Tobita

Telesforo Barquero

Primera parte

¡Qué rico!  Dijo Tobita cuando al fin se animó a comer un trozo de aquél delicioso salchichón que colgaba en el horcón de la vieja verdulería… Ahhhhhhhhhhh.. Saboreó cada pedazo como si fuera el último, degustó hasta el fin el alimento, hasta ese día vedado para él a causa de no tener con qué comprarlo…

En su boca, el inmenso pedazo de salchichón deambulaba de cachete a cachete….Uhmmmm decía en silencio y sacaba sus ojitos de niño entre los viejos horcones de madera, llenos de telarañas y gastados ya por el tiempo… Uhmmmmm fue casi una hora saboreando su manjar, en tanto cortaba las hojas malas de los tres sacos de repollo que ese día ingresaron al negocio y que como faena debía limpiar. 300 libras de repollo. Tres kintales diría Don Arturo… Una fila de cucarachas y babosas desprendidas del repollo aromatizaban aquélla escena…

Tobita había iniciado su tarea tres meses antes, en una reconocida verdulería de su barrio, su propietario, había dado al digno trabajo al niño… De seis de la mañana  a siete de la noche en su negocio. De lunes a domingo… Con 11 años, Tobita vio en aquél hacer una forma de llevar “algo de comer” a su casa. Y fue así…

La primera semana de trabajo 60 pesos. ¡Qué montón de plata!  dijo el párvulo ilusionado que al recibirlo de inmediato corrió al negocio de en frente… Un adorno para su madre, tres fresas de plástico,  dos enormes bollas de pan que tapaban su cuerpo y la ilusión de poder comprar su primer reloj. En la relojería de la vuelta un aseikón se convertiría en seiko con tan solo quitar dos letras… jajajaja  el niño soñaba con su reloj y trabajaría para tenerlo.

Al llegar a su casa sus cinco hermanos degustaron cada rodaja del pan de La Pilarica. Tobita, rasgaba con sus dientes lo duro…  Para después deleitarse con el suave corazón de harina. Su madre viuda desde hacía tres años, laboraba para lidiar con las cuentas heredadas tras la muerte de su esposo y sacar adelante a los seis niños… El mayor de tan sólo 13 años, tobita con 11 y cuatro niñas corretonas, la menor con apenas 4 años.

Cobrado el salario, gastado el salario. 50 pesos en la relojería, unos reales para el pan y el resto… Bueno el resto fue para comprar una docena de huevos media libra de azúcar y un cuarto de café Dorado…Aún saboreo esa enorme torta de huevos…. ¡Sí! Acostumbrados a comer entre siete tres huevos, hacer una docena de una tanda era una cena de reyes…

Continuará…  

 

 
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