Se sentía inquieto. No había dormido en toda la noche. Cuando
amaneciese, tendría que dirigirse al campo de batalla. No temía por su
vida. No. Lo que hacia que se emocionase eran las ansias de matar. La
necesidad de arrebatar vidas y apoderarse del último aliento de sus
victimas. La muerte era su aliada, y la lucha el arte del que vivía.
Cuando el alba rozaba el horizonte, salio en busca de la sangre que iba a derramar.
Blandió
su catana y avanzo entre las filas enemigas. Su cabello rojo irradiaba
destellos de luz, concediéndole un aspecto aun más aterrador. Sus ojos
estaban inyectados en sangre y adquirían un brillo mortífero. El filo
de su arma segó cientos de vidas, acrecentando el poder del guerrero.
Era conocido y temido por todos.
Su nombre, Batusai
Ahora nadie sabe donde está. Muerto tal vez. O quizá vivo en algún lugar aguardando el momento de iniciar otra batalla.
Dicen que cambió. Y que el motivo esta oculto tras una cicatriz que surca su cara.
Puede que solo sean leyendas, pero eso siempre será un misterio.
Aunque
pasen los años y los tiempos cambien, todos recordaran a ese temible
guerrero de sangre fría. Cada vez que comience una batalla, esperaran
que aparezca y el filo de su catana brille una vez más.