A casi 40 años de haberla visto por primera vez aún guardo en mi memoria los rasgos inconfundibles de un rostro sereno, una frente adornada con informes surcos que invitan a ser regados con el agua cristalina que brota de sus sienes, y una amplia sonrisa que conserva siempre aún después de enviudar por segunda vez, la primera cuando apenas cumplía 16 años y la segunda hace escasos 5 años.
|
Imprimir |
Enviar historia |
