Soñando (Un cuento de niños no apto para niños...)

Algún día el rinoceronte se dio cuenta que su coraza ya no servia, que era frágil como la cascara de un huevo.   Por eso tomó la decision fatal de lanzarse contra un campo de espinas.  Desafortunadamente no pudo morir y sus heridas se convirtieron en un hueco, como si un huevo estuviese perforado.  Como era de esperarse su cuerpo comenzó a expeler un fétido olor.  Algun día el rinoceronte descubrió que su hedor era ahora su coraza, por eso pidió a una de esas avecitas, que se montan sobre los rinocerontes, que le píntara su cuerpo de negro y que luego trazase una raya sobre la mitad de su lomo.  Desde ese día el rinoceronte era un zorriceronte de los más hediondos que hayan podido existir. 

 

Algun día el hombre despertó y se dio cuenta que un rinoceronte le resoplaba en la oreja.  el animal era negro y en su lomo una enorme raya blanca lo identificaba, evidentemente, como un zorriceronte.

 

!Sí! era evidente, el hombre aun no habia despertado...

 

Y usted infatigable turista de las llanuras africanas ¿nunca ha visto un zorriceronte?.

 

(Medellín, algun día en las praderas africanas).

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