Ese detalle de la peluca color zanahoria me confunde. Un cordial abrazo. Miguel Carlos
Muy bien elaborado, una triste tragedia que impresiona y da para reflexionar
Un abrazo
Andrés
Triste y trágica historia que me ha hecho estremecer. Magníficamente contada tomando como pretexto esa circunstancia del apagón para llegar al origen de una de tantas vidas que, fuera de la ficción, viven en las sombras y buscan en el sitio equivocado el amor que les faltó siendo niñ@s.
Buen historia, muy conmovedora.
esa ausencia de amor de padre implica la necesidad de subyugarse en el sentimiento que le arrebató cuando fue una niña.
excelente texto
saludos
Renán
Está buenísimo! Primeras experiencdias que dictan un rumbo.
Que mensaje tan fuerte María, pero que hermoso es recordar una infancia de amor y de dulzura, por eso a mi hijo le he dado todo el amor del mundo y a mi nieta más aún, para que el día que ya no esté con ellos me recuerden y digan: Yo quería mucho a mi papá y yo quería mucho a mi abuelito.
Dios te bendiga María.
¡Gran logro,Mariarosa!Impactante relato que deja al descubierto cómo el miedo nos gobierna,aún ocultos en la oscuridad,o enfundados en un disfraz para tratar de despistarlo.Si no le hacemos frente,jamás podremos derrotarlo....
Un besito,amiga.
GABRIELA
Amiga un relato magnifico que conmueve y llega fuerte. Son esas huellas que quedan arraigadas en el subconciente de un niño y persisten aún de adultos. Y conllevan a una vida equivocada y en este caso siguiendo un patrón de conducta que le recuerda a aquel personaje causante de su desdicha.
Me ha encantado, Excelente.
Una parábola bien contada. Un apretado abrazo uruguayo.