


| Escritor: | lacana |
| Públicado: | 15/07/2008 |
Maura corría por el bosque, por una senda ocultada por una gran cantidad de arbustos y plantas que crecían de forma desproporcionada.
En un punto en donde la senda desaparecía sin dejar rastro, Maura giró la cabeza hacia todas las direcciones con nerviosismo, sus ojos llenos de lágrimas y con grandes bolsas miraban nerviosos en la dirección por donde seguramente aparecería la inquietante sombra que la perseguía.
Decidió traspasar los arbustos de espinos que se encontraban junto a ella, exponiendo sus dañinas espinas para herir a cualquiera que pasara por allí y los rozara. Traspasó la masa de arbustos y reprimiendo un delirante grito de dolor salió a un llano alumbrado por la luz de la luna, teñida de un color escarlata que a ella se le antojaba del color de sus heridas. Siguió corriendo hasta llegar al centro de la explanada cuando la sombra tan temida por Maura salió de entre los árboles que más cerca se encontraban de ella. Dispuesta a empezar a correr le asaltó una súbita parálisis producida por el terror de que la sombra ya se encontrara tras ella.
Cuando la sombra ya estaba a punto de agarrar a Maura la luz de un esperado sol de una lejanía temible apareció bañando las sombras de la noche.
Al ver como desaparecía sus peores temores Maura suspiró aliviada pero no le dio tiempo a emitir ningún sonido ya que un temible ahogo le oprimió el cuello antes de aparecer de repente en su habitación donde sentada en la cama sentía latir su corazón a mil por hora.
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