No tenía prisa...hacía tiempo que nadie esperaba su regreso y de alguna forma esa circunstancia le había convertido en un hombre estructurado
cada cosa en su sitio
cada evento en su momento.
Cesó la lluvia
. las luces de neòn rompían la penumbra develando el rostro ansioso de quienes evidenciaban que se había visto interrumpida su rutina.
Cuando se disponía a partir, la joven que atendía la boutique le miró con desconfianza pero él advirtió en sus ojos algo más que eso: había fuego
Eran unos ojos color miel que daban lumbre
una mirada penetrante que inducía
un rostro juvenil hecho mujer.
Sostuvo su mirada; fue un instante hermoso que quiso hacer eterno.
Se enamoró
Desde ese día, cada tarde frecuentaba aquel lugar deseando que la lluvia fuera de nuevo su cómplice
a través del cristal le observaba
algo mágico se apoderaba de él al contemplarla
esperaba todo un día para disfrutar así fuere por un segundo la dicha de verla; su corazón no escuchaba otra voz
sus sentidos percibían su aroma.
Hoy es mi día pensó-
Compró la más bella y fresca rosa que encontró ignorando de paso la sonrisa burlona de la vendedora.
.
Entró
parecía que todo en su interior esta diseñado para resaltar su belleza; le saludó tímido
algo extraño le sucedía cuando el amor tocaba a su puerta
.ella simplemente le miró; aceptó cortésmente la rosa y siguió con sus quehaceres.
Partió de allí sintiendo un nudo en su garganta
.la brisa vespertina le ayudó a recuperarse
su cabeza daba vueltas.
¿Qué es esto? No había respuesta
.a fin de cuentas estaba convencido de que sobre el amor se decían muchas cosas
pero nadie lo había definido con exactitud.
Para él, era la conjugación de todas las emociones
la única razón por la que se apuesta todo sin miedo a perder.
Sólo una rosa bastó
Tania le acompaño por un camino que irremediablemente lo llevaría al fin convirtiéndose aunque por poco tiempo, en el manantial donde saciaba su sed y el leño que avivaba lo que quedaba de fuego en su existencia
JALIR/jap
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