


| Escritor: | rickycs |
| Públicado: | 12/10/2008 |
¿Quién no ha oído aveces el típico comentario de "si le pasa algo a tal persona me muero" o "si fallece tal persona me muero"?.Todo es completamente falso...¿acaso puede existir dolor más grande que el de una madre al perder a un hijo?.
Imaginense, cual podía ser el dolor de la tía Bárbara...sus dos hijos de 14 y 17 años; y su hermano, su hermano del alma...Los tres fallecidos, y ella no murió...siguió para adelante, con pena y dolor por supuesto; pero hacia adelante hasta que Dios o quien dirija nuestro destino lo quisiese...
Esa tarde la casa de la tía Bárbara era un hervidero de personas; en la sala principal de la casa dos ataudes; en uno el tio Antonio, en otro el joven Bernabé.Faltaba Cándido si...pero el impacto que había recibido el joven había sido tal, que su cuerpo se había hecho pedazos, sus restos permanecían en la funeraria y no habían sido entregados a la familia.Tomasa entre sollozos junto a sus hermanos velaba los dos cuerpos y no dejaba de mirar a su madre, su pobre madre.La tía Bárbara estaba sentada en una silla de anea junto a ella y agarrandola cada una de una mano estaban a un lado su hermana María y al otro su hija Catalina.La tía Bárbara lloraba en silencio, calmada, no queriendo hacerse notar pese a que habría gritado, habría pataleado, habría desgarrado las cortinas, roto los platos...pero;¿de qué serviría?
Cerca de ella la viuda de Antonio, su cuñada Marina o como la llamaban en la familia "la tía agua", apelativo que le decían haciendo eco de su fuerte caracter era como el aguardiente...de ahí "la tía agua".Marina gritaba, pataleaba...y la tía Bárbara sollozaba en silencio y en voz baja repetía una y otra vez:"hijos mios, hijos de mi corazón, hijos de mi alma, vosotros no queriais ir...no queriais ir..."No sólo era su pérdida sino el sentimiento de culpabilidad ya que ella les había dicho que acompañaran a su tío...
En cuanto la noticia se extendió por la ciudad la gente empezó a acudir al velatorio a casa de la tía Bárbara.Gregorio cuando se enteró no podía dejar de llorar, en todos los años que era novio de Tomasa, la familia de ésta lo quería enormemente y para él los jóvenes eran dos hermanos.Enseguida el joven fue a casa de su amada acompañado de su madre la tía Mónica y de su hermana Flora que ya era novicia de un convento.
Tomasa al verlo enseguida se abrazó a él y empezó a llorar, la tía Mónica educadamente se sentó junto a la tia Bárbara, dandole todo su apoyo...Las muestras de cariño se sucedían una y otra vez...
De nuevo la muerte, la inesperada muerte, el luto riguroso y el dolor entraban en la vida de nuestros protagonistas.
En medio de gran dolor de familiares y amigos, los tres desafortunados fueron sepultados.Desde la muerte de Virgilio y como era gran costumbre entre las gentes de la época la tía Bárbara se había apuntado a una sociedad mortuoria, Aura, una empresa aseguradora que pagando una cuota semanal se hacía cargo de los gastos de sepelio...y es que en la España de aquella época, pocos podían permitirse costear un funeral y las familias solían inscribirse a este tipo de cosas; hoy en día tan bien lo pagamos claro...pero por otro tipo de coberturas...
Despues de los tristes sucesos, Gregorio que había pasado esos días pendiente de Tomasa y de la familia de ésta sin acordarse de los síntomas de salud que presentaba, le pidió a su madre que lo acompañara al médico, para saber la causa de aquellas fiebres y esas toses con sangre que presentaba.Aunque el joven parece que lo tenía muy claro, ya que hacía poco que había vivido un caso parecido...la tuberculosis que había acabado con la vida de su hermana mayor Francísca.
Gregorio y su madre llegaron a la consulta del doctor, el joven le explicó sus síntomas; mientras el medico comenzó a oscultarle...
_está muy claro Gregorio...lamento decirle que se ha contagiado de tuberculosis.-dijo el doctor, rotundamente.La tía Mónica abrazó a su hijo sollozando; Gregorio no sabía como reaccionar, ¿acaso ese sería su fín?¿correría la triste suerte de su hermana mayor?
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