Tardes de Chinchón

Mi abuela se da un aire, por no decir una fuerte ventisca, a aquella señorita… ¿Cómo se llamaba? Ah, sí... Rotenmeyer. Y no precisamente por el moño. Pero lo cierto es que, cuando pide algo, su tono muta y parece Heidi: “Anda, venga, tienes que llevarme al Café, que quedé con Estrellita, Luciíta y Angelita (las Itas). Y déjame apoyarme bien en ti, que sabes que me acabo de operar la cadera, el brazo y la mano”.

Mi delgado y delicado brazo se resiente, pero la llevo. Yo no entiendo sus achaques, sus exigencias, sus tristezas. Ella no comprende por qué llevo el ombligo al aire en invierno, que salga por la noche en lugar de por el día, y que aborrezca jugar con ella y sus amigas al Chinchón, cuando supone algo “taaaan fenómeno”… Solía decirme a mí misma que era mi abuela la mala del filme; que es ella quien una vez fue joven y por eso debería entenderme a mí. Después me puse a pensar.

Nunca se trata de un conflicto generacional ni de otro motivo: la falta de entendimiento se da entre todos los seres humanos, y eso que somos los únicos seres vivientes poseedores de esa capacidad. “Antes de juzgar, camina con los mocasines del otro durante tres noches”, reza un proverbio indio. No sé por qué, pero de repente entiendo que, para mi abuela, sus tardes de Chinchón con las Itas en la casa del pueblo sean el cielo.

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Comentarios:

Escrito por: rotko       01/12/07 03:44
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muy bien...
Escrito por: RocioFuentes       26/11/07 03:49
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Sí; es fácil criticar y muy complicado tratar de comprender al otro. ¡Gracias por tu comentario!
Escrito por: perrosabueso       26/11/07 03:44
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Mi mama murio hace un año. Era bastante mayor. Yo la criticaba cuando usaba la cortina de la alacena para aguantar la olla, cuando compraba viveres en el colmado mas caro del contorno, etc. Despues que murio, me puse a cocinar. La condenada olla hervia y al no encontrar un paño cerca... tome la cortina de la alacena. Y cuando por oobligacion fui de compra al colmado donde ella compraba, vi toda una comunidad de su edad, y sus amigas me contaron lo mucho que se divertian cuando ella llegaba y cuanto la extrañaban.... es asi que comprendo este cuento... amiga
Escrito por: RocioFuentes       14/11/07 00:53
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Gracias a ti!!! Eres un encanto!
Escrito por: Azulejos       14/11/07 00:18
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Hola Rocío es la primera vez que oigo que alguien mencione ese juego, lo mismo que a tí me pasó a mi con mis suegros yo tendía unos veinticinco años y ellos psaban sus tardes de Chinchón con sus amigas y amigos y me llamaban a mi, nunca tuve el valor de negarme. Me divertí muchisimo y no por el juego sino por las ocurrencias de los viejitos. Gracias por este bello recuerdo que evocaste en mí.
Muy lindo tu escrito, tibi
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