Soul (33- Contacto)

Categoría(s): Historia
Una figura cansada se asomaba a lo lejos. Ganda se asustó, ya serían dos de aquellos seres extraños que veía en ese día.
-Padre- le dijo en servisiano a un Servis que andaban por ahí.
-¿Qué?- le contestó en el mismo idioma.
-Hay otro...otro igual a la cena...
 
Hyur gruñó de felicidad y lanzó un horripilante grito, que en realidad un llamado a sus compañeros.
Los Servis eran muy gruñones y de mal carácter, sus formas eran las mismas entre hombres y machos. Mientras que Teresa se acercaba se preguntó porque Felicity aguantaba ver a una Servis día y noche...y otra pregunta apareció en se  mente ¿cómo podía ver  Felicity a esos monstruos? ¿acaso Josh no le había dicho en el enfrentamiento con el cíclope que ella no era capaz de verlos? Cada vez se preguntaba que era lo que ocultaban aquel par.
 
Uno de ellos se acercaba. Medía 1.68 aproximadamente, estaba cubierto de escamas del color de la arena, poseía cuatro brazos, dos en cada lado, que terminaban filudas uñas. Su rostro de lejos, mostraba que tenía ojos demasiados pequeños y una nariz y boca casi inexistente. De cerca, lo pudo comprobar, por nariz y boca solo tenía unos agujeros. El que se le acercó vestía una simple falda de tela vieja, haraposa. Supo que era macho, porque tenía la falda y no un vestido como los otros que los  poseían, además de bultos en las espaldas, lo cual supuso que serían sus monstruos.
Supo que eran Servis por una simple razón, “alguien”, como llamaba a aquella voz, se lo dijo. Aunque fue la última cosa que mencionó antes de desaparecer. Su mención de que por allí cerca se encontraría con una gran cantidad de familias Servis la asustó un poco, pero sabía que lo importante en esos momentos era Colin.
-Hola humana
 
Teresa vio a la figura que se había plantado delante de ella. Escuchó un ruido, pero no supo que era. ¿Le estaría hablando?
-Hola humana
 
Sin saber que hacer, estiró el cuello para ver que había detrás de aquel Servis.
Si no se equivocaba, podía afirmar que habían más de 100 de esos monstruos parados, haciendo una muralla alrededor de unas casas a base de madera, todas demasiadas cuadradas y simples.
Miró a los alrededores, solo veía arena y al sol. Pero no ningún árbol del cual tallar.
Los ruidos seguían y ella no tenía ni la más remota idea de que le decía, en su mente rogaba que Colin estuviera a salvo, aunque cuando vio algo brillante en el pequeñisimo orificio que debía ser su boca, se asustó más.
Otro de ellos se acercó, y al igual que el otro, lo hizo con pasos agigantados con torpeza y pesadez.
-¿Me entiendes?
Eso sí que entendía.
-Si...te entiendo...
Ambos Servis se miraron por unos instantes. Fue cuando se dio cuenta de que sus ojos eran de un azul zafiro, se quedó anonadada viéndolos.
Al sentir un movimiento a su alrededor reaccionó y calculó la distancia de los otros Servis a ella. Solo eran unos 40 metros. No sabía si podía huir.
-Escucha humana, queremos saber para que has venido
-Por un niño...un niño humano...
Nuevamente las miradas.
-Tenemos a un humano- dijo el Servis lentamente, como si a ella le fuera difícil entender- Pero será nuestra comida.
 
En esos momentos, Teresa rogó porque la otra parte de su alma no se le saliera del pecho. Apretó los puños hasta que le dolieron y enseño los dientes, enojada.
-Devuélvemelo
 
Quiso ser más educada, pero cuando se van a comer a un amigo, como que no lo piensas mucho.
Otra vez aquello ruidos, pero esta vez no necesitó que aquel Servis le dijera nada en castellano, ella sabía claramente que no pensaban devolvérselo y además que no la iban a dejarla ir fácilmente.
Cuando todos empezaron a avanzar hacia ella, confirmó sus sospechas, y sin querer comenzó a correr, esquivando a los dos Servis que tenía adelante. Pero todos estaban demasiado cerca. Lo último que recordó fue el contacto de su rostro con la tierra y aquel sonido que ya le empezaba a irritar.
 
***
 
-¡Diablos!
Josh había ido a la corte por tan solo unos minutos, para luego ir a su casa en Francia, tan conocida por aquellos días, pero se dio con la sorpresa de que no había nadie.
-¿Y ahora que pasa? – se preguntó.
Buscó en cada rincón, hasta en los innecesarios, pero no encontró ni una nota. Sabía que algo andaba mal, pero no sabía con quien contactarse.
Por si fuera poco, no podía irse a casa, ya que Bella le había dicho que no funcionaba nada para viajar en la Tierra. Entonces...¿cómo habían hecho todos para irse?
Caminó de aquí para allá como león enjaulado, preguntándose que podía hacer.
Alguien tocó la puerta.
Se sintió alarmado y corrió a abrirla mientras sacaba su daga dorada.
Era una mujer. Una muy bella, su rostro y formas lo dejaron cautivados, nunca había visto tanta belleza junta, o por lo menos una que lo atrajera de esa manera.
Su piel era de un color acaramelado, con ojos cafés que mostraban decisión e inteligencia. Luego estaba ese cabello tan negro como el ébano. Vestía de jeans y una pequeña chaqueta. Tendría cerca de 20 años si calculaba bien.
 
-¿Quién eres?- preguntó, aun con la boca abierta.
-Soy Sam...soy una enviada de Bella...
-¿Bella? ¿necesita mi ayuda?- Josh la miró fijamente, sin dejar que pasara. El hechizo desapareció. Había algo extraño en eso que le decía, ¿no había sido la propia Bella quien lo había mandado de regreso?
-¿Cómo puedo saberlo?
-Lady Lorelai la esta atacando...ya inició la guerra...
 
Estas palabras sorprendieron a Josh...¿había dicho “Guerra”?
 
-Serás el encargado de reunir a todos los roba alma de la Tierra Josh...esa es tu misión...la guerra será difícil...todos están desunidos...y no saben que quieren...pero...
-Espera...no te entiendo...¿de que diablos me hablas? Yo solo creí que seríamos Peter, Travis, mi padre y yo...nadie mencionó una guerra...eso no tiene sentido...
-Lo tiene...Bella no tardará en morir...y ya no podrá mantener una parte del equilibrio que nos mantiene...apenas ella muera...todo será un caos...gobernado por Lady Lorelai...
-¡No!- gritó Josh asustado.
-Ella no se dejará morir tan fácilmente, tiene muchos ejércitos que matarán a los rebeldes...pero si nosotros contamos  con más de ellos...podremos ganar...
-Una guerra...una guerra...
-Lady Lorelai esta débil...morirá si no hace lo que debe...
Josh la hizo entrar. Antes de decirle siquiera que se sentara. La interrogó con la mirada.
-Lady Lorelai también se alimenta de almas...pero además posee algo...con lo que vive más de lo permitido....
-¿Qué es?
-No sé su nombre...solo sé que su tiempo se acaba y necesita eso para seguir viviendo, ya que los suyos sufren más cada día...especialmente los cercanos...
 
Josh meditó un minuto. No sabía bien que estaba pasando, pero se imaginaba que podría ser esa cosa que la mantenía viva.
El arma.
 
-¿Nos ayudarás?-  le preguntó a Sam inconscientemente.
-Sí, es mi deber hacerlo...solo hasta que Lady Lorelai muera.

-¿Puedo pensarlo?

Ella asintió.

 

 

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Comentarios:

Escrito por: ricardo48       18/03/08 21:42
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Mis respetos amiga cada día escribes mejor mis reverencias reina…. Perdón Rina. JAAJAJ
MUENISIMO.
Escrito por: beduina       18/03/08 19:16
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Que bueno!!! valiò la pena leerlo!!!
La Beduina
Escrito por: Renanalvarez       18/03/08 17:03
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Uy bien larguito el relato pero muy bueno.
saludos
Páginas: 1

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