Sainete de amantes
Por: Edwin Cuperes Vélez
Habiendo confirmado que el sargento era el amante de su mujer, el teniente ordenó su fusilamiento. Ya en el paredón, y de acuerdo a las cortesías propias de la guerra, al condenado se le permitió decir sus últimas palabras.
No sea pendejo, teniente grito el sargento. Su esposa, ese bomboncito rico, tiene otros amantes.
Con el brazo en alto, el teniente detuvo a sus soldados, que, fieros y adustos, con los ojos pertrechados a las miras de los fusiles, se aprestaban a disparar.
¿Cuántos?
Siete.
¿Quienes?
El sargento rió. Iba a decir los nombres de los siete amantes del bomboncito rico de la esposa del teniente, cuando, sin que nadie diera la orden, los siete soldados del pelotón abrieron fuego.
jajajajajajajajaj, que bien se aplica aquí eso, de que: el que por la boca muere......
hasta la coyunta lambe........
Muy bueno, me sacó carcajadas.
Breve y genial.
Gracias por haberlo compartido.
Me gusto, muy entretenido. Este texto es corto pero presiso.
Buen cuento. Hilarante. Me gustó-
entre reir o llorar, bien elaborado.
Qué bueno. La primera parte "usas el estilo de Gabo". Pero luego a mi enteder recuperas tu voz narrativa. Bien ;)
Éste más me parece un chiste que microrelato; muy bueno, Edwin.
Me imaginaba que eran ellos pero me hizo mucha gracia. Muy ingenioso, humorístico e irónico.
Jajajajajajja! Qué bueno! No me puede gustar más! Me ha hecho reír mientras estaba llorando!Jajjajaja
Genial, con un humor irónico manejado excelentemente.
Te sigo leyendo
Recién te he descubierto.
LILI
Satisfacción no pedida…
… acusación aceptada.
Jajaja, Es muy bueno.
jajajajajaja, buenisimo, ya extrañaba esa picardia tuya, que bueno es leerte otra vez, las palabras necesarias para arrebatar una sonora carcajada.
Un beso.