Se conocieron de la forma que la ciencia y la tecnologia imperaba en aquella epoca, a traves de Internet.
La primera cita fue emotiva y de solo verla, se sintio atraida por ella y se dio aquella conexión, que se da muy pocas veces en la vida.
Eran muy distintos, pero los dos tenian la misma carencia, la falta de amor, eran opuestos, pero se atraian.
Decidieron vivir juntos, por el resto de sus vidas y armaron su cuento, ella aportaba hijos a la relación, él aportaba su anhelo de ser padre y que fuera con esta mujer.
La vida les brindo todas las pruebas y dificultades, el espero pacientemente en Dios, que se concretara su anhelo, de tener un hijo, con ella.
Ella partio primero, en un accidente automovilistico, la cruel noticia y la cruel despedida, fue el golpe mas doloroso que experimento en su vida, el sabia que la amaba y que siempre la amaria, a pesar de todo, a pesar de todo.
Le toco el turno a este hombre, el persevero en su fe, en servir a Dios, en tener un encuentro con su Cristo y poder preguntarle, el o los motivos, que él como Señor tuvo para no concederle hijos.
Durmio hasta cuando sintio el toque de trompeta y se levanto de entre los muertos, supo que en ese momento iba
al Juicio del Tribunal de Cristo a dar cuenta de todo lo bueno y lo malo.
En aquella gran fila de hombres y mujeres se encontro con su amada, ella le observaba con carita de tristeza, pues los secretos de todos los hombres y mujeres, serian revelados delante del Trono de Dios.
Le toco su turno de ser juzgado por Cristo y antes del juicio le pregunto al Señor el motivo por el cual nunca, le quizo dar hijos.
El Señor en ese momento Juez justo, llamo a su amada y le dijo, con voz de autoridad, Se Lo Dices Tú o Se Lo Digo Yo.
Ella respondio, la verdad que mantuve oculta es que en la relación, me practique muchos abortos y nunca tuve la certeza de que alguno fuera tuyo.
Las lagrimas que quizo llorar, no salieron, haciendo realidad la promesa de Cristo que en su Paraiso nadie lloraria, lo invito a pasar y en su interior vio que tres jovenes, dos señoritas y un varón salian a recibirle, escuchando esa palabra que se le nego en vida y que Cristo hacia posible en su Paraiso.
Papá, ellas se presentaron y tambien él Joven, se abrazaron en silencio, en un universo de amor y de ternura, escucharon la voz de su Señor, traia en su mano izquierda, una hermosa joven a la cual los niños llamaron madre.
El Papá contemplo a su Maestro, a su Señor, mientras a su mente llegaban las escenas del accidente donde su amor habia perdido la vida, en su agonia, ella clamo, Jesús Perdoname, perdona mis abortos y mis pecados, expirando en un breve segundo.
Por fin en la eternidad de Dios tenia lo que siempre quizo tener, una familia.
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