GESTOS DEL MUNDO
El otro día me tocó presenciar algo bastante ¿cómo decirlo?, ¿grotesco?, ¿común?, mmm, no sé. Entra un tipo a una de las grandes tiendas, bastante bien conservado y atractivo para le edad que tenía, ¿unos 60 años?, ¡viejo rico!, pensé.
Lo atiende una joven y bonita vendedora. Al hombre no le importó si los demás escuchaban el siguiente diálogo; --Hola, ¿Cómo te llamas?.
- Gabriela.
- Eres casada?.
- Si.
- Cuántos años tienes?
- 32.
- En cada teta, le contesta sin medir su grosería y con toda la cancha que le permitía su billetera.
- ¿Qué edad piensas que tengo yo?
-No sé, unos 58,- respondió sorprendida por la manera tan dantesca en que le hablaba, pero, ¡cómo era cliente!
- Tengo 64, soy judío y tengo plata.
A continuación, no dimos crédito a lo que este viejo que ya no me parecía tan rico, soltó por su boquita.
- Mala suerte pos cabrita, yo busco una mujer como tú, sé que no me vas a querer, pero tendrías de todo, y saldrías de esta wea. A mi edad yo tengo que comprarme una mujer. Bueno, quizás, en otra dimensión nos encontremos y nos enredemos. Salió caminando con una care raja. Él, entró a comprar. ¿Verdad?, ¿mentira?. No sentí que mentía.
De este mismo corte, otro hombre, bastante más feo que el primero, sin brillo para vestir, con una mujer muy regia y estupenda. Le cuenta a una vendedora, mientras pagaba.
- ¡Esta gueona me gasta más plata que la cresta!, ella se lleva todas las tarjetas y las gasta como quiere. Ahí tiene que andar el pelotas pagando, ¿por qué?, ¡porque es linda la gueona!, ¿tú creís que me va a querer?, ¡jamás poh!, y yo lo sé, lo tengo asumido, pero es mi trofeo. Ella, su mujer, sólo reía, sonreía o era una mueca adquirida y petrificada a estas alturas en su rostro. Joven 24 ó 25 años. Me gustaría volver a verla en 10 años más.
Y pienso, ¿cuántas muecas adquiridas existen en el mundo?, de diferentes clases, sexos, magnitudes. Muecas que en un principio son risas, pasando a sonrisas, quedándose en un gesto ambiguo, seco, áspero, dolido.
Quizás yo sería una de ellas, si en ese entonces le doy el sí a un hombre que perseguía mi juventud y mi culo, me siguió mucho rato. Se bajó del auto ante mi respuesta,
- No me gustan los minos en auto. Me interpeló invitándome; a almorzar, cenar, pub, a bailar.
- ¡Uy! Que rico!, .Mientras él detallaba sus invitaciones, me imaginaba todas las comidas que podría saborear en esos momentos que estaba pasando hambre como estudiante. Mi respuesta fue clara.
- ¡No quiero acostarme contigo!-, el tipo quedó descolocado. Casado, hijos, le faltaba una amante para completar la familia bien constituida.
No es sólo parte del género masculino, no. Las féminas también se lanzan a comprar pantalones con hombre incluido. He visto soledades desmembradas por las calles, he visto mujeres calcinadas por el hambre del cariño, limosneando en las paradas de autobuses, en las noches de fin de semana, en auto o a pie. Mujeres dejadas de lado por maridos ausentes, hombres dejados de lado por esposas de hielo, cadáveres agonizantes dejados en el desierto de esta ciudad.
Todos ellos pidiendo a voz en cuello, una estocada directo, no al corazón, sino a la vagina, y los hombres por una chupadita.
Parece que pocos saben que, hacer el amor es un arte, que tiene que ver con la pasión que lleva consigo el individuo, con el cuidado y la delicadeza de sus requerimientos, perdón, de los requerimientos de los dos, sin pensar mucho en sí mismo, pero de alguna manera sí, porque se pasa bien disfrutando al cuerpo del otro, reconociéndolo, sintiéndolo, recorriéndolo.
Un buen amante no nace de un minuto a otro. Ahora, si la pasa bien él sólo, ¡es un hijo e puta!...
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