase, al preocuparse tanto por su formación académica aparentaba unos cinco años mas de los veinticuatro cumplidos. Además intentaba que Alex, su último hermano, se convirtiera en una persona educada, conformista y obediente, consiguiendo chocar con su carácter travieso y libertino. Alex se encontraba a punto de iniciar el colegio, escogiendo él mas caro de la ciudad, era lógico, teniendo mas dinero del que podría gastar...
De vez en cuando conseguían de su madre, la señora Margarita, una pequeña atención, pero ella prefería vivir pendiente del mínimo detalle en su aspecto físico, rodeada de químicos, máquinas y cirugías, una señora muy esbelta, pero muy antipática, le entrego la vida completa de sus hijos a Carmen, una joven que se vio obligada a trabajar a tan temprana edad ya que nació en una familia azotada por la crisis económica. Cuando llego a esta casa, apenas tenia quince años, poseía unos grandes ojos oscuros que conjugaban su cabellera larga negra y trenzada, con un fresco color de piel tropical, oscurecida por largas horas de trabajo bajo el sol alta y delgada se encargo de cuidar a estos tres hermanos desde que Karen tenia siete años, entregando su afecto y su vida por completo, en tal caso, reemplazando en gran parte a doña Margarita en el corazon de estos tres hermanos.
Don Álvaro era el esposo de Margarita, padre de Karen, Alejandro y Alex, su figura regordeta, el brillo de sus sienes, conjugaban grandiosamente con las líneas de expresión formadas por su obsesión con el trabajo y al constante estrés que se sometía diariamente, gracias a esto, manipulaba una exitosa fortuna heredada por parte de sus padres que creció con los años, y con la vida de don Álvaro.
En ciertos momentos, muy cortos por la noche, don Álvaro se pone a recordar como era su esposa cuando la conoció, y la compara con la plástica silueta que reposa junto a su almohada, no es la misma, la había conocido en uno de los mejores restaurantes a los que asistía con sus amigos, era una chica muy bella, natural, un poco coqueta y dulce, por la que lucho tanto hasta hacerla su esposa puesto a que su familia se oponía a que una mesera ingrese a su circulo. Fija su mirada en el resplandor del tinte y liso forzado del cabello de su espora, recuerda cuando retiro una liga blanca de la bella mesera, expandiendo un largo cabello negro y rizado acariciando en parte el rostro blanco que rodeaba sus ojos azules, su piel es mas blanca de lo que era, y sus ojos son cubiertos por mascarillas negras de sombras, admiraba la habilidad para maquillarse, pero extrañaba a la joven experta en vivir cada minuto como si fuera el ultimo, la joven arriesgada que era capaz de lanzarse de puentes con gruesas cuerdas enredando sus caderas, de cierta forma, ve en Alejandro, una viva imagen de su esposa y a veces se culpa porque piensa que llevarla a un nivel distinto, la cambio, y acabo con la chica activa, esto lo empujo a vivir casi por completo en su oficina, pero aun la amaba, tanto como a sus hijos, y tan solo deseaba darles todo lo que querían, no mantenía una ambición, mas bien, era una droga que se inyectaba diariamente para escapar de su casa y no sentirse culpable por el cambio de Margarita, aun así, sentía un aprecio poco mas fuerte por su hijo Alejandro, e intentaba apoyarlo en todas sus aventuras, pero también financiaba el gran corazon de su hijo.
Alejandro visitaba continuamente orfanatos, prefería compartir largas horas de juegos con esos niños que de una u otra forma, fueron rechazados por sus madres, o simplemente por la vida al quedar huérfanos, que desperdiciar ese tiempo escuchando las típicas conversaciones sobre la marca de todo lo que usaban las chicas antipáticas de su colonia.
En una ocasión conoció a Mauricio, un pequeño de ojos negros y vivases, muy activo que compartía casi los mismos gustos, solo que a Mauricio más le gustaba el fútbol, y así fue como se conocieron, Alejandro se detuvo en el mismo parque al que acostumbraba jugar fútbol, pero en esta ocasión, un grupo de niños de una de los tantos orfanatos que visitaba, Mauricio, sin recelo alguno detuvo el partido en el que se encontraban varios chicos incluyendo a Alejandro, notando esto la maestra que los acompañaba, dirigiéndose para sacar de la patilla a Mauricio a lo que Alejandro reaccionó y detuvo esto, pidió que lo dejase para que se integre al grupo, a lo que sin remedio por ser uno de los mayores benefactores, tuvo que aceptar, se comprometió a llevar lo de regreso...
Jugaron hasta el cansancio y luego tomaron un helado. Fue un día fantástico para Mauricio, a partir de esto sabía que su vida mejoraría, no por el echo de tener un amigo millonario, si no por que tendría una persona que lo protegiera y le diera el cariño que tanto necesitaba.
La vida depara sorpresas, y Alejandro no esperaba que su familia tuviere que comprometerse a cuidar a su aijada, la que aun teniendo ya 20 años, no quería estar sola, lo que había soportado era demasiado cruel, como para dejar que una depresión la pudiese llevar al suicidio, puesto que sus padres murieron asesinados, el móvil del delito permanecía sin descubrirse, y sus victimarios habían desaparecido sin dejar rastro alguno.
La chica al igual que todas las personas que lo rodeaban habían nacido en cuna de oro, heredando una gran fortuna, muy risueña, talves fuera una persona mas como el resto, pero la vida la golpeó en algo, que ni con todo el dinero del mundo se puede comprar... La vida de sus padres... (Continuará)
h, ten cuidado la ortografia, ¿capas?ummmmmmmm, bueno un texto cotidiano, está bien.
Vivian
muy linda historia....es verdad.. la vida da sorpresas..!
gracias x tu comentario---
un abrazo enorme....
jessy