testigo de amor

TESTIGO DE AMOR
El comprender que no volveré a verte trae a mi mente el día en que al llegar a casa nos conocimos; estabas ataviado y elegante con un moño que supongo no era de tu agrado. Te esperábamos ansiosos porque era mucha nuestra necesidad de vos; al ser despojado de tu “traje de etiqueta” se te notaba más cómodo y ocupaste el lugar que te correspondía y que sería definitivo.
Sabiéndote bígamo te aceptamos y al instalarte, ellas cayeron sobre ti. Les pertenecías pero sus actitudes eran distintas, cándidamente pudorosas las dos pequeñas cubrían sus cuerpos, otras más liberadas te sometían sin dejar que te movieras, semanalmente se iban y eran reemplazadas por otras de color y linaje distinto pero con la misma ansiedad de aferrarse a vos.
Así vivías los días, a la noche quizás por nuestro estar contigo te liberaban un poco. No eran las únicas, durante el invierno eran tus huéspedes robustas señoras  a las que nunca cuestionaste su posterior alejamiento y le brindabas tu afecto silencioso. A quien no le tenías simpatía y te acosaban los celos era a ese alguien – también muy hombre- que se interponía entre vos y tus frágiles amantes, pero por su liviandad  resbalaba constantemente  y aunque lo intentaba  pocas veces logro quedarse en el calorcito que de vos y tus “chicas” emanaba.
Gozabas plenamente cuando mostrando tu desnudez, y la de las dos pequeñas amantes permanentes, el sol te acariciaba prodigándote tibieza  mientras las liberales aprovechaban para  acicalarse y esconder sus arrugas incipientes.
Que extraño, a pesar de mi angustia estoy sonriendo, me deje llevar por fantasías al ver que te alejas de nuestro lado.
Te simbolicé dándote vida, sin reparar que a pesar de ser aquél sobre el que se engendraron cinco hijos, solamente eres un viejo colchón muy querido pero al que llegó el momento del reemplazo obligado. En mí alocada ficción me parece ver llorar a las almohadas – tus pudorosas amantes permanentes -, y me disgusta la indiferencia de las sábanas – las “liberales” – y de la señorial frazada; ni pensar cual sería mi reacción si viese un gesto burlón en el insolente acolchado, ese rival que provocó tus celos…
Al despedirte mi melancolía es genuina y te aseguro para este hogar serás un testigo de amor inolvidable.
Registrarte y comentar la historia

Comentarios:

Escrito por: Tandil       13/11/07 12:20
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Simplemente buenisimo...intentaba imaginarme de que hablabas, pero jamas pense que era el colchon...que bueno...
la historia atrapa y es muy amena para leer.
felicitaciones!
Escrito por: gabrielaines       06/11/07 18:23
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Yo imaginando un gigoló pero al rato, no me cerraba, intente que fuera un niño pero tampoco, así que me divirtió mucho el final, no lo sospeché. Muy original, me agarró desprevenida y me gusto
Escrito por: Garlod       31/10/07 17:10
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
muy buen relato, muy bien logrado, me atrapaste con tu narración. Te felicito amiga.
Un beso.
Rosa
Escrito por: KARYNNA       27/10/07 22:21
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Genial Guadalupe,esta muy bueno,tiendes hacer que nuestra imaginaciòn viaje muy rapido,y de pronto encontramos la realidad,me gusto mucho tu relato,esta bien presentado.
dos besos
Escrito por: Oscarhugo       27/10/07 05:43
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
No soy mojigato, tengo historias bastante desenfadadas en su narración, pero te confieso que sonreí y di un suspiro de alivio cuando leí los últimos párrafos. Guadalupeeee, te gusta asustar a los lectores. Un beso de agradecimiento por tan irónico relato.
Páginas: 1

Imprimir

Enviar historia
© Historias, poemas y otras contribuciones pertenecen al autor, el resto pertenece a Escribe Ya.
Condiciones    -     Privacidad    -     Acerca de Escribe Ya    -     Preguntas frecuentes    -     Anunciar    -     Publicar cuentos
Nuestra red: Adelgazar sin trucos