Al son del último tango apago el último cigarrillo, no tengo ganas de levantarme a cambiar la música, mucho menos de ir a comprar otra cajetilla, hace rato se acabó el vino y vuelvo a mirar tus fotos regadas por el piso.
Pronuncio tu nombre en voz baja como para torturarme con una nueva estocada, recito tu número de teléfono en mi mente, hace tanto tiempo que no lo marco.
Preferiría que te enamoraras de otro rápidamente y me lo dijeras a la cara... así serías aún más inalcanzable, sus caricias borrarían mis huellas de tu piel morena, comenzaría a odiarte por recibirlo en tu cama al atardecer... nuestra cama al atardecer.
Planifico mil tácticas para ponerte celosa y que recuerdes que me quieres, te escribo cartas y poemas que envío por el correo de la basura; escribo cien estrategias para enamorarte de nuevo. Compro más vino y más cigarros, aprieto "Play", me echo en mi cama e insisto... sus besos hediondos y estúpidos borrarían mis huellas de tu piel morena.
Felipe Robles C.
© 2006
|
Imprimir |
Enviar historia |
