Soledad
"Y algunas veces suelo recostar
mi cabeza en el hombro
de la luna
y le hablo de esa amante inoportuna
que se llama
soledad."
Me despierto sobresaltado, confuso. De repente ya no tengo sueño. Miro a mi
alrededor y, como era de esperar, me encuentro en la oscuridad de mi habitación,
únicamente quebrada por unos rayos de luz que deja pasar la maltratada persiana.
Estoy en mi inmensa cama. La compré grande a propósito, para estar cómodo y por
si tenía compañía; pero estoy en medio, sin nadie a mi lado.
Miro la hora en mi reloj digital de pulsera. Son las 10:00. Desde que
trabajo por las mañanas y madrugo, ya no puedo dormir más allá de las 10, a
pesar de que ayer me acosté tarde hablando con uno de mis ahora lejanos amigos
por el Messenger y bebiendo cerveza. Mi estómago lo recuerda bien y se resiente,
pero yo lo necesitaba.
Sólo se oye el silencio. Decido levantarme y me pongo el batín aunque hace
un día cálido. Salgo al pasillo. ¡Qué largo y estrecho!, más de lo habitual, si
cabe. Miro al fondo. La luz cegadora del sol que entra por la ventana del salón
me daña la vista. Entorno los ojos y me dejo guiar por el gradiente ascendente
de luz. Todo está tranquilo, vacío. Sigo sin oír nada más que el silencio.
Me detengo a la altura del cuarto de baño. Entro y enciendo la luz. Mi cara
aparece en el espejo. Pelo largo, demasiado, y despeinado; legañas, grasa en la
piel y barba de una semana. Menos mal que soy bastante imberbe, pero doy pena.
Abro el grifo y me lavo la cara. Parte de mi mal aspecto se escurre por el
agujero de la pila. Suficiente para continuar.
Salgo del baño y sigo de nuevo el pasillo. Por fin llego al salón. La luz
ya no me ciega. Me llama la atención la caja de la guitarra eléctrica que lo
preside. Es demasiado grande para el tamaño de la guitarra.
Me resisto a mirar en la habitación de mi hermano. Ya sé que no está. Lo
sé desde anoche, cuando a las 4 de la mañana me fui a dormir y él aún no había
vuelto. Lo sé porque sólo oigo silencio, porque lo noto en el ambiente. Aún así,
albergo una extraña esperanza. A veces la mente te engaña. Se me escapa una
mirada hacia su cama y, efectivamente, estoy solo.
Hola lunazul, muchas gracias por leer mi relato.
Respondiendo a tu pregunta: y entonces???????....NADA. He pretendido que el relato deje una sensación de vacío, como si faltara algo; para dar más fuerza al sentimiento de soledad.
Me alegro mucho de que cumpla su propósito :)
y entonces????????????????