


| Escritor: | Escribana |
| Públicado: | 10/10/2007 |
Con suerte y de camino a ese incierto destino pase por sitios a los que siempre quise ir
Y en ese momento comenzaré frenar, se iniciará una lucha entre ese incierto destino y lo que quiero, mis gritos de rabia no serán más que un leve murmullo, mis forcejeos por llegar a ti seguramente harán que el viento te despeine y te haga volverme la espalda,
Seguramente al ver como te alejas mi lucha se volverá frenética, por el temor a que al llegar a la esquina te haya perdido la pista por completo
Y esa actitud mía, esa lucha desatada, mostrada como un viento incontenible que hace volar cuanta basura se deje por lo largo y ancho de la calle, será justo la causa de que aceleres el paso para ponerte a resguardo de tanta locura de viento y polvo
Entonces, presa de la más incontenible desesperación
Y quizás, sólo quizás Alguno de esos gritos llegue a ti como un leve rumor que te hará volver la vista un momento, incrédulo, convenciéndote a ti mismo de que lo que escuchaste, o creíste escuchar, no fue más que producto de tu imaginación, puesto que yo no soy más que eso, un recuerdo demasiado maravilloso para creerlo real. Negarás tal locura sacudiendo la cabeza
Entonces volverás la vista al camino que empezaste recorrer, y te obligarás avanzar, a dar el paso siguiente al paso anterior, hasta detenerte un momento en el semáforo de la esquina, meditando un momento, si cruzas o sigues por la misma acera.
De nuevo la mención de tu nombre te hará quedarte inmóvil, probablemente hundas tus manos en los bolsillos
Pero volverás la vista una vez más, porque sabes que nada pierdes con intentarlo, porque aunque sabes de antemano que no hallarás nada, la sola esperanza de que algo suceda hace saltar con locura tu corazón, llenándote de vida por un instante
Y sólo entonces lograrás verme
Pero justo cuando intentes dar un paso para acercarte, desapareceré
Un Disculpe escapará de tus labios mientras te apartas del camino para dejar que una joven que lleva a un pequeño de la mano puedo seguir su camino.
Probablemente te pegarás al edificio que hay a tu espalda y te dejarás caer hasta quedar sentado en el polvoriento piso.
Mientras tanto, yo, quien sabe donde me encuentre en ese momento, resignada ya, a vagar sin rumbo, o con rumbo, a ese incierto destino que justo en esos momentos me parecerá más distante que nunca.
No será hasta altas horas de la noche, cuando despiertes de golpe y al sentarte notes que no te moviste de aquel sitio, que tus ropas aun están húmedas y por suerte sigues completo.
Entonces te pondrás de pie y comenzarás caminar sin molestarte en sacudirte el polvo Caminarás procurando mantener la mente en blanco. No querrás saber nada de nada en ese momento.
Tras una vuelta más, llegarás a casa. Y por un momento sonreirás ante la visión, al parecer tus piernas trazaron su camino y te llevaron allí. Levantarás la vista al cielo antes de encaminarte allí. E inconscientemente buscarás alguna nueva estrella, algún brillo que antes no hubieses visto. Pero el cielo se mostrará inmutable. Bello. Pero tan normal como siempre, obligándote a bajar la mirada dejando que el cabello te cubra los ojos.
Será en ese momento cuando, allí donde este, me llegará el eco de tu voz, en una frase que me hará dejar, sin oponer la más mínima resistencia,
|
Imprimir |
Enviar historia |


