...Torbellino De Ansias Muerta...

Categoría(s): cuento

Torbellino De Ansias Muerta...
1° parte.

Que hacer, donde ir, donde podré encontrar la paz que hace tanto la perdí... (hoy hace 22 años)... de aquel día, tan horrible, que me toco vivir.

-¡Ramírez! A la oficina del director...
Ya, ÉL sabia... como no saber, que hoy quedara libre, libre del portón que lo separo de una sociedad que ya perdió, de sus hijos queridos.
- ¡Ramírez! Esta, sordo viejo... ¡viejo!. En noviembre cumpliría 55 años, que seria de Laurita, de Victoria, de Carlitos... Carlitos hoy tendrá 23 años, claro si Laura tenia 5 añitos y era la mayor Victoria tiene ya 25 años... Dios mío, como pasaron los años, sin haberlos podido... besar, mimar, abrasar... Laurita ya cumple en Diciembre sus 28 años... mis hijos, mis cachorros como decía mi santa madre; cuando me dijo 22 años atrás... “ no te preocupes hijo... yo los voy a criar muy bien a tus cachorros”, la pucha; si me los criaste bien. Sé que les dejaste de herencia, la casa de Villa Ballester a los chicos... viejita, tan querida y recordada en lo más profundo de mi corazón. ¿Por qué? ¡Vieja, no te deje que les diga la verdad! Y no engañarlos... que me fui a trabajar al extranjero... al poco tiempo que murió su madre en “aquel accidente, inventado”.
¡Accidente! Después de todo, fue mejor de haberla encontrado... ¡en ese lugar! Porque si hubiera “estado en casa esa noche”, no la hubiera matado... porque los ojitos de tres inocentes me lo hubieran impedido, ¿no vieja?

- ¡Ramírez! Che... tenes arteriosclerosis que no te das cuenta que hace más de media hora que té ¡estoy llamando!
-¡Ya voy! - Bueno al menos te despertaste... ven, que te están esperando en la dirección.
¡Quién me puede esperar!
Una lapicera, para firmar un papel, que dirá por presidiario, conducta intachable, 55 años, de profesión matricero jerarquizado, cumplió una condena de 22 años, mató a su mujer, por infiel... quedando hoy en libertad. Cumpliendo, una condena, que el confeso sin vacilar y sin aceptar abogados defensor en aquella oportunidad, se le extenderá un certificado de muy buena conducta como por presidiario, las direcciones de oficinas para encontrar trabajo donde van todos como, ÉL... cuando les llega la libertad. - ¡Ya voy! Guardia, ¡no me llame, más!.
Salió del pabellón donde tejió ilusiones con hilos de tela araña, que con un suspiro, se deshacía el eslabón que lo unía al este hoy; a éste hoy, que lo aterra tanto...sintió sobre su rostro la brisa fresca de la primavera; 28 de septiembre...aquel, trágico y desgraciado, (28 de Septiembre).
Camina pesadamente, que apuro podría tener... si, pensara dos veces prefiriese morir, allí.
- Pase, pase Ramírez póngase cómodo... creo que esta de más, decirle que esta libre... aquí tiene sus pertenencias y este certificado de buena conducta y esta dirección para poder encontrar trabajo fácilmente... todavía es joven, y podrá encontrar algo bueno, sabe, usted que tuvo un buen oficio y que aquí lo siguió practicando, no le será ¡difícil hombre! Ramírez que tenga mucha suerte y lamento lo de su madre... creo que pronto, va a ser un ¿año que murió, no?
- Sí señor, el 20 de noviembre va ser un año; a propósito, nuevamente le quiero dar las gracias, por haberme dejado esa noche, vestirme de policía para poder ir a despedir a mi santa madre... ¡y el cabo Funes! que me acompaño, y se portó como si fuera mi mejor amigo... así mis hijos, no se enterarían quien “era yo” de verdad, me parece mentira, que ni siquiera se me escapo una lágrima para despedirla... de ese modo, mis hijos no se dieron cuenta que ese policía era su padre... pensar que tuve que decirle a Laurita que me mandaban del hospital donde murió “la señora” para entregarle sus pertenencias... (todos los ahorros, que tenia de 21 años se lo di)... recuerdo que me dijo
- “pero señor, mi abuela no llevo tanto dinero, cuando la internamos... ni menos, ¿estas fotos?... nuestras de cuando éramos chicos, adolescentes, de mis hermanos, y mías”, (no sé, señorita le dije)... aquí dise María Victoria Ceccia de Ramírez.
- No, ¡se llamaba, así la señora!. Bueno esta bien, si usted es la autoridad aquí, tiene que decir la verdad, - tal vez, la abuela se llevo a la tumba los secretos que tenía... sobre donde vive nuestro padre, el accidente de nuestra madre... siempre rehusaba, cuando preguntábamos por ellos.
- Sólo sé... “que siempre, una vez al mes” nos dejaba, con doña Carmen y viajaba a visitar a esa amiga que vivía en Rosario, seguro que ella la fue a ver, al hospital “porque creo, que doña Carmen le aviso” y este dinero, estas fotos, seguro que mi abuela cuando la iba a visitar, les llevaba dinero y fotos nuestra... no puede ser de otra manera, ¿para entender esto?, Que usted me esta entregando. (Lo raro de todo esto, que no vino al velorio, ni nunca bino a visitas a la abuela, aquí en Buenos Aires.
- Me cohibí, con tantas preguntas, solo atine a decirle:
- -“Señorita podría, darle él ultimo adiós a la señora”- si por supuesto señor pase, pase usted... ¡no! Pude escuchar; “pasa papá”.
- - Bueno, Ramírez es hora que les diga a sus hijos la verdad... hoy son grandes y van a entender, Cualquier cosa que necesite venga a verme hombre... aquí encontrara, un amigo en quien confiar.
- Traspasó el umbral de esa puerta por última vez... sintió un sudor helado que le cubrió el rostro... surcado por las angustias pasadas, sintió miedo a la vida que tendría que vivir desde hoy, fuera de la prisión... sé estremeció hasta la última arteria que recorría su sangre... cuando se encontró cruzando ya la calle. ¿Qué hacer?, ¿dónde ir?, ¿dónde estará la paz que perdió en el lejano ayer?
- Se bajó muchas cuadras ante de la estación, quería pensar, pensar...
- Cruzó la calle casi sin mirar... todo estaba tan cambiado si hasta el café de la esquina no decía en el cartel (café - bar) decía, ¿qué decía? “Pool”... ¡qué querrá decir! Si es, el mismo café de antes...
- Camino, camino hasta llegar a su barrio natal quiso correr hasta la calle fraternidad 1032... correr y sin llamar entrar; decirles hijos ya volví estoy aquí les pido perdón mil veces perdón hijos queridos... faltaban mas de 20 cuadra para llegar a abrasas a sus cachorros, “como decía su viejita”... falta dos cuadras, después del paso a nivel... abrazaría a sus hijitos queridos, a los que por años besó y acarició en un triste cartón: que alguien llama... “fotografías”.
- Corre y llora, corre y se ríe, corre, corre... ante ÉL, se dibujan las imágenes queridas... Laura, Victoria... ¡Carlitos! Corre, corre... cruzar el paso a nivel... no sintió el silbato ensordecido del tren rápido; Ni las crujientes ruedas sobre ÉL... solo sintió, un viento helado, que lo hizo estremece, ligeramente lo mareo,
- “En un, torbellino de ansias muertas”.
-
(continuara)

NILDA.

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Comentarios:

Escrito por: Oscarhugo       02/03/08 02:35
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Hacía tiempo que no leía una historia tan triste y tan bien escrita. Está bien construida, muy bien narrada se desliza suavemente en los tiempos bien marcados. El tema en sí es de profundo contenido emotivo. Veamos que sucede depués. Felicitaciones Nilda, un beso fraterno.
Escrito por: Conec       29/02/08 13:15
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Precioso relato amiga, veo que además de poesía también escribes relatos y lo haces muy bien, solo que me dejaste en la parte mas interesante y espero el siguiente con ansiedad, un beso Josan
Escrito por: omenia       28/02/08 13:09
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Excelente cuento, muy dramático, querida Nilda, espero la continuación que se pinta bárbara.
Páginas: 1

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