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REDENCIÓN

                                                                 
               
                Se incorporó temeroso. El suelo había dejado de bramar. La claridad repentina le confirmó que todo se había derrumbado. Polvo y silencio. Olor a nada. Miró a su alrededor. Sólo escombros y cadáveres que vestían uniformes idénticos al suyo. Estaba aturdido. La luz polvorienta le ardía en la piel. Sus ojos buscaban un camino. Sus pies no se animaban a andar. Giró sobre sí mismo: nadie cerca para decirle qué hacer. Dio dos pasos. Arrastró el tercero. El cuarto ya seguía el rumbo. Mientras se alejaba, recordaba su esperanza vejada. Durante sus  años de encierro había imaginado la libertad de mil maneras. Ninguna se había asemejado a ésta.
                Descalzo y asombrado, recorrió varios kilómetros sin saber adónde iba. Atravesó surcos y grietas  recientes. Montículos de escombros aquí y allá. Sólo eso: paisaje inhóspito. Para él era el equivalente al paraíso. La reclusión en dos metros cuadrados lo había transformado en una mansa fiera adormecida. La extensión devastada impregnaba sus ojos. Anestesiados. Olvidados: de mirar y de que lo miraran…Recordó  que existía un cielo, y  trató de encontrarlo entre las ruinas. Recordó el calor del sol, y buscó su reflejo opaco en el terreno calizo. Buscó su sombra. Recordó su aspecto. Recordó sus ganas, sus deseos, sus sueños violentos. Recordó que había sido alguien alguna vez. Levantó la mirada para descubrirse vivo, y sus ojos rebotaron contra la mole de cemento a la distancia. La cruz partida coronaba los restos de una construcción antigua. La silueta de un altar desnudo emergía entre los despojos. Se acercó. Ensayó la señal de la cruz, pero no logró coordinar el movimiento de sus manos áridas. Demasiado dolor. Vacío. Bajó su mirada ante la presencia del Cristo mutilado. Hacía años ya que había dejado de rogarle.
                Comenzó a recorrer el lugar. La sangre de sus pies llagados se secaba en las piedras. Buscaba vida. Encontró un misal y un pañuelo de seda. El llanto de un bebé lo sorprendió mientras acercaba el pañuelo a su piel. No estaba solo. Buscó entre los recovecos. Llanto desconsolado. Allí estaba el pequeño, con sus puños cerrados de impotencia y su atuendo de fiesta empapado por el agua de la pila bautismal. La imagen del niño indefenso tensó fibras que creía cortadas. Lo despojó de su ropa húmeda;  se quitó el mameluco y con él envolvió al bebé.  Calor. Una caricia. Lo miró y acercó sus labios a la frente del niño. Hubiera querido besarlo, pero tampoco  recordaba cómo hacerlo. Lo llevó junto a la cruz y lo dejó allí. Necesitaba pensar que  estaría a salvo. Se alejó aliviado. Su desnudez lo conectaba con la naturaleza amenazada.
                Estaba anocheciendo. Las nubes de polvo se habían serenado ya. La brisa rozaba su masculinidad. Se sentía cansado, pero no quería detenerse. Sabía que pronto llegaría al mar. El sabor de la sal en el viento lo alentaba a seguir. Recordó que en el cielo había estrellas. Se detuvo a contemplarlas, y se llenó de ellas. Pensó en su madre. Recordó las caricias rechazadas. La despedida si explicaciones. Recordó sus lágrimas. La noticia de su muerte solitaria. La recordaba y lloraba. Era tiempo de llorar. Ahora sí podía. De pronto el mar se reflejó en sus lágrimas, y corrió hasta la playa. Se dejó caer en la arena. Mojó su rostro. Palpó la espuma. Sintió frío. Se recostó sobre una roca. Tragó la luz de la luna de un sorbo. Oyó que alguien lo llamaba: había olvidado hasta su nombre. Era la memoria de su última víctima que le pedía clemencia. Remordimiento y recuerdo. No quería soportar más. Salvador murió ahogado al subir la marea.   
                                  

 

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Comentarios:

Escrito por: gitano       09/06/08 00:41
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Esto marca pauta
cuando se reflexiona y se dice antes o después de aquel texto
bello !
Escrito por: Osvaldo       05/06/08 17:43
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Excelente!
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Escrito por: sumysel       12/05/08 02:01
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Un texto en el que una puede introducirse y convertirse en la protagonista, convertirse en el mismo Salvador. Me gusta.
Un abrazo, amiga
Escrito por: Zarandela       11/05/08 23:45
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Me ha encantado leerte, es un texto duro y muy bueno.
Gracias.
Escrito por: bibian       09/05/08 16:24
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Historia atrapante en su contenido, un relato descriptivo que mantiene despierta la sensibilidad desde el principio hasta el final.

un abrazo
Escrito por: minerva       06/05/08 16:32
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Tienes una exquisita manera de narrar y transmitir, toda una vida resumida en unas líneas.
Escrito por: biblionauta21       03/05/08 22:54
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Me mantuvo concentrado, olvide mis propios remordimientos.
Escrito por: etelsaga       03/05/08 17:58
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He leido el texto y al igual los comentarios que te han dejado. Frases cortas que van hilando la historia de Salvador en su afan por llegar a la playa.
Nos has deleitado a todos con tu forma de narrar.
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Escrito por: AndresMiranda       03/05/08 00:01
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Muy bien narrado, ¿Cuando vas a escribir un libro?
Un beso
Andrés
Escrito por: Jalir       01/05/08 16:15
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"la despedida sin explicaciones"

QUÈ PULCRITUD! BELLA DE PRINCIPIO A FIN.

JALIR/jap
Escrito por: jeison       28/04/08 04:00
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Increible!! que forma!! muy bien.. haces que el lector se interese por leer cada vez mas tu hermoso escrito
felicidades!!
un beso.
Jeison:)
Escrito por: acuarela       27/04/08 17:21
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Wow... impecable. Una prosa repleta de imágenes que pueden vivirse a medida que el lector se va a adentrando en la historia.
Escrito por: 080765       23/04/08 21:25
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Amiga: me escurro en los caminos subliminales de éste escrito...dices tanto, tanto...
Cuantas cosas descubrió el prisionero...???a cuántas despertó? resucitó de entre los escombros por algo que lo arrasó...y vió cielo, y vio mar, y hasta se ahogó en él...
Te quiero hermosa...tan sencillo como eso.
Escrito por: sangrepoeta       23/04/08 21:17
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Cuántas aristas tiene este cuento. Se inicia con un hecho tremendo, que no se explica ya que no hace a la esencia del relato y continúa con esa transformación que deriva en redención y salvación. En el medio una mano firme que va llevando la narración por el camino exacto, sin desvíos, atrapando la atención hasta la última línea en la cual se establece la paradoja del condenado transformado en salvador, cerrando el círculo.
Muy, muy logrado, gabriela.
Un abrazo, amiga.
Escrito por: jrmavila       22/04/08 17:02
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Gabriela:
Una historia muy visual.
A cada avance de palabras se va edificando ante nosotros imagen tras imagen.
Pero no se queda en lo visual externo. Hace que veamos literalmente lo que sucede adentro de Salvador.
¡Vaya nombre para un asesino que dignifica su nombre casi al final de su vida!
Una marca más en tu arma de escribir.
Saludos.
Ricardo.
Escrito por: NoU       22/04/08 16:13
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Impresionante historia amiga... realmente, emocionante... se me llenó de escalofrío el cuerpo... es inevitable no pensar en el personaje.... en sus actos... en la conciencia... en el remordimiento... de saber que lo que pasó es imposible de cambiar... y cuando duele se hace difícil seguir por más arrepentido que uno se sienta...
Duro relato... excelentemente redactado... Un beso...TKM!....NoU
Escrito por: nefilin       22/04/08 02:25
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Maravillosa historia, las imágenes que construís en cada uno de tus escritos son de una solidez mágica. Me gustó el detalle de "Salvador" como nombre del personaje y de como en esas últimas horas su nombre parece marcarle un destino: salvar a un niño y "salvar" su alma.
Escrito por: lorebl       21/04/08 17:37
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Me gustó muchísimo, de nuevo siento una voz que viene del mundo de los muertos, quizás un soldado (por lo de los idénticos uniformes) que reclama un rescate digno de su alma, al menos, considerando que ya ha perdido su vida en un fatal encierro y los últimos días en una guerra que hasta cree injustificada. Bueno, lo veo así, no sé si sea correcto esto. El personaje no soporta esa realidad gris, y el hecho de que su verdadera libertad haya llegado mucho más tarde del momento en que desconsolado había elevado sus súplicas al cielo, entonces ya no sabe qué hacer con ella; cómo comportarse en el paraíso que le asigna el destino, porque parece que hasta ese final ya está dado, y no tiene en cuenta las necesidades individuales.

La búsqueda de Dios a través del Cristo, es fuerte, porque entonces indica que aún en el más allá, tiene la última esperanza de hallar comprensión y descanso (sin importar que ya hubiera abandonado la fe). Pronto esto es como un espejismo, se desbarata… Sin duda creo que es el bebé el elemento que lo lleva a dejarse llenar de la luz de las estrellas, a decidir para dónde moverse, debido a que es la única caricia que puede recibir; ya no tiene una madre, pero tiene al universo. Con dificultad, pero sigue caminando hasta tocar el mar, y éste como puerta de despedida del presente, lo deja pasar y con las olas ahoga sus penas, junto con las de su inocente víctima; Salvador, (por cierto, un nombre muy diciente) agresor y agredido eran uno solo, un cadáver que se entrega totalmente a la profundidad del recuerdo y admite que toda la tragedia, es producto de no haberse permitido disfrutar de sus años de existencia. Un abrazo.
Escrito por: maidu31       21/04/08 13:49
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Agilda, en tu historia se estremeció mi alma,
la grandeza en su final, la soledad,
una obra desprendida redentora,
la memoria trae el peso de conciencia
Eres Magistral amiga... te seguiré... te seguiré. MAIDU
Escrito por: ClemenRock       21/04/08 10:09
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Recuerdos que agobian y te destrozan por dentro. Relatas las últimas horas de Salvador resaltando los sentimientos que lo abordaron.

Buena historia.
Saludos.
Escrito por: Rina       20/04/08 06:42
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Esos recuerdos y remordimientos deben ser horribles...de tan solo imaginarme en su situacion, me siento terrible...
Narras magistralmente las ultimas horas de Salvador...como los recuerdos lo persiguen, como lo persiguieron hasta hacerlo olvidar su verdadera razon de existir, vivir...
Gran historia amiga
Besos
Escrito por: Romang       20/04/08 02:44
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Gabi... impresionante imàgenes has plasmado con tus letras que salen de una sensibilidad en grado sumo. Leerte, es como mirar una pelìcula... me encanto tu forma de relatar un momento de un personaje oscuro, conmovido por una vida que no supo tener. te mando un beso enorme. CUNI
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Escrito por: Momo       19/04/08 23:40
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Maravilla tu forma de escribir ágil y rápida. Con tres palabras, has marcado un camino y tus personajes, aunque mueran, están cargados de vida y de vivencias. Y todo, porque tú se la imprimes. Me encanta leerte. Un abrazo grande amiga Gabriela. Chares
Escrito por: SOLOPOEMAS       19/04/08 23:15
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¡tenés que hacer un libro! ¡lo quiero ya! ¡el primero en comprarlo voy a hacer yo! ¿hace falta decir algo mas? ¡un beso grande!
Escrito por: ricardo48       19/04/08 21:51
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Hermoso texto, una historia muy bien narrada, con figuras poéticas maravillosas "tragó la luz de la luna de un sorbo”
Me pareció bellísimo.
Un abrazo tienes mucho talento Gaby
Escrito por: Oscarhugo       19/04/08 18:32
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Extraordinario relato de un ser moribundo en medio de la tragedia. Gabriela, qué manera de llevarnos a un mundo tenebroso y apocalíptico. El resto ya lo dijo muy bien Lenyz.
Felicitaciones.
Escrito por: renanalvarez       19/04/08 06:26
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Impresionante narración donde se recrea la insospechada conciencia detras de cada careta qeu se utiliza en esta vida.
exquisito texto
saludos
Renán
Escrito por: TUHIJO       19/04/08 03:18
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Sensaciones cercanas en mundos lejanos (Qué solo se siente el hombre). Así apareció Dios. Y dejó su marca humana. Y los humanos lo recreamos con palabras. La Biblia. Algo tan futurista y tan pasado, que recoges en este visceral y cuidadoso texto. Natural y extremadamente exquisito.

Un saludo
Escrito por: mariazul11       19/04/08 01:48
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Amiga, es impresionante, como siempre me maravilla leerte, ese estilo tuyo tajante de frases cortas es impecable y la profundidad de la historia, un placer.
Besitos, saluditos y contenta de reencontrarme con tus letras
Escrito por: pacomartin       19/04/08 01:13
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Texto lleno de sensaciones. La soledad del espíritu. La catástrofe. La memoria. El final. La historia. La conciencia. La reflexión. La vida. Intenso, diáfano, humano, construido, fluido, maduro. Gran texto, Gabriela.
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