Sin lugar a dudas

“Sin lugar a dudas”
Pensativa, parecía que cargaba todos los pensamientos del mundo…su cabeza quería estallar.  Alejandro le había dicho que regresaría temprano.  Llevaba un mes llegando tarde. Se supone que salía a las 4:00 pm.  ¿Por qué estaba llegando a las 10:00pm, casi todos los días?  Habían pasado cinco años de matrimonio y Alejandro estaba distinto; ya no tenía tiempo para ella.  No iban juntos a ningún lado.  Alejandro ganaba muy poco y apenas les daba para cumplir con las obligaciones del hogar.  Pero, Camila, le había pedido que hiciera el esfuerzo por tomar unas vacaciones con ella. Necesitaban compartir juntos.  Estaban demasiado distantes.  Alejandro, no decía nada al respecto.  Sólo que estaba muy cansado y quería dormir.  Camila, se sentía ignorada. Era la misma rutina de todos los días. Ella se ocupaba de la cocina, de mantener la casa recogida y el resto del tiempo bordaba sábanas para ayudar a Alejandro con los gastos.  Llegó el día del cumpleaños de Camila.  Alejandro le había prometido llegar temprano.  Pasaban las horas y Alejandro no llegaba.  ¿Dónde estaba? ¿Con quién?  Nada podía hacer que a Alejandro se le olvidara un día tan importante, solo que estuviera enamorado de otra mujer. Ya no podía más.  Esperaría que él llegara y lo confrontaría de una vez y por todas, él tendría que decirle la verdad.  Camila caminaba de un lado al otro, ya no sabía qué hacer.  Sus pensamientos la estaban volviendo loca de celos.  Era muy tarde cuando llegó Alejandro.  Camila no pudo aguantar un momento más y le preguntó directamente.  – ¿Tienes otra mujer, Alejandro?  Dime la verdad.  Te pedí que hicieras el esfuerzo, que nos fuéramos de vacaciones a algún lugar.  Pero, nada, nada te importa, solo te importas a ti mismo, Alejandro.  –Camila, estás equivocada, no existe ninguna mujer, déjame tranquilo, estoy cansado y mañana tengo mucho que trabajar.  Alejandro se acostó a dormir.  Camila se sentía deshecha.  Su indiferencia le daba la razón. Apenas pudo dormir, se levanta muy temprano, pero Alejandro, ya se había ido. Camila, estaba desesperada.  Llamó a su trabajo…-Buenos días, ¿se encuentra Alejandro? –No, señora.  Hace dos días no ha venido a trabajar. -¿Cómo dice?  – Hace dos días que don Alejandro, no ha venido a trabajar, ¿quiere dejarle algún mensaje, por si llega durante el día? Señora… ¿está usted ahí?  Nadie contestó.  Camila había colgado el teléfono.  No podía creer lo que había escuchado.  Decidió irse de la casa.  Alejandro no la encontraría cuando llegara, le dejaría el camino libre.  A pesar de todo, ella sabía que Alejandro era un buen hombre y debía ser feliz aunque no fuera a su lado. Jamás permitiría que estuvieran juntos, si él, ya no la amaba.  Camila escribió una nota, la puso sobre la mesa y se marchó.
Alejandro llegó, esta vez, muy temprano.  Le tenía una gran sorpresa a Camila.  Dos boletos de viaje y una estadía para dos semanas en un hotel cinco estrellas.  Traía en sus manos el sueño de Camila.  Había estado trabajando horas extras durante un mes, para reunir el dinero suficiente para las vacaciones anheladas. (Llama a Camila, entusiasmado) –Camila, Camila, ¿dónde estás? Camila… La buscó por toda la casa.  Al fin, vio la nota sobre la mesa; leyó: “Alejandro, solo deseo que seas muy feliz, adiós para siempre, Camila.”
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Comentarios:

Escrito por: mapanyvino       22/09/08 23:22
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Muy bonita historia, haces un llamado a las dudas que muchos dudamos
Escrito por: guadalupe40       25/09/07 02:22
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Sabés cuantas mujeres en algún momento tenemos dudas que después la realidad nos demuestra el error...pero la pobre Camila no llegó a comprobarlo...Guadalupe de Santa Fe capital
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