Soledad

Suspiro tras suspiro, pálpito a pálpito vivo yo mi antes intrépida y ahora

apagada vida. Cada noche me duermo con la esperanza de no volver a

despertar, pero el destino me castiga con el monótono cantar de los pájaros

que me hace darme cuenta de que todavía vivo. Mi única labor durante el

día es limpiar mis estanterías llenas de libros escritos por célebres autores

que ya gozan de lo que yo aún espero. Hace mucho que vivo solo y mi

agonía cada vez es más intensa.

La soledad no es más que una compañera que solo me es infiel cuando

llega el repartidor de periódicos. Me da el periódico y sigue su camino

hasta el final de la calle; algún día yo también llegaré al final de la calle.

El silencio invade hasta el más inhóspito rincón de mi casa. Ese silencio

abrumador e incómodo que causa escalofríos allá donde se encuentra.

La triste imagen de mí mismo en el espejo refleja el rostro de un viejo inútil

cuya vida se apagó hace ya mucho tiempo. Tengo la sensación de vivir

inmerso en una pesadilla cuyo fin nadie puede predecir. Tal es mi desespero

que mi único consuelo es el saber que lo que ansío llegará; es inevitable.

Mientras, me dedicaré a seguir con esta aburrida vida.

Cuan solo me siento al recordar tiempos pasados, o al mirar a través de la

ventana y ver a esas familias felices entrar y salir de sus hogares llenos de

compañía.



Toda mi infancia desperdiciada en la escuela, el instituto y la universidad

para acabar solo, jubilado y con apenas pensión para subsistir. Hace 23 años

que no salgo de mi casa. Mis pupilas se han acostumbrado a la oscuridad y

mi endeble cuerpo está agarrotado. Pero ya queda poco. Mi corazón va

advirtiéndome que no le quedan fuerzas para seguir bombeando. Ya

queda poco. Pronto me dormiré para no despertar jamás y terminar con esta

agonía. Pronto recibiré lo que tanto a Dios imploro. Pronto todo esto se

habrá acabado.

Hoy me he dormido 5 veces en todo el día y la última tuve la sensación de

 

que ya había sucedido, pero no, allí estaba, sentado en el sillón. Cada vez

 

el corazón late más despacio. Cada vez mi sueño es más intenso. Para qué


alargarlo más. Me tumbo sobre la cama y, por fin; no he despertado.







Registrarte y comentar la historia

Comentarios:

Escrito por: conderechoaroce       19/06/08 16:18
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
bien escrito
Páginas: 1

Imprimir

Enviar historia

Enviar a Facebook
© Historias, poemas y otras contribuciones pertenecen al autor. El resto pertenece a Escribe Ya.
Condiciones    -     Privacidad    -     Acerca de Escribe Ya    -     Preguntas frecuentes    -     Enlaces    -     Anunciar    -     Publicar poemas