


| Escritor: | Tandil |
| Públicado: | 20/05/2008 |
Soy vieja, re vieja. Tengo 68 años, pronto voy a morir. Me estoy muriendo ya, me están matando día a día. Me dejan de lado, ya no les sirvo.
Que fea la sensación de saberme poco útil, no pienso en cebar mate, porque eso ya es algo que requiere un estado de agilidad y entereza mucho mayor. Pero preparar un te, ni siquiera eso me dejan hacer.
Me gustaría demostrarles que aun puedo, que aun soy capaz de colaborar. Se que por fuera ya no soy la misma, los años no vienen solos, el trabajo arduo en una casa donde hay ocho integrantes han dejado huella en mi caparazón. Pero por dentro sigo siendo yo, la misma que hace muchos años llego a esta morad, con un montón de ilusiones.
Ayer estaba observando como mi familia almorzaba y de pronto oí que hoy llegaría ella, mi reemplazo. Más joven, en perfecto estado y de color. ¿De color?, donde se ha visto eso, en mi época éramos de acero inoxidable las mas buenas.
¿Que le ha pasado a este mundo, que las pavas aparecen con colores extravagantes, donde iremos a parar?.
Yo ya me estoy yendo, ya me jubilan pero a mis hermanas les digo que no se achiquen, que ustedes pueden, al menos por la dignidad quédense para preparar un te.
|
Imprimir |
Enviar historia |


