¿Soltero a la medida o macho predominante?

 

 

Generalmente el sexo es una buena forma de romper el hielo en las relaciones modernas... para algunos… básicamente para quienes piensan que no saben qué decir a la hora de la conquista tradicional o simplemente no saben decir lo que piensan de manera clara y abierta, o meramente no necesitan decir casi nada y en una polifórmicamente perversa sociedad como la de hoy, en que la búsqueda de la hembra por el macho predominante ha desplomado el significado real de una buena contertulia, el sexo es una ventaja para los machos predominantes de esta clase. Muchas de las buenas relaciones que conozco de hecho entre mis amigos han comenzado desde la cama y no a partir de la palabra. Beneficio horizontal versus depreciación vertical. Para otros, sin embargo, eso es una verdadera desventaja; nosotros, por ejemplo, los machos no predominantes de nuestra especie masculina que si sabemos qué decir, pero que lamentablemente carecemos ostensiblemente de los atributos propios del jefe de la manada, y que aunque sería ingrato quejarme del generoso espectro de mis conquistas, debemos triplicar nuestros esfuerzos de sobremanera para llamar la atención del sexo opuesto en el rito de apareamiento. La ironía de Dios es no habernos dado plumajes desenfrenadamente coloridos, pechos inflables, cantos rituales o por lo menos feromonas fáciles de esparcir por el aire; y sin embargo a las hembras de nuestra especie Dios no les quitó el gusto por estas cosas, si no fíjense en los machos predominantes: Lacoste, Paco Rabanne, gym fitness, cantantes de pubs, etc.
Una de las cualidades de algunas especies carroñeras del reino animal es que solo se alimentan de las sobras, lo que el cazador deja ya una vez que se ha alimentado. Se limitan a presas ya muertas o medio digeridas, puesto que no cuentan con las habilidades necesarias para la cacería, como las aves rapaces, o los depredadores nocturnos. Eso lo aprendí de la National Geographics hace mucho tiempo; pero el cómo se aplicaba esto a mi vida de soltería remasterizada, o divorciado, fue una lección un poco más dura de asimilar, y en otro medios “selváticos” más inhóspitos, por cierto, que la misma Amazonía.

El éxito personal por lo general se puede medir de variadas formas y en variados niveles, aunque no necesariamente son signos de un éxito más real y más propios de ti mismo como ser humano, que del medio que te rodea, o ¿acaso crees que es exitoso quien solo posee buena facha, dinero y carisma a borbotones?... ¡Por supuesto que lo es! Jajaja, pero supongo que es el cliché de autoconformismo más weonamente básico que tenemos, los que no tenemos, para convencernos de que creen que tienen, pero no lo tienen, jajaja. Es como los católicos que desgastan su vida en la complacencia de la pobreza a la espera de las riquezas prometidas en el reino de los cielos y finalmente, tras ochenta años de devoción y carencias, se mueren hechos mierda en la pobreza para solo descubrir que si Dios no te ha dado nada gratuitamente aquí en la tierra, menos lo hará en la otra vida.
En definitiva, entendámoslo así, un buen trabajo, departamento propio, un auto del año, cuenta corriente considerable, son cosas que siempre destellan a quienes nos ven con una perspectiva menos profunda de lo que quisiéramos y que por lo general dista mucho de nuestro éxito personal (harina de otro costal).
Sin embargo, he descubierto con el tiempo que si a todas esta cualidades le agregas el hecho de estar divorciado y medianamente disponible para una relación que ya se presume más seria, o por lo menos madura, es sin duda un afrodisíaco que deja susceptible a la gran mayoría de las mujeres, en promedio superior a los veinticinco, veintisiete años, pues ellas, en edad más temprana que la nuestra, y a pesar de la casi patológica visión romántica-sensible que tienen de la vida, descubren que la “magia del príncipe azul” es devastadoramente transada por el encanto de un proveedor estable y con perspectivas a futuro.

(Esto, obviamente, no radica en la conclusión de ningún estudio científico, ni mucho menos, es meramente lo aprendido a través de mis años de experiencia, primero dichosamente como soltero, luego felizmente casado y hoy… ¡¡¡emputecidamente feliz y separado!!! Y si bien es cierto que la autorreferencia es una constante radical en mi vida, ¿de quién no hablar mejor y con tal autoridad si no es de la vida propia?)

Volviendo al tema, algunos de mis amigos, como Marcelo y Gonzalo, han descubierto que la soltería previa al matrimonio (y el inminente divorcio luego), es una ventaja de grandes intereses respecto de la libertad de elegir en tu vida solo con previa consulta a tu chequera y tu disponibilidad de tiempo; y puesto de esa manera, la primera elección de ambos ha sido definitivamente no enfrentar jamás la más mínima posibilidad siquiera del tema “matrimonio” dentro de las relaciones, lo que las mujeres se arrogan el derecho de adjudicarnos como “miedo al compromiso” y que nosotros defendemos como “libertad a toda costa”, aunque, claro, yo solo pude llegar a valorar esa libertad a toda costa después de ocho años de transición matrimonial; algo lento el weon, pero la sabiduría no se hereda en los genes ni se aprende de los libros, aunque algún mérito hay que darle a los grafitis en los baños públicos. Y esto por supuesto tiene también su face off femenina, representado enfermizamente por aquellas minas que viven con el vestido de novia y el ramo en cartera. Gonzalo, por ejemplo, al cabo de un año ya ha tenido a lo menos cuatro relaciones de las que ha debido huir después de esa no muy apreciada frase entre nosotros: “ven a almorzar el fin de semana y así conoces a mi familia”. Y aunque dicen que soldado que arranca sirve para otra guerra, el término “guerrera” ya desgraciadamente se lo han adjudicado ciertas mujeres de nuestro medio; y en honor a la verdad nosotros solo hacemos el apoyo logístico en el combate: infiltrar, conquistar, disfrutar, y huir, jajaja… (Con esto la Cata y la Karla me van a hacer mierda).
Pero bueno, prosiguiendo con el tema, de Marcelo… ni hablar; ha recorrido todas las inmobiliarias de Santiago en busca de un departamento para comprar, pero cada vez que encuentra algo de su gusto personal y acorde con su economía, está esa vocecita dulce a su lado que le dice “quédate con este entonces, mi amor, y ya veremos después cómo lo mejoramos y le damos el toque…”; a partir de ese instante ya no hay nada que decir, aparte de “creo que no me gusta. Voy a ver otro…”.

Como conclusión, no creo que exista un soltero a la medida, ni mucho menos, y llámese soltero a cualquiera que se encuentre en situación de no casado, divorciado, viudo, etc.; pero de alguna forma el mercado de las conquistas se ha regulado en este último tiempo sobre la base de parámetros de conducta social que tienen más que ver con la preservación de la especie que con la necesidad más íntima y propia de nuestra especie, vivir en comunidad y eterna compañía.

(Esto último ha sido tan solo un vago intento por elevar el nivel de coherencia de toda la mierda que escribí anteriormente).

Registrarte y comentar la historia

Comentarios:

Escrito por: bender_carvajal       24/03/08 01:44
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Weonamente básico representa la desinteligencia frente a las mujeres que evolucionan en casos comos estos... Creo que somos involitivos en la conquista... jajaja
Escrito por: salvino       20/03/08 00:58
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Realmente me has dejado tieso con lo "weonamente básico". Supongo que las "minas" que se te escabullen en el los bares elaboran in mente ese original motivo reservado a tu fecundo magín para pedir permiso,ir al baño y tomarse los vientos. Buenísimo el último párrafo. Un gran abrazo uruguayo.
Páginas: 1

Imprimir

Enviar historia
© Historias, poemas y otras contribuciones pertenecen al autor, el resto pertenece a Escribe Ya.
Condiciones    -     Privacidad    -     Acerca de Escribe Ya    -     Preguntas frecuentes    -     Anunciar    -     Publicar poemas
Nuestra red: Dietista online