


| Escritor: | Elisa |
| Públicado: | 14/07/2008 |
¿Lo viste? - ¿es seguro?; no te quedes en silencio, no ahora.
Sabes lo que ocurre, déjame entrar un momento, es preciso hablarte. ¿Qué pasa?, ¿por qué vacilas?; tu condición la entiendo y sin embargo espero.
Ayer regresé del miedo, y al verte admití la fuerza que administras con recelo. Tal vez alguna vez me lo dijiste, pero no lo recuerdo. Dime qué debo hacer; la desazón espesa la tarde, y pareciera que el silencio intimara contigo. Me llamaron igual que a ti, corrí con desmesura tal como lo hiciste, y esa parsimonia con la que callas me arrebata el sosiego. No lo entiendo.
Comenzó aquella noche, recuerdas; todos se habían ido, y volvimos al agua, a lo hondo, a lo recóndito; íntima afinidad de los que se ahogan en respuestas; querías saberlo todo, y sólo me ocupaba en darme. Corregías mis manos mientras profesabas el momento; con mesura te fijabas en cada gesto ofrecido, en cada palabra resuelta. Desde ese día supe que me tenías, que respondía a tus reflejos; visabas la palabra revuelta conviniendo luego la quietud, pero solo así lo resistías. Ahora que retorno, percibo el fondo, pero no lo entiendo; háblame.
¿Lo viste? - ¿es seguro?; no te quedes en silencio, no ahora, justo cuando me han dicho que en Paz descanses.
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