Sombra asesina.

 

El hecho macabro que acabó con la poco grata existencia de Silvano Celeste, un solitario profesor universitario de Historia y Música, y por cierto escritor frustrado, fue como el final siniestro que había meditado para su peor enemigo. Ese día, miércoles 27 de Octubre de 1998, el amanecer caía pintando una nevazón densa que se hacía cada vez más fastidiosa sobre los transeúntes de la ciudad, como queriendo irrumpir en la tranquilidad aparente de sus habituales recorridos al trabajo o al estudio; como pesando castigos sobre sus hombros…


Él, por su parte, se hallaba en punto de tráfico muy agitado, cerca de la gran autopista. De repente, por la acción de unos pasajes escritos en las paredes de la caverna del destino,  y cuando se disponía a cruzar en su carro por un angosto puente, se percató de una figura sombría detenida al margen de su retrovisor, que parecía esperándolo; jugaba con la imponente profundidad de la atmósfera que cubría el paisaje de asfalto y terminaba arropando de gris el cielo por completo.

 

No estaba conduciendo muy deprisa, pero la fuerte impresión le hizo perder el control del vehículo hasta deslizarse sin motivación espiritual para evitarlo, de un lado a otro del camino demarcado por blancas lucecitas. Su voz interior le sugería que era una trampa preconcebida en el maleficio de alguna de esas amantes locas que en días previos le habían perseguido con brujerías, y para las que amablemente había compuesto la sinfonía de la muerte, inspirado en sus figuras escupiendo líquidos rojos bajo la luz de la luna.


Retomemos el relato, la silueta asimétrica del espectro era de una criatura muy alta y delgada, más alta que cualquier ser humano. No tenía cara, bajo su oscura capucha sólo había una oquedad negra que con la proximidad se perdía. Sin embargo, Silvano sabía en el fondo de su ser que lo observaba con afán de devorarlo; estaba consciente de que aquel personaje había arruinado los dulces sueños en su primera infancia, y ahora tomaba una presencia aún más tenebrosa.

 

Lo que le quedaba de razón, se iba desvaneciendo ante las nuevas concepciones de ese viejo misterio que como fuertes escalofríos, pasaban martillando su cabeza. En un tiempo imposible de medir, mínimo, el miedo le heló la sangre que por cuarenta y cinco años, le había bañado de vida las entrañas.

 

No hubo más, si el automóvil ingresó de nuevo al puente fue sólo para salir despedido por uno de sus costados. La caída al vacío apenas duró cuatro segundos, en los que él recordó un pasado que ya no le pertenecía, como si fuera el casual espectador de una película sin pasiones, de un dormir ajeno…


Al momento del impacto, el poderoso estallido lo despertó en su cama. En un respiro hondo se incorporó. Lloró a mares, y el silencio total en el que se encontraba lo inquietó tanto hasta prolongarle su cruel angustia. Seguía soñando, pensó, la peor de las pesadillas… No obstante, comprobó que visitaba su dormitorio de niño, tal cual lo mantenía intacto en su memoria a largo plazo; era como retroceder hacia lo sucedido en alguna dimensión distinta a la que habían transitado sus pies, hoy cansados de la miseria.

 

Definitivamente estaba encerrado en un espejismo, en una situación llena de rarezas que a presión invisible, le tapaban los labios impidiéndole sonreír. Se levantó preguntándose qué le estaba ocurriendo, y en el reloj al fondo de la cocina, vio señalada la hora de dictar la clase de teoría.  En su pijama de avioncitos, y bastante tembloroso, luego alcanzó a ver a su madre sentada a la mesa y mostrándole dichosa el plato que había preparado para él; la consternación lo fulminó y cayó desmayado al piso, pues ella había fallecido hacía siete años.

 

Estaba impecable, vestida con una vida más armoniosa y mucho más joven de lo que la recordaban sus ojos. Le costó demasiado entender esa elipsis extraordinaria en la que estaba suspendido, ese tejido tramposo del tiempo en el que la magia era capaz de reconstituirlo todo. Al fin, no sólo aceptó la escena, también la agradeció.

 

Era niño de nuevo, pero con la inteligencia de un adulto y estaba dispuesto a engendrar por segunda vez, una relación coordinada entre alma y cuerpo o al menos a intentarlo, desafiando la sabiduría del universo.

 

Se juró nunca revelar a nadie su fantástico secreto, el de contar con la capacidad para cambiar su forma y la apariencia de su alrededor, y aprovechó la oportunidad que le concedían las fuerzas astrales más poderosas. Desde éste, su primer desprendimiento del cuerpo, asumió múltiples personalidades que jamás darían a conocer en sí su verdadera naturaleza, a no ser que quisiera demostrar tal complejidad a otros mal denominados “fantasmas”.


Y como se lee en los titulares del diario que ha dejado un hombre joven al lado de mi puerta: Enero 29 de 2008

TANTAS TRASNFORMACIONES CONDUJERON A QUIEN MURIÓ SIENDO SILVANO CELESTE, A UN TÚNEL SIN RETORNO.  

 

Al pasar a la sección dos, sigue:

 

Quien era su única amiga nos cuenta en reportaje exclusivo que ha perdido su libertad en el más allá, por dedicarse a atender los pedidos de Satán. Además, nos enseña las evidencias de su atracción irracional por la escritura de los epitafios de todos los que quedamos vivos, haciendo para cada uno, aunque le seamos desconocidos, presagios de horribles incidentes…


Verona Burgos, nombre con el que se presenta nuestra bella testigo, explica cómo desde hace un mes tiene visiones del profesor tratando de acercarse a sus estudiantes, cuando están por las noches desprevenidos; afirma cerrando nuestro interrogatorio:-“Él es el mismo demonio, camuflándose en las paredes de su inocencia”. Aquí lo más complicado es que los rostros de las víctimas se le aparecen lo suficientemente borrosos como para no poder describirlos a las autoridades.

 

El caso ha sido revisado por expertos y aficionados a la investigación de estos fenómenos paranormales, pero nada más se intuye, que sus anhelos desesperados de hacer daño, no pueden ser curados sino por un alma creada con bondad en exceso, que le dé abrigo, ocultando su tristeza de la  no identificada sombra asesina.

 

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Comentarios:

Escrito por: Rina       05/02/08 02:02
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Lei atentamente este relato...me hizo transportarme a cada escenario...especialemnte cuando Silvano ve nuevamente a su madre...la trama de por si ya es atrapante...con los ingredientes perfectos para llamar la atencion del lector.
Nos estamos leyendo
Besos
Escrito por: CaribeOro       04/02/08 07:08
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Y quien dice no, o quien dice si, a todas esas trascendencias que insinuas en la esencia de cada parrafo.
Interesantísimo relato, sabes maniobrar muy bien la trama. Abrazos.
Escrito por: poesiacarnivora       30/01/08 04:49
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Una historia muy bien lograda, con imagenes precisas de hechos puntuales y otras que nos suguieren un poco más, como siempre dejas ver en tus historias y poemas ese mundo trascendental, ese universo paralelo que más de una vez se confunden con los sueños.
Muy bien logrado, realmente un relato que despierta el interes en el lector.

Que las hadas te acompañen .
Páginas: 1

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