En el pu
En el pueblo
de Boniato Quieto todos estaban preocupados por la demografía animal. La
modernidad trajo muchos problemas, la polución ambiental, el aumento de los
combustibles, las huelgas y sobre todo el descenso en los nacimientos. Había
bajado la producción que daba vida al pueblo.
El Intendente
del lugar pasaba horas pensando como solucionar el problema, quería ser
recordado como el benefactor y además obtener la reelección. Las autoridades
centrales le enviaron un tratado de Xilologia de varios volúmenes que tenia
instrucciones detalladas de cómo aumentar los nacimientos. Leyó durante varios
días, casi treinta. Sonriente se comunicó con todos los productores de su
municipio y les dio la solución. Tendrían que instruir a un ubérrimo de cada
productor para que cumpliera con el procedimiento al detalle, sería el
especialista.
Primero:
construir un confortable warangal. Segundo: arriar a todos los animales que
merodeaban por la vaguada, que, seguramente eran los más aptos y llevarlos a un
local próximo al warangal donde se concentrarían. Tercero: colocar a las
hembras sobre sus cuatro patas. Cuarto: colocar en los testículos de los machos
los cables de la maquina que producía el yaacabó automático con impulsos
eléctricos. Quinto: subir al macho sobre la hembra y dar corriente máxima a la maquina mientras el animal estaba en
pleno zaandam.
El Intendente fue reelecto, colocaron su busto
en la plaza del pueblo y una calle lleva su nombre.
Cientos de
animales, de piel blanca como la nieve, pelo lacio y rubio, caminando erguidos sobre sus dos patas salieron del
warangal. Los productores los subían en camiones jaula, y, del pueblo, directo
a las cámaras de gas, a la faena y de ahí a la exportación.
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