Recuerdos de una vida anterior

Categoría(s): recuerdos, historia, relato

Era los mediados del siglo pasado, estaba en los Estados Unidos de Norteamérica. No sabia donde ir, donde bajar, pues estaba solo en esta vida también, andando como nómada, sin brújula que marque el norte. Observaba atentamente en los puertos como muchos se despedían llorando, otros cargados del entusiasmo por encontrar mejores tierras donde echar andar sus ilusiones. Todos parecían estar marcados por esa travesía.

 

Un anciano viajero de vestimenta extravagante capturo mi atención, llevaba un sombrero alto, un terno verde muy encendido y unos zapatos blancos. Entró abordo repitiendo las canciones de Louis  Armstrong. Se veía feliz, radiante, amigable, podría decir que estaba irradiando una poderosa aura que se podía sentir. Aquel hombre no era un tipo ordinario.

 

El crucero era gigantesco y elegante, lleno de viajeros mundanos, podíamos ver espectáculos diarios de magia, gitanos, mimos, arlequines, zanqueros. Todos confabulados para alegrar nuestras noches en el enorme salón de actuaciones. También podíamos gozar de los músicos y conocer gente con gran facilidad, mientras afuera, nuestro artefacto metálico surcaba el mar enfrentándose día a día a nuevos cielos, estrellándose con las brisas, sobreponiéndose a las travesuras reino azul.

 

Por alguna coincidencia de la vida me tope con el anciano, lo reconocí rápidamente por su rostro jocoso, estaba sentado a un lado del piso con una guitarra cantando incesantemente las canciones de los Frank Sinatra. Aquello era siempre un espectáculo asombroso. Las personas se acercaban a él, lo escuchaban con el alma, se llenaban de admiración. Esas baladas que nos regalaba eran historias de amor, me encantaba verlo así, era feliz en su voz, vivía cada letra. Le pude  a ver mostrado mi alma a ese anciano y el hubiera hecho música con ello. Seguía adelante hora tras hora, incansablemente manipulando con arte la guitarra que estaba bien casada con su voz.

 

No tenía horario, el estaba a cualquier hora y era fácil darse cuenta de ello, por que donde el estaba mucha gente lo acompañaba. Le daba mas vida al crucero, lo hacía sentir un viaje especial, algo mágico y sublime.

 

Alguna ocasión me sentí invadido por la nostalgia de un amor perdido, así que salí de mi cuarto en la madrugada y me dispuse a contemplar el firmamento, fue grande mi sorpresa al encontrar al anciano observando el cielo. Me acerqué hacia él y le tendí la mano saludándolo y felicitándolo por esos cánticos maravillosos.

 

-Señor, ¿Puedo hacerle unas preguntas?

-Claro hijo, soy todo oídos

-¿De donde viene? ¿A donde va? ¿Como se llama? y ¿Como se  siente?

- De abajo vengo, arriba voy, me llamo Apolo y contento estoy.

-¿Que hace a esta hora por acá señor Apolo?

-Pronto presentaré en público una obra en clavicordio

-¿De que se trata?

-Pues fíjate que aun ni la he compuesto, por ello he venido acá, a recibir la iluminación que me dictan los cielos. Creo que uno no compone, simplemente recibe dictados de alguna parte, voces internas. Cuando hago mis obras siempre me sorprendo que tenga esa capacidad. Sinceramente aun no lo creo. Hoy subí pensando en ¿Qué es el amor? ¿Es irreal? ¿Qué color tiene? ¿Será azul como el cielo? – se cogió la barba mostrando una señal de pregunta mirando al cielo, luego me abrazo diciéndome que debía abrigarme –

-Gracias señor, ha sido tan maravilloso escucharlo como oírlo tocar la guitarra – me despedí gustosamente y no sé por que razón lo abrasé otra vez –

-cuídate mucho hijo, sobretodo de este mar, que nunca la he visto tan molesta, esta que ruge, esta que busca muerte, para calmarla le ofrendaré mi próxima obra.

 

Esa noche no pude dormir, seguía atrapado por la nostalgia de aquella nena que me rompió el corazón. Lloré por ella como un niño abandonado, perdido en mis ilusiones partidas, con el huracán de mi garganta que lanzaba auto culpas sin cesar. No solo me dolió que ella haya sufrido un accidente en el que quedaría lisiada de por vida, sino que me hecho de su vida como un perro según ella para no condenarme al sufrimiento que ella sola quería enfrentar. Su familia nunca me paso, eran una prole de interesados que siempre la quisieron casar con un periodista famoso, sin embargo persistí con mi amor inefable hasta el fin lográndome ganar enemigos en su propio núcleo familiar. Eran buenas personas y grandes enemigos. Por lo que entiendo el destino coloca a veces a las personas en situaciones donde necesariamente acabas mostrando tu peor lado. Por ello, una vez de haber entendido las fuertes palabras finales con la que fui expulsado decidí entregarme al destino vendiendo todo lo poco que tenía. Abandonando mi sueño de ser escritor, y tratando de encontrar algún valor nuevo en la vida, si lo hubiera aun.

 

Al amanecer conseguí dormir, soñando con mi novia Ángela. Soñé que caminaba y bailábamos en el centro de la sala, como en los viejos tiempos. Íbamos al teatro y a los conciertos instrumentales. Éramos felices, leales, cómplices y grandes amigos. Finalmente ella me beso en la mejilla diciéndome: en algún momento cuando habrás los ojos, en alguna mañana nos veremos.

 

Ese sueño me levanto animado, con fuerzas de seguir adelante. Iba enfrentar la vida como nuestra nave metálica se sobrepone ante la mar. Nadie me iba detener en mis ambiciones de superarme y de todos modos iba conseguir ser escritor. Al salir de la habitación como a las 8 de la noche, pregunté por el anciano a los vecinos de al lado. Me dijeron que iba lanzar una obra en ese instante en la sala de presentaciones. Fui disparado como un cohete, me interesaba mucho su música y verlo tocar.

 

Al llegar escuché del presentador decir: con ustedes el famoso músico Apolo con su nuevo tema “El amor es azul”. Quede atónito, entender que este anciano al que yo calculaba unos 80 años tenía una lucidez increíble y la capacidad de hacer un tema musical en tan solo unas cuantas horas y luego plasmarlo en el clavicordio.

 

Empezó con la antesala de un aplauso escandaloso del público. Lo vimos tocar con sus prodigiosas manos, golpeando cada tecla con sus finos dedos, sonriendo al público pasmado, cerrando los ojos por momentos y mirando al cielo por la enorme ventana. Como si estuviera evocando encanto. Su cabello blanco relucía con las luces de la enorme sala. La gente de dinero, los bohemios, los payasos y toda alma de aquel lugar estábamos siendo sintonizados con el ritmo de su música, viviendo cada sonrisa, cada gesto, cada tecla que el maestro nos regalaba. El no era común, el no era normal, era un anciano sabio y prodigioso. Un experto de clavicordio.

 

Al terminar su presentación todos le dimos un fuerte aplauso merecido. Luego dijo una breves palabras en ingles con acento Irlandés, explicó que era su última  creación y que unas horas antes el cielo se lo había regalado.

 

Por alguna razón se acerco hacia mi y me dijo: que bueno que hayas venido, ayer te note algo triste, no sé que te sucederá muchacho, pero si te paso algo malo, te cuento que dentro de lo malo siempre esta lo bueno, sino no podría existir, nada esta desasociado de su opuesto. Solo que a veces esta oculta la solución y hay que tener la mente abierta y el corazón despierto para encontrarla.

 

En aquel momento me puse a llorar, recordando mis penas, mis esfuerzos infructuosos por alcanzar la felicidad y que hasta ahora el destino había hecho jugarretas artificiosas e injustas conmigo. El tremendo crucero empezó a balancearse, un fuerte temblor acabo con la luz, y sumergidos en el pánico abrasé en la oscuridad al anciano. Los siguientes instantes escuché gritos y exclamaciones en diferentes lenguas. Supe que era el final, recordé el sueño con mi novia, mis deseos truncos de ser escritor y deseé seguir conociendo a este anciano.

 

Luego de este largo recuerdo o este ejercicio de soñar despierto, regreso a mi vida actual, soy sorprendido por un largo beso de Angelina, soy atrapado por la grata sensación de tener un padre maravilloso a quien amo y admiro. No sé si todo fue un mero metalismo, un recuerdo vago, o quizás vino del cielo como dijo el anciano Apolo. Solo sé que abrí los ojos en esta mañana, de esta vida, mire una hermosa mujer, me levante a escribir y pensé que si tuviera que morir otra vez mas. Estaría con Angelina, escucharía el clavicordio y me acercaría mis últimas horas a morir en los brazos de mi padre Apolinar.

 

 

Roger Alexander   24-01-2010

Diario: Intentando ser Escritor.

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Comentarios:

Escrito por: Alexandro       17/06/11 16:58
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Hola, saludos amigos.
Este escrito trata de auto-entender en la experiencia creada el porque de algunas cosas de esta vida...
Escrito por: lidianakasone       11/02/10 11:29
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placer leerlo
mi admiracion a quienes pueden escribir cuentos historias etc.
Escrito por: Fleuretty       25/01/10 03:01
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me gustó mucho, me sumergi en la trama, lo haces muy bien, cuando dees puedes darte un paseo por mi espacio, saludos
Páginas: 1

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