Segunda parte
Telesforo Barquero
Tobita fue el mote que le puso su tío materno, aunque a veces para molestarlo le decía Lulú
¿Recuerdan? Las fábulas de la pequeña Lulú
Bueno tobita era como tobita
Un niño inquieto, precoz y vivaracho de pelos parados, ojos dulces pero pícaros y una sonrisa de chiquillo malo
Ese era tobita.
La verdulería abría a las seis y de inmediato ingresaba el camión con la mercadería, Carrillo y Montoya jalaban los sacos de papas, cebollas, zanahorias, las jabas de tomate y chayote todo al fondo de la bodega
Tobita, al ingresar, arrastraba con sus manecillas los trozos de yuca malo, limpiaba las pailas de tomate salsa, que era el producto mayugado o dañado, por el constante toqueteo de las viejillas clientes del negocio o podridas al estar mucho tiempo en los anaqueles de madera
Cargaba una a una las urnas de productos frescos
Primera, segunda y tercera
Luego al concluir con su labor de limpieza, guindaba los plátanos en enormes clavos que sobre las alfajillas topaban de frente con la cara de los clientes
Luego esperaba qué le mandaría a hacer don Juan el administrador
Casi siempre tapar los agujeros de los cocos con petróleo, seleccionar los chayotes por tamaño o sacar a asolear la cebolla
¡No sean mal pensados! Para que el tubérculo perdurara más, había que asolearlo, se eliminaba así la humedad y luego se podía almacenar sin miedo a que se pudriese
Muchos se preguntarán por qué tapar los agujeros de los cocos...Bueno, para que duraran más y las cucarachas o ratones no los picaran los tapabamos con petróleo... A Los insectos y roedores no les gustaba el sabor del negro aceite... Jajajaja. Las pequeñas manos quedaban al final de la jornada con un color azabache que tardaba días en quitarse...La uñas cedían ante el ardor del químico.
Cuatro enormes ruedas de salchichón adornaban la escena
Y una urna de madera y vidrio gastada por el constante martilleo del cuchillo al cortarlo, pendía sobre un viejo refrigerador
Eran cuatro enormes trozos de queso blanco y tierno al alcance únicamente de los grandes
Deleite inalcanzable diría yo
Quien veía durante todo el día como pedazo a pedazo se terminaba sin dejar para mí mas que la limpieza de viejo anaquel
Bueno era un niño
Al mediodía mis tripas rugían y las saciaba con las hojas tiernas de repollo, o con lo que a Dios gracias mi madre proveía
Continuará
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