The Black Diamond


[1.1]
SOL NACIENTE





La alarma sonó a las cinco. Eso me dio tiempo suficiente para estirarme y caer de la cama. Esa era mi rutina diaria. Dolorosa pero efectiva ya que lo último es lo único capaz de despertarme por completo y obligarme a dejar mi acogedor nido de sabanas.
La abuela fue amable al recibirme y el abuelo se paso con el guiso de anoche. Se que los papeles en ellos se invierten a la hora de repartirse las tareas, pero a ellos les ha ido bien hasta ahora y eso nos hace felices a todos.
—Te queda perfecto— dijo la abuela.
Desde que se enteraron que iría a vivir con ellos los abuelos se habían puesto a ahorrar para poder pagar el uniforme que ahora cargaba puesto. Era un lindo conjuntito lolita que consistía en una falda short azul, una camisa mangas cortas y una camiseta interior color blanca, medias blancas, zapatos negros, un cinturón de hebilla gruesa y como toque final: una linda boina color azul oscuro. Perfecto para una película de un internado.
—Bueno, acaba pronto el desayuno –dijo el abuelo tras toser. –Hoy seré yo quien te lleve.
—Claro –asentí— Esta delicioso abuelo!
—Lo sé, lo sé. Nada más no te atragantes.
Todos reímos. Ese después de todo era el lado bueno que tenían los abuelos. Ser amables, hospitalarios, comprensivos y predispuestos. Su lado malo estaba en los ruidos que hacían sus narices al dormir. Valla ruido!!. Anoche  apenas y pude cerrar un ojo.
—Listo!, termine. Hasta luego abuela
—Ve con cuidado.
Y eso hicimos. La manera de conducir del abuelo no pudo haber sido más cuidadosa. Por suerte él era amigo del portero. Un viejito atento que después supe, era todo un cascarrabias.
Guayaquil es una cuidad realmente hermosa. Lo divertido de este lugar es que los grandes colegios estaban alejados totalmente de las casas, en zona más bien alejadas de zonas rurales. Eso nos permitía hacer amigos y conocer gente de todas partes de la ciudad.
El colegio al que los abuelos me enviaban es una academia semi militar. Aquí las secciones estaban separadas en femenino y masculino. Obviamente ambas secciones no tenían ninguna clase de contacto ya que las instalaciones estaban alejadas.
—Suerte!
Dijo el abuelo antes de irse. Bajé de la camioneta y camine por el paso cebra que había en el parqueadero de mi nuevo colegio. Me sentí un poco extraña ya que jamás había estudiado en un lugar tan amplio y peor aun usado uniforme.
A continuación vi como todas las estudiantes seguían un mismo recorrido. Las seguí para no verme más extraña de lo que debía parecer. Además lo primero en las reglas de adaptación estudiantil es mezclarse con el resto de la manada.
Después de unos momentos supe que me encontraba en el patio principal. Las alumnas debían dirigirse al lugar en el que formaban sus cursos y yo, en mi primer día no sabia donde quedaba el mío!.
—¿Eres nueva verdad? –dijo una voz grave que venia justo detrás de mi.
—Ah!, si –sonreí. Esa chica era la primera persona que me hablaba y posiblemente mi primer amiga en este nuevo lugar.
—Si. Me di cuenta –devolvió ella la sonrisa— Estas parada justo en medio del patio. Eso es extraño tomando en cuenta que las dos sirenas fueron tocadas.
—¿Sirenas?
—Eso vendría siendo nuestro timbre de alarma. El sonido es más desesperante que el de los colegios normales, pero ya te acostumbraras. Ahora dime, ¿Cuál es tu curso y sección?.
—Si, bueno…. –busque el papelito que me dio la abuela en el bolsillo de mi falda— Aca dice: “4 A”.
—Cuarto curso sección A. ¿No dice que especialización?.
—¿Ah?.
—ya sabes: fima, quibio, contabilidad…?
—Pues no dice nada.
—¿Qué te salió en el test que te hicieron en decimo año? –Preguntó. Esta vez llevándome consigo y alejándonos del centro de la formación.
—Ese test…. ¡Informática¡ –dije—
—Bien, entonces tu estas es cuarto informática, paralelo “A”. Justo ahí, ves –señalo en dirección a lo que debía de ser mi formación.
—Muchas gracias –sonreí esperanzada en lo que seria mi nueva vida como estudiante— Por cierto, mi nombre es..
—Sarai Langely
— ah!, pero….¿como…?
—Lo tienes en tu blusa, vez –señalo arriba del bolsillo izquierdo de mi camisa—. Todas lo tenemos. Te lo hacen bordar al comprar el uniforme. Deberías saberlo. ¿Quién se probo tu uniforme mientras te lo compraban?.
—Fue regalo de mis abuelos. Todo esto incluido.
—Pues que lindos tus abuelos. Ah, mi turno. Como podrás leer en mi camisa, mi nombre es Allison Benítez. Estoy en sexto curso, así que aprovéchame. Este es mi último año en esta cárcel. Ahora corre a tu formación o te mandaran un parte, y créeme, no querrás tener un parte en tu primer día.
—Si! –solté mientras hacia lo que me decía y me dirigía a formación. Aun no estaba segura de que era exactamente un parte, pero confiaba en que si ella decía que no era bueno, no querría tener uno.
El resto del día fue normal. Resulta que después de todo si me matricularon a  tiempo. Estábamos apenas en la segunda semana de clases y apenas habían terminado el tiempo de repaso. Eso me daba chance para ponerme al día con las pocas clases nuevas que había. Después de la tercera hora la sirena sonó más larga que antes. Resulta que cuando esa extraña cosa sonaba más largo era anuncio de las horas de descanso. En este lugar tenían dos recreos, uno más largo que él otro. Y esté, el primero, que era el más largo, tenia que aprovecharlo!.
La mayoría de las chicas del salón se reunieron alrededor de mi banca y comenzaron con el bombardeo d preguntas. Afortunadamente se turnaban al hacerlas y pude contestarlas todas. Al final acabe no saliendo del curso, excepto para formar.
AL inicio del día, después de cada receso y al final de la jornada había hacer formación. Las principales formaciones eran las del inicio y la del final del segundo receso, en la que te decían las actividades del día, y las actividades del día siguiente. La formación del primer receso era pura formalidad y la de la salida era para el orden de las rutas.
Rutas es como le dicen aquí a los expresos. Cada sector de la ciudad tenía su ruta o rutas respectivas.  Yo no sabia en que ruta me tocaba ir ya que el papelito a lo mucho decía mi curso y el nombre de mi inspectora, supuse entonces que mi abuelo era quien debía ir por mí.
Me tocó formar con las chicas que no utilizaban rutas. Primero se fueron las de expresos particulares a la academia, luego poco a poco fueron saliendo las chicas que se iban por su cuenta y yo iba quedándome sola poco a poco. Para mi buena suerte vi un rostro familiar y no dude en acercarme.
—Allison –la llamé, pero no pareció oírme—. Allison!, repetí con más fuerza.
Ella volteo y busco en mi dirección, hasta que dio conmigo y los fuertes y altos brincos que di por atraer su atención.
—Sarai, ¿cierto? –dijo mientras acudía a mi encuentro.
— Hola. Gracias por ayudarme ahora en la mañana.
—Por nada. Alguien hizo lo mismo por mí en mi primer día. Alguien hace lo mismo por alguien siempre. La verdad es que este lugar es “algo” extraño.
—Lo sé. No sabes lo perdida que estuve hoy día.
—Y sigues estándolo. No es hora de que estés aquí. ¿Has visto ya tu reloj?
—No cargo –hice un mohín— No suelo darle mucha atención al tiempo.
—Me doy cuenta. Van a ser las cuatro y media. Yo tengo excusa por estar en el equipo de básquet, pero tú no deberías quedarte hasta estas horas. ¿Qué diremos ahora?.
—Perdón.
—No te disculpes conmigo. No es tu culpa tampoco, eres nueva. Pero dime, ¿Qué hiciste durante todo este rato?,
—Pues estaba con mu. El sabe entretenerme en momentos de agonía como estos.
—¿mu?
—Es esté –saque a mi mp4 del bolsillo de mi falda y se lo mostré—. Me costo cinco meses ahorrar para poder tenerlo. Graba suficiente para un alma en pena como yo.
—Ah, entonces eres del tipo musical.
—Si te refieres a que amo la música, estoy de acuerdo.
—Ven, bajaremos juntas. No queremos que seas molestada por alguno de los chicos del masculino, ¿cierto?.
—Cierto!
—Si –sonrió— No pareces de esas. Ya sabes—respondió a mi rostro que no sabia a que se refería— me refiero a que no eres de las que les urge ligar con muchachos.
—No, no soy de esas. Y me alegra que tu tampoco.—Le devolví la sonrisa.
Así bajamos juntas el largo recorrido, tomando en cuenta que el femenino estaba hasta el fondo de toda el área de la academia.
Varios muchachos intentaron acercarse pero siempre había un inspector que se aparecía y los castigaba, literalmente hablando.
Como era un colegio semi-militar, pude apreciar en vivo los castigos que se aplicaban. Intente no reírme mucho ya que había visto a alumnas del femenino ser tratadas de la misma manera solo por haber llegado tarde a formación.
Tanto como femenino y masculino tenían las mismas reglas. Justo ahora estábamos hablando de ellas. Descubrí también que el masculino, por ser masculino poseía dos Jornadas. Una de día y otra de tarde. Los chicos que estábamos viendo ahora eran los de la jornada vespertina. Los de la mañana ya se habían marchado mucho antes de que nuestra hora de salida llegase. Al parecer era regla de no mezclarnos iba en serio., tanto asi que se las habían arreglado para que nuestros horarios no coincidiesen para nada.
Mientras seguíamos nuestro camino hacia la salida de ese lugar, un grupo de chicos pasaron trotando en nuestra dirección. Mire un poco para ver bien sus uniformes, que por cierto nada tienen que ver con los del femenino. Ellos vestían pantalones y camisetas color caqui, camiseta interior blanca, igual que nosotras, cinturón y botas. Las botas eran lo único bueno de sus uniformes –pensé.
—Ah, ya lo viste –dijo Allison.
—¿A quien vi?.
—A Dominic. Ese despeinado de la tercera hilera.
Voltee y mire disimuladamente al chico del que se estaba refiriendo, y no vi nada de despeinado en su hermoso cabello. Era realmente agradable a la vista. Blanco, cabello oscuro, alto, en forma y…
—Que miedo! –fue lo único que pude decir.
Cuando su formación troto junto a nosotras, el chico que estuve a punto de catalogar como perfecto miro en mi dirección. Estoy casi completamente convencida que a quien miraba era a mi. Lo se por que cuando lo hizo sentí una fría corriente recorrer mi espalda.
Sus ojos eran de un extraño color gris y eran tan penetrantes como los de un..
—Diablo.
—¿diablo?—repetí como pregunta. Tenia algunos adjetivos para su fría mirada, pero diablo no estaba ni cerca.
—Podrá ser lindo, tener buenas calificaciones y todo, pero chica…. Ese tipo es un iceberg.
—Pues a mi me gustan así –solté sin darme cuenta.
Se que lo que dije era cierto. Nunca me gustaron las cosas fáciles y servidas en bandeja así que supuse que un chico como el me venia de anillo al dedo. Lo raro en todo esto es que no quería que ella lo supiese. No quería que pensase que yo era de “esas”, y mantener mi imagen era algo que tenia que lograr cueste lo que cueste.
Levante mis manos hacia mi boca intentando detener las palabras que ya habían salido, pero Alison ya se había detenido con una sonrisa que iba de oreja a oreja.
—No me extraña. A todas les gusta.
Eso me sorprendió.
— y….¿Que…. hay de ti?
—Lo odio!! –gritó casi de inmediato. Como esperando que él la escuchase.
—Creo que esa palabra es muy fuerte.
—Creo que es poco para describir mis sentimientos.
Me hubiese gustado preguntar el por que a su respuesta, pero Allison y yo no teníamos mucho tiempo conociéndonos y supuse que lo mejor seria esperar para poder hacerlo. Sin embargo sabia, que cuando una persona muestra mucha atencion a otra, aunque sea para demostrarle coraje, esa otra persona ya recibia atencion. Y estaba completamente segura que Allison le daba màs atencion a Dominic de la que ni ella mismo imaginaba.

A la mañana siguiente deje que mi abuela me llevase a la academia. Grabe error que procurare no volver a cometer.

 :::::::::CONTINUARÁ (cap 1.2)

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Comentarios:

Escrito por: omenia       15/01/08 13:19
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Me he compenetrado tanto con tu cuento que me siento casi la protagonista, apúrate con la segunda parte.
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