tercera cosa...
Un hombrecillo sentado el escritorio. Mi escritorio.
-Qué haces ahí hombrecillo?- lo indague.
-Nada, solo ver nada- respondio el hombrecillo mientras me hacia una mueca espantosa.
Yo lo observé y quise, por un instante, arrazar con todo lo que habia en el escritorio, incluido, obviamente, al hombrecillo.
-entonces, ves la nada- volvi a indagarlo.
-No, !nada!...solo eso !nada!- me miró - ¿Tú? !eres nada! y yo solo soy una parte del sueño...-.
Cuando desperté me levanté y me acerqué al escritorio. El escritorio se hallaba vacio, impoluto, sin hombrecillo. De nuevo me recoste para seguir soñando. Aun así sentia la presencia de una mirada ajena a la mía.
¿Serían los ojos del tiempo?
Buen micro cuento, pocas palabras como pinceladas de un pintor impresionista muestras escenas claras; el diálogo escaso, pero muy decidor. Cierras la historia con una interrogante ¿Sueño o estoy despierto? Sí, estoy de acuerdo que si lo soñaste hay un deseo oculto de arrasar con el escritorio, tal vez terminar para siempre con un trabajo ingrato o una situación puntual y reciente que te tiene de mal humor.
Tómalo con calma si no es ficción tu relato; en todo caso me gustó.
Un abrazo fraterno.
Tu sensatez te vigila, hacerle caso es arrasar ese escritorio, quien sabe …talvez sea sensato….. y sano…..
Me dejaste pensando.
Quizás no habías despertado y simplemente se fue como vino.
Vaya..un sueño!
un relato fuera de lo común. Con tus breves lineas lograste
que me enganchara en el
un beso
sigo leyendo!