La mortificante
idea de que a pesar de que mi madre no tuvo la conciencia para decirme que yo
seria el encargado de deshacerme de unas ramas que fueron podadas de los árboles de mi casa, fueron motivo suficiente
para levantarme de mal humor -! hijo!!!! Ya ve a tirar esas malditas ramas que
son un cochinero!!- mi madre gritaba por la mañana.
Perfecto, era una
simple tarea que hacer, el municipio no se encargaba de ramas o escombro, por
lo tanto , los camiones municipales no transportaría nada de eso, mi siguiente
idea fue hacer una visita a la interconexión de la basura municipal en donde
los camiones depositan la basura y camiones mas
grandes llevan lo depositado a un lugar lejano de la ciudad. Esa intersección ya
no existía de donde yo recuerdo que se encontraba.
Fue más mi enojo y
maldije al municipio mientras buscaba un lugar en donde depositar las inofensivas
ramitas. Un albañil al que cuestione antes de salir de mi casa con el embarque,
me recomendó: tiralas en un lote baldío donde no aiga mucho pedo, esa idea
no me gusto, por el hecho de romper la ley al tirar basura en la vía publica. Al
nivel en el que me encontraba de mi enojo decidí cobrarme haciendo caso de lo que mi amigo al buen albañil
me recomendó.
encontre un lote baldio, cerca de una avenida muy transitada. El trabajo debería ser rápido, como un trabajo criminal, con cautela, no perder tiempo.
!Listo! Termine
mi trabajo. Al llegar a mi casa no me había dado cuenta de que otro montonal de
ramas se encontraba en el suelo, volví a cargar y como dicen, un criminal siempre vuelve a la
escena del crimen, regrese con mi segundo viaje y repeti el metodo de descarga.
-¿Qué esta
haciendo Joven? Una voz se escucha a mis espalas, era un policía municipal.
Vaya, que el
municipio no las paga si no les paso factura antes pensé.
-pues aquí tirando
unas ramitas oficial, jeje- sonrojado respondí.
El policía
sospechando de algo mas, observador sobre las evidencias removió un poco las
ramas, mientras yo bajaba de mi
camioneta pensando en si le daba una
mordida o que hacer.
El sorprendido policía
me pregunta en modo sarcástico:
- ¿solo unas
ramitas?? ¿Y esta mano de mujer?? ¿La alcanzaste
a enterrar y luego tirar tus ramitas para disimularla??
-¿Cual mujer?-
pregunte sorprendido al igual que el policía.
-¡esta! , ¿Que no
vez? ¡Hazte pendejo!
Mis ojos se
clavaron en esa mano ensangrentada que evidentemente el cuerpo a la que pertenecía
se encontraba debajo de esa tierra árida.
Mi corazón se
quiso salir de mi pecho, mi boca se seco, mis manos y mis axilas junto con mi
frente inmediatamente soltaron ese sudor frió que nunca había sentido pero siempre
me habían platicado amigos que les gusta romper la ley seguido.
-¡Quédate ahí, no
te muevas!- el policía me ordeno
-mis ojos observaron
a donde se dirigía el policía, era a su coche, del cual mi principal atención
fue el como salir de ahí, mire alrededor, estábamos solos el policia, la muertita y yo.
este cabron me
va a refundir al bote por algo que no hice, voy a ser su chivo expiatorio, me
van a achacar mas muertas, !y todo por tirar las ramitas!!! -producia mil
pensamientos por segundo, mientras el policía trataba de abrir la puerta con
nerviosismo.
Al mover un paso
torpe, mi pie derecho tropezó con un ladrillo, lo tome del suelo y dado el
momento desprevenido del policía, mi adrenalina subió como lava de un volcán en ebullición
y un fuetre golpe en la cabeza, el policía callo al suelo desplomado inconciente, no tuvo tiempo
para hacer la llamada por refuerzos.
Subí a mi camioneta arranque el motor y a toda
velocidad escape la zona del crimen.
Dos días después las
noticias estarían retacadas de la misma nota: heroico policía en el hospital
al tratar de detener al matamujeres. mis oídos aturdían por escuchar
esas frases mis ojos dolian por verlas. El policía se encontraba inconciente y posiblemente tendría
problemas permanentes bastante serios en su cerebro.
Resulta que el matamujeres
ya había sido detenido hace años y acaba de confesar de esa muertita, por que
se le había olvidado en sus confesiones -los noticieros informaron al tercer día-pero el sujeto que golpeo al policía
todavía se encuentra prófugo, las investigaciones siguen
Mi corazón ya no podía
más. Mi mente era un terrible desastre de ideas apocalípticas sobre mi vida. No
podre vivir jamás con esta pena y no podre vivir en la cárcel si me agarran.
Al cuarto día la
puerta de mi casa era tocada por la policía judicial, tenían las pruebas
suficientes: las huellas de mis tenis, de las llantas de mi camioneta, unos cuantos
testigos oculares describieron mi camioneta cuando hice la primera ronda de tirar
las ramas y llamaron a la policía porque "estaba contaminando su zona residencial"
A mi madre la
cuestionaron sobre las ramitas y sin
querer salio mas evidencia de su boca.
Fui detenido a
las doce del día, me encuentro esperando la resolución del juez.
Ya no hay vuelta atrás,
todos somos culpables de algo, de algún
modo.
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