


| Escritor: | Glinwen |
| Públicado: | 10/04/2008 |
Soñando que soñaba, despertó de pronto del primer sueño y se encontró frente a un ser que en el rostro tenía mil ojos y no miraba a ningún lado y le saludaba con un brazo morado y deshuesado que se movía cual hilo al viento. El raro ser se deslizaba hacia la puerta para abrirla y al salir caía a la nada.
Soñando estar soñando despierto, se dispuso seguirle y al abrir la puerta se encontraba en un cuarto blanco con una única puerta que conducía a otro cuarto con una única puerta que a su vez conducía a un cuarto con una única puerta y así sucesivamente hasta salir a un lugar en no sé donde sumergido en el agua y lleno de vegetación color naranja.
Tomó de un árbol una fruta morada de suculenta apariencia y se la llevó a la boca descubriendo que sabía a chocolate amargo.
El agua comenzó entonces a concentrarse en el centro formando un remolino que se lo chupó todo como se lleva el agua el desagüe y se encontró de pronto viajando en una tubería que al terminarse lo lanzó al aire y comenzó a caer hacía la tierra a gran velocidad sin alcanzarla nunca, hasta que un pájaro gigante y amarillo se atravesó en su interminable caída y quedó aplastado en su plumaje como los insectos en el vidrio del parabrisas.
Asustado, despertó de su pesadilla y se halló soñando todavía que soñaba que soñaba y no se despertaba nunca.
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