


| Escritor: | riperjan |
| Públicado: | 03/06/2008 |
Alex no la reconocía, la chica despampanante y sensual ahora convertida en algo grotesco y horrible.
-tía te has pasado un poco, ¿no?-dijo yaiza.
-ya lose, pero ellos son asi -
¿Ellos?, ¿Quiénes son ellos?, Alex le dio vueltas al tema sin llegar a conclusión alguna.
-¿Quiénes son ellos?-pregunto Alex.
-¿ellos?-
Bea señalo a un grupo de jóvenes en chándal tras ella y los miro de arriba abajo.
-no lo se, solo conozco a uno -
-no digo que -
-aquí tenéis chicos-
Kilian interrumpió la pregunta y les entrego las copas.
-Bea tuya no tengo ninguna-
-no pasa nada, yo voy-
Bea fue saltando y gritando, Alex miro a yaiza y kilian, y acto seguido fue tras ella, la siguió y le dio alcance en la barra.
-me ha costado seguirte-
-¿Qué tal estas?-
Bea le abrazo y le dio dos besos, Alex encontró aquel comentario tan fuera de lugar y sin sentido muy gracioso, y no pudo evitar soltar una carcajada, a la que Bea se sumo.
-tengo algo para ti-
Saco del bolsillo de su pantalón una pequeña pastilla de color rosado.
-¿Qué es eso?-
-una entrada al paraíso-
Las pupilas de Bea estaban totalmente dilatadas, el rojo de sus ojos aumentaba por momentos y su respiración era agitada, su pecho se elevaba continuamente, casi al ritmo de la música, Alex observo sus pezones, marcados totalmente en su camiseta y entonces volvió a mirarla a los ojos.
-¿no estas ya bastante colocada?-
-¿no quieres volar conmigo?-
Bea se la metió en la boca y acto seguido lo beso, el sabor a fresa ácida de aquella pastilla se mezclo con la saliva de ambos, Alex se olvido de todo, agarro su cintura y se dejo llevar, de repente se vio flotando en un mar de sensaciones, sin saber como, se encontró bailando en la pista con los demás, los cuatro gritaban y saltaban, el sudor prelava el cuerpo de Bea y entonces encontró su propio brazo, un reloj y números que lo saludaban y cantaban.
-deja de cantar tío-dijo kilian riendo.
Los cuatro abandonaron el parque a altas horas de la noche, kilian y yaiza tomaron otra dirección y Bea decidió acompañar a Alex, ambos se apoyaban en las paredes y reían en voz alta, llegaron al portal de Alex, el lugar estaba en completo silencio, Alex se apoyo contra la pared y miro a Bea, el flequillo le caía sobre el lado derecho de la cara y las gotas de sudor resbalaban por su cuello hasta introducirse en sus pechos, Alex bajo la vista hacia su abdomen, el pircing del ombligo, la pequeña mariposa empapada
-¿Qué hay tras ese tatuaje?-
Bea se dejo caer suavemente sobre el, su rostro permaneció muy cerca del suyo y su respiración se introducía en su boca.
-¿de verdad quieres saberlo?-
-si-
-es un terrible secreto-
-cuéntamelo-le suplico Alex.
-si lo supieras, dejarías de mirarme asi de esa forma tan especial y hermosa-
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