Semblanza del poeta Martín Adán

Y sale la mentira agitando sus blancas alas 

                                                 Martín Adán

 

El poeta se encontraba sentado sobre una vieja silla, que lo soportaba sobre la débil madera, como soportaban las servilletas de grasa y cerveza aquellos versos que escribía con una vocación de fuego, sobre una mesa desportillada de cantina. Su figura es pesada, enorme, y sus ojos parecen apagados, casi se dirían nublados. La tarde hace ruidos, la tarde hace nieblas, y también la tarde empieza a agonizar. El poeta bebe una cerveza, se rasca la barbilla, mira la calle, y se distrae un minuto con el cielo de sangre que cuelga sobre Lima. Escribe: “El Perú es un país de hermosos crepúsculos. Por ejemplo, yo”. Se entrega a la servilleta, escribe, medita, borronea, corrige. Sigue bebiendo. Tiene la cara congestionada, los ojos pequeños, y bajo ellos, les cuelgan bolsones de coágulos retintos.  Esta vez no lleva puesto los gruesos anteojos. Lleva los ojos desnudos, observando con atención las letras que traza sobre la frágil servilleta de paño.

 

Muchos de sus poemas, publicados  en revistas y periódicos de otros charcos del mundo, fueron escritos en paños y servilletas que le habían servido poco antes para limpiar su boca curva de los restos de sus comidas, o bien del sabor agrio de sus cervezas, como también en cajetillas de cigarros rubios. Solía beber en reducidos restaurantes del Centro de Lima, entre la gente que le echaba inquietas miradas debido a su aspecto descuidado, sucio y de hedores en los sacones. Era enorme, de cabeza estirada, cara redonda, y basta verlo en los libros, para sentir que su presencia ocupaba mucho en el reducido reducto de  sus caídas. El sombrero, las manos grandes, blancas, el sacón, la corbata, la camisa percudida, el pantalón siempre negro y de bocas sin besar sus talones, los zapatos deslustrados, la voz gruesa, cavernosa, la nariz aguileña, las orejas pequeñas y la boca de media luna, constituían al hombre de carnes abundantes y andar cansado que adquiere en nuestros años, y, de aquí a la eternidad, una veneración merecida y justa. Su poesía es musical, llena de finezas, cargada de un sentido del humor con que a veces sorprendía a sus interlocutores, entre el alcohol y la densidad de una noche de ebriedades y locura. “Sí nací, lo recuerda el año, aquel de quien no me acuerdo, porque vivo, porque me mato”, escribió alguna vez.

El poeta parece cansado, bosteza, resuella, escupe a un costado. Ha dejado la pluma a un costado, seca la copa, la última que le permitían las monedas que tenía hasta hacía un rato. Por fin se levanta, con esfuerzo, escucha que el dependiente le pregunta algo, pero no se vuelve, deja la servilleta sobre la mesa, cruza la puerta de arcos, se confunde entre la gente, entre la neblina que se disipa, bajo las primeras luces de la noche, y también entre los vivos que ahora esperan a que vuelva sus pasos entre nosotros y disfrutarlo, como yo lo hubiera querido disfrutar.  El dependiente coge el papel, como cada noche que su huésped ocasional y el más querido se marcha, dejando una servilleta con trazos  borroneados, y lee, con gratitud por aquellos versos que consume a diario, como un pan: “Soy un animal acosado por su ser, que es una verdad y una mentira”.

El poeta cerraría los ojos para siempre la noche del 29 de enero del año 1985.

 

 

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Comentarios:

Escrito por: marion       03/11/07 02:22
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me gustó mucho como escribes, voy a seguir leyendo lo que publiques. cuidate mucho, un beso.
Escrito por: Abedul       29/10/07 03:52
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"y lee, con gratitud por aquellos versos que consume a diario, como un pan"
que ganas de ser leída y apreciada así".
Escrito por: guadalupe40       29/10/07 02:19
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Que bien escribes Arturo no crees que realmente para "recibirse" de escritor la bohemia es una materia fundamental? y por supuesto tu riqueza de palabras.
Guadalupe de Santa Fe capital
Escrito por: kaylita       29/10/07 01:04
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Me gusta la forma que tienes al escribir, clara y bien definida..felicidades..
Escrito por: d_zophia       28/10/07 20:04
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me encanto!!! retratas perfectamente el ejercicio de escribir, de hecho ... muchas cosas que he escrito han sido en servilletas.
Escrito por: animalson       28/10/07 18:24
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Arturo, muy buen relato...bien planteado y con una buena narración.Me gusto.

Un abrazo. :)
Escrito por: Rina       28/10/07 17:31
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Muy bueno amigo. La descripcion, inicio, final, personaje, trama, geniales.
Nos estamos leyendo
Besos
Escrito por: ricardo48       28/10/07 03:09
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Nada que agregar a lo expuesto por poesiacarnivora y pajarote. Un abrazo, un placer leerte.
Escrito por: poesiacarnivora       28/10/07 02:07
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Impresionante relato compañero, pude ver perfectamente al poeta, senti su soledad su frío, pude sentir su verdad y su mentira.
Realmente me mantuvo desde el principio al fin con esa sensación entre melancolía y serenidad, realmente muy bien logrado.
Un gusto leerte, que las hadas te acompañen.
Escrito por: pajarote       28/10/07 02:52
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Excelente relato amigo, muy bueno, me gusta tu estílo.

Te felicito.
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