Sueños son...

Categoría(s): cuento, monólogo
Subí entonces al autobus atareado por que la maldita Universidad te obligaba a estudiar literatura y a la vez un estupido curso de informática cual clase principal era: "a ver chicos, esto es una diskkettera, adivinen que se mete aqui.... nadie?... vamos, está fácil la pregunta..."
Me acomodaba en el asiento el cual había escogido especialmente por que el bus estaba simplemente vacío: es que la gente normal no sale los domingos, al menos no en bus.
Saqué el libro de Calderón de la Barca de mi mochila con no poca dificultad arriesgando mi sueño y mis pocas ganas de leer un domingo por la tarde...
"Es verdad, pues reprimamos esta fuerte condición, esta furia, esta obseción..."
Y mis ojos se iban cerrando poco a poco en el compás de la clásica música de bus.
Si no me equivoco fue exactamente allí cuando subió ella. No diré mil tonterías como que era perfecta, sus cabellos reflejaban el sol o que olía a rosas por que esa es la basura que te hacen leer los escritores para que te acabes enamorando y comprando más libros que al final terminan siendo piratas.
No¡ yo no diré eso por que yo soy un simple estudiante de Derecho que cuenta una historia que cree que merece ser contada. Nada más.

La chica era simplemente simple, diría fácil si eso no fuera un insulto para la mujer. Era, por decirlo así, una persona totalmente anticomplicada, era sencilla, HUMANA. Exacto, esa era la palabra que buscaba.
Y pues sí olía riquísimo.
Pasaron algo de cinco minutos y yo moría por hablarle, al menos un simple hola. Pero con un bus vacío y ella sentada detrás de mí era complicado hablarle sin recibir al menos una burla del conductor o el cobrador chismoso que se te queda mirando como: o le hablas tu o le hablo yo; es casi imposible.

Estuve pensando por algo de cinco minutos más:
"Y en verdad nos encontramos en mundo tan singular, que el vivir solo es soñar, y la experiencia me enseña, que el hombre que vive sueña. lo que es hasta despertar."

Me volteé simplemente y me quedé mirando.
Hola. Me dijo, yo me quedé perplejo. Hola. Le respondí simplemente y así empezó todo.
Conversamos por algo de veinte minutos, anoté su número, conversamos por diez minutos más, todo espectacular. De pronto la música empezó a tocar otra vez, iba subiendo poco a poco el tono y me molestaba mucho al fin giré la cabeza para quejarme y algo me golpeó.

Desperté y mi dedo se encontraba entre dos páginas:
"Y en conclusión, todos sueñan lo que son, aunque nadie lo entiende."

Ella aún se encontraba allí, que traicionera puede ser la maldita mente, ser todo un sueño cuando leía "La Vida es Sueño" que si la ironía fuera sexo yo sería una puta de una calle cualquiera. Y es que claro, siendo todo un sueño yo no iba a tener más agallas para hablarle.
Llegó finalmente su parada, ella se levantó estaba bajando cuando de pronto volteó."Me llamas el domingo si?"
Y bajo. Estuve atónito unos segundos y luego rebusqué toda mi mochila esperando tener la hoja con su número. Revisé en miu habitación todo mi cuerpo pensand oque tal vez lo había apuntado por allí. Nada¡
Aún cuando subo al bus espero que ella esté allí y que suba algún día; pero ya han pasado dos años y no lo ha hecho.. que se puede hacer ya..."que el mayor bien es pequeño...y que toda la vida es sueño... y los sueños...ah cierto, finalmente en mi nota sobre Calderón de la Barca saqué un 20, un sobresaliente...Sueños son!"
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