
"The end"
Fui una asidua espectadora de cine sobre todo por los efectos afrodisíacos que me provocaba aquel ambiente en donde todos parecíamos sombras. Esperaba en la entrada con mi boleto en la mano que llegue un muchacho solitario para ir detrás de él, sin que lo notara. Me sentaba justo a su lado, mientras él se entretenía con golosinas, yo me deleitaba pensando en su cuerpo, imaginaba cómo reaccionaría con mis manos entrenadas. Cerraba los ojos sin atender a la pantalla gigante, sólo oía frases como no me dejes, vuelve pronto amor, estas palabras me dulcificaban el alma y excitaban mi cuerpo. El roce de mi pierna contra la del muchacho parecía casual. Él dejaba de comer y fingiéndose atento a la pantalla, permitía que me acercara cada vez mas, durante las escenas oscuras disfrutábamos lascivamente, y en aquellas de cielos claros y suelos color ocre, la complicidad nos llevaba al límite de la ansiedad. La música estridente de finales gloriosos ayudaban al escape de los quejidos contenidos.
Las películas terminaban justo cuando escurría entre mis dedos la tibieza de sus secreciones y el muchacho tenía toda su mano metida bajo mi falda.
El "The end", era la frase que menos me gustaba.
Comentarios:
Excelente escrito Liz, temando un regalito porque tu historia me recordó este tema
Has visto un ciclo en televisión del cine
en tiempos de Franco?
yo soy aquel chaval que creció en la fila
de los mancos.
Si un dedo acariciaba una pierna, un cuello, un sujetador,
bramaba la temible linterna del acomodador.
Ella tenía catorce abriles en canal,
sobre las rodillas rebeca para disimular;
aquel sabor a chocolatina, piel, saliva y sudor…
la carne de gallina me pone en el corazón.
En pantalla Dalila
cortaba el pelo a cero a Sansón
y en la última fila del cine
con calcetines
aprendimos tu y yo.
Juegos de manos
a la sombra de un cine de verano,
Juegos de manos…
siempre daban una de romanos.
Era condición esencial organizar bien el modo
de entrar en la semioscuridad blanca y negra del No-Do
y, mientras en el circo un león se merendaba a un cristiano,
la nena se dejaba besar (que no la pille su hermano).
Si estrenaban Cleopatra y pedían el carnet
yo iba con corbata y pomada que cura el acné
hasta que aquella bici de mi niñez se fue quedando sin frenos
y en la peli que pusieron después nunca ganaban los buenos.
Y mientras en pantalla
prendía fuego a Roma Nerón,
contra la última valla del cine
y en calcetines
aprendimos tu y yo.
Juegos de manos
a la sombra de un cine de verano,
Juegos de manos…
siempre daban una de romanos.
Hoy que todos andan con videos porno-americanos
para ver contigo me alquilo una de romanos.
Título: Una de Romanos
Año: 1988
Letra: Joaquín Sabina
Cariños
Lili
Escrito por:
rotko
08/01/08 23:54
Precioso instante, humanidad puesta a prueba, sociedad solitaria, encuentro casual en que el amor quizás nunca apareció, pero fue reemplazado... THe End.
Una historia que cuenta los momentos en los que no se mira la película..Me imagino que cuando preguntaban y que tal la película? la boca enmudecia porque por dentro se pensaria..wow estubo sensacional!
Bueno digo...sin mayores experiencias.. :0))))
Buen relato...y que película fuimos a ver????
Saludos.
Almatriste.
Liz, amiga, definitivamente eres una picarona; depués de gozar mirando la película, por supuesto que The End es la frase que menos gusta. Me gusta este estilo de pocas palabras que dicen mucho; frases cortas y precisas. Muy bien redactado el cuento.
Me recordó a una historia mía UN MOMENTO DE PLACER. Al parecer anduvimos por el mismo cine jajajajajj. Un abrazo compañera
Muy bueno Liz redondito, una narración perfecta, escrita con calidad y finura. Solo felicitarte compañera muy buen trabajo.
Muy, muy bien escrito. Desarrollas el texto con perfeccion y maestria. Empezare a leerte con asiduidad.
uyyy, jajaja, me quede con la boca abierta al final, (se que no gusta esa palabra), y mira que es dificil para mi quedarme asi, jajaja, pero me parecio una historia muy corta, pero basta para decir lo que querias decir.
Aunque me parece que le falto una "a" en la parte que dice:"con mi boleto en la mano (a) que llegue un muchacho solitario", o no se cual era la idea en ese punto exacto, pero corto un poco la lectura, nada mas eso.
Por lo demas una historia atrevida, que se disfruta y se agradece.
Un beso.
Escrito por:
betob
16/12/07 16:01
La originalidad del estilo, permite al autor, andar por la cuerda floja, pero sin caer en ningún instante en lo perverso, morboso o pornográfico.
Casi me gustó.
betob
Escrito por:
Nesfran
16/12/07 10:40
Buen relato Monica, destaca la sobriedad y la exactitud de las palabras.
Saludos.
Escrito por:
Jadi
16/12/07 06:50
Pues ¡vaya! Intensa la historia y tan real que me sentí en el cine (no precisamente en el lugar del muchacho de los fluídos). La plasmaste muy gráficamente, tanto, que pude ver, desafortunadamente el "The end" terminando la película.
Un abrazo amiga,
Jadi
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