Soul (34- Fiorella)

Bien, había dos cosas que habían hecho que Josh se sentara y pensara seriamente en esa supuesta “Guerra”. En primer lugar estaba Lina y su madre. No sabía de ellas y estaba muy preocupado, mejor dicho, ¿A dónde se habían ido todos? No podía dejar de pensar que algo malo había sucedido, de ahí el motivo de que no estuvieran en la casa. Pero ¿que podía hacer? Si lo que Sam decía era cierto, y la guerra era algo que estaba tan cerca, no podía dejarlo pasar. Lo que lo llevaba al asunto dos, ¿podría confiar en ella? ¿Qué tal si era simplemente una enviada de Lady Lorelai, dispuesta a despistarlo para que no intentara matarla? ¿Qué tal si era honesta?
Dirigió su mirada al sillón de al frente, Sam estaba quieta, casi parecía un robot, no se había movido ni dicho nada desde que le ordenó que hiciera eso exactamente.
-¿Puedo confiar en ti?- le preguntó.

Ella lo observó, como tratando de ver dentro de él.
-Si- fue su respuesta.
Eso bastaba.

-Entones dime que debo hacer y lo haré.

***

Fiorella miró a su esposo una vez más. Hacía mucho tiempo que no lo hacia detenidamente.
Lo que hizo que lo mirara así, fue aquel niño que tenía en brazos. Era definitivamente un roba-almas.

-Querida…es necesario que vengas conmigo…
Vio como el pequeño se aferraba a Roger con mucha fuerza, como si tuviera miedo de ella, cosa que no entendía, siempre había sido muy buena con los niños.
Recordaba claramente el día cuando nacieron Josh y Lina, gritando sin parar, hasta que ella los cargo, se quedaron completamente callados.
-¿No pude caminar?- le preguntó.
No entendió porque el rostro de su esposo perdió el color repentinamente.
-¿Qué dijiste?- preguntó con una voz extraña.
-¿Si no puede caminar? Como lo tienes en brazos…

Sintió un dolor en el pecho. Él nunca había cargado a sus hijos, nunca lo había hecho según recordaba, pero a ese niño, si lo cargaba. Esto la enojo.

-¿Quién es?- preguntó, aguantando la ira que nacía en ella.
-Fiorella…tú…tú estas…hablando…

¿Acaso la pensaba loca? ¿Qué es lo que le pasaba?

-Claro que puedo hablar…igual que caminar y reír…- dijo más enfada aún.
Se dio cuenta de que estaba en una cama que no era la suya. No la recordaba, al igual que esa habitación… ¿dónde estaba?

-Roger… ¿dónde estoy?- preguntó ahora algo asustada.
-En casa Fiorella- Roger quiso bajar al niño, pero él puso sus bracitos alrededor de sus cuello y puso su cara contra el pecho de su marido, como evitando verla. ¿Por qué?

-Roger…- se levantó lentamente. Su esposo estaba ala lado de la cama mirándola como si viera a un fantasma.

-Fiorella…
-¿Qué sucede? ¡Dímelo!

Roger estaba impactado, su esposa había regresado. Lo cual era completamente ilógico, ella había enloquecido por el descontrol que sufrió con las almas… ¿Cómo era posible que le hablara y se levantara como si esos años no hubieran pasado nunca? ¿No recordaba acaso sus años de locura?
Su frágil esposa comenzó a caminar alrededor de él, mirando la habitación, tratando de recordar aquel lugar. Pero de repente recordó a sus…niños…sus bebes.

-¿Dónde están?- preguntó cogiendo del brazo de su esposo.
-¿A quién te refieres?
-A mis hijos…mis bebes… ¿Dónde están? ¿Quién los esta cuidando?

Entonces, era cierto, Fiorella lo había olvidado, no sabía lo que había pasado realmente.
Sentir sus manos tocando su brazo, lo hizo sentir enfermo. Si ella supiera lo que estaba pasando… No. No podía dejar que ella se enterara.

-Fiorella has dormido por muchos años…
-¿Qué…?
Su voz llena de miedo lo debilitó, no sabía porque aún le seguía afectando su voz.

-Tuviste un problema con las almas que consumiste…

Fiorella lo miró confundida. ¿Problemas? ¿Qué problemas?

-No entiendo…
-Fue exactamente 4 años después de que nacieran Josh y Lina…saliste a cazar y cuando regresaste habías cambiado en gran manera…enloqueciste…nadie se te podía acercar…y…
-No…no…no te creo…- se alejó de él. Lo que decía no podía ser cierto.
-Tus hijos ya no son unos bebes…son jóvenes...y unos muy especiales Fiorella…
-¿Ya nos son niños?
-Fiorella…

Roger retrocedió. Los ojos de Fiorella, habían adquirido ese color negro que aquella vez casi lo mata. Además aquel brillo que desprendía se hacia cada vez más fuerte. Según sabía, solo ella había resplandecido así, nadie ni nada jamás lo había hecho.
-¿Dónde están?- preguntó suavemente, tratando de ocultar su verdadero tono de voz.
-No lo sé Fiorella

George se aferró más a él.
-Escúchame- le dijo Roger al pequeño- Necesito que me sueltes y te escondas.
-¿Por qué?- preguntó el niño.
-Porque al parecer mi querida esposa no me quiere acompañar por las buenas…así que tendré que usar métodos más…persuasivos.

Rápidamente George se soltó y corrió hacia la puerta. Pasar tan cerca de aquella mujer lo asustó mucho.

Fiorella quería algo, pero no sabía que. Solo sabía que por alguna razón, sentía que Roger le ocultaba algo, muchas cosas, incluyendo a sus hijos.
Se volvió a acercar a él, quien sacaba rápidamente una daga dorada. Ya la había visto antes, exactamente eran 5 las que su madre había creado. Se preguntó quienes serian los que tuvieran las otras mientras estiró su mano y apretó el cuello de su marido.

-Fiorella… ¿por qué siempre buscas crear problemas…?
Le iba a clavar su daga en el brazo, tan solo para inmovilizarla, pero Fiorella era rápida, con la otra mano se lo impidió.
Le estaba comenzando a faltar el aire, así que volvió a atacar, pero ella aprovecho para darle una patada, mientras con la mano seguía apretándole el cuello.
Roger tuvo que actuar y le dio un gran golpe en el estomago, haciendo que ella chocara contra la pared.
Un hilo de sangre apareció en la boca de su queridísima esposa, quien volvió a atacarlo, esta vez con una lámpara que estaba a su lado. Cuando él la esquivó, pensó que había acabado, pero apenas volvió a mirar, Fiorella ya estaba lanzándole un cofre envuelto en llamas azules. Creada de seguro con su…don.

-Querida…veo que no pierdes tu toque- dijo Roger mientras saltaba y esquivaba lo que sería una profunda quemadura en el pecho.

Fiorella ya no escuchaba, su mente se había nublado casi completamente, olvidando quien era Roger. Quería dos cosas…primero a sus hijos, y segundo…un alma. Tenía hambre.

 

 

Registrarte y comentar la historia

Comentarios:

Escrito por: MANTIS       10/04/08 20:10
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Lo dicho se nota el trabajo, la evolución, buen avance. :) abrazo.
Escrito por: rotko       05/04/08 23:00
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
muy bien ..Rina cada vez mejor
te sigo!!!
Escrito por: Kyle       02/04/08 08:39
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Amiga, no me equivoque cuando te lei desde el primer dia, eres una excelente escritora, no nos prives de tu bello don. Me fascina siempre leer todo lo que escribes. Saludos cordiales.
Escrito por: KARYNNA       02/04/08 03:33
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Insisto,aunque me habia perdido un poco de "soul",sigue siendo una gran historia,a ido,cambiando,evolucionando,creciendo y atrapando cada vez màs lectores eso es realmente bueno...

dos besos
Escrito por: Osvaldo       02/04/08 02:40
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Realmente impresionante. Es un relato altamente profesional. Te felicito.
Escrito por: AxelBlanco       01/04/08 21:33
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Excelente Rina, está muy bueno. Muy conmovedora y reflexiva. Me gusta, Felicidades. No pierdes el tiempo moviendo tus dedos sobre el teclado.
Axel B.
Escrito por: Cloro_fila       30/03/08 16:13
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Vayaaaaaaa pero qué bueno qué bueno. Rina, me encantó tu historia. Muy bien llevada, excelente relato. Qué lindo haberte leído hoy!! Un gran abrazo
Escrito por: angel3       30/03/08 05:08
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
bello relato que atrapa al lector
de principio a fin la verdad que
tienes una bella pluma amiga
un cariño ..dos besitos cuidate
Escrito por: Lenys       29/03/08 18:15
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Nuevamente un gran relato, atrapante del lector. Que bien lo haces Rina, mi admiración hacia tu pluma es grande.

Felicitaciones amiga. Besos.-
Escrito por: beduina       29/03/08 13:31
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Como me gusta leerte!!
Es que cuando comienzo me atrapan los detalles!
muy buen relato!
Noemì
Escrito por: renanalvarez       29/03/08 04:12
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
que buen relato y uno queda enchufado como siempre.
bello relato
saludos
Renán
Páginas: 1

Imprimir

Enviar historia
© Historias, poemas y otras contribuciones pertenecen al autor, el resto pertenece a Escribe Ya.
Condiciones    -     Privacidad    -     Acerca de Escribe Ya    -     Anunciar    -     Publicar cuentos