Esa serpiente anillada que luces en tu cabello
me recuerda la de Edén por su engañoso destello.
Una y mil veces me rindo a ese atractivo perenne
a ese manjar exquisito que tan sólo tú me ofreces.
.
Si eso que quiero es pecado, entonces yo pecar quiero
quiero pecar otra vez, aunque me cueste el infierno.
.
Manjares hay por doquier, mas ninguno como ese
si un capricho he de tener, no puedo evitar quererte.
Las serpientes de tu pelo me tienen a mí subyugada,
ni los miedos al infierno podrán convencerme de nada.
.
Si eso que quiero es pecado, entonces yo pecar quiero
una y otra y otra vez y juntos ir al infierno
.
La serpiente es traicionera, se enrosca como tu pelo
como esos rizos dorados, como esos bucles certeros.
Mil y una vez pecaría mordisqueando tu cuello,
arrancando tu camisa, descubriendo tu veneno,
tus lascivos pectorales, tu torso de adonis griego,
tus muslos como columnas y, entre ellos, tu miembro erecto.
Ni los fuegos del infierno ni perder la gloria eterna
conseguirán disuadirme de sentirte entre mis piernas.
Quiero perderme contigo, viajar hasta las estrellas,
condenarme entre suspiros, ir al infierno de cabeza.
Pues, si no hay mal que por bien no venga, también al contrario ha de ser
cuando, después del placer, caigamos en la gehena.
Allí contigo estaré si tú conmigo te quedas.
Nos quemaremos los dos, nos abrasaremos sin tregua.
Pero yo en ti beberé el dulce y sabroso néctar.
Nos condenaremos, sí, nos consumiremos en la hoguera.
Contigo yo iré al infierno, mayor placer no lo hubiera.
Es lo que me dice siempre la serpiente traicionera,
la del bucle de tu pelo, la de tu caracolina cabellera,
la que se enrosca en destellos, la que por tu espalda cuelga.
La serpiente venenosa, que acariciando mi pelvis me regala sus palabras.
La venenosa serpiente, que enroscándose en mi muslo juguetea entre mi falda.
La de tus rubios cabellos, la de tu inmensa mirada,
la de Edén, la que enroscada, reclama mi perdición.
.
Si ese placer es pecado, pecar así quiero yo.
Pecar otra vez yo quiero, extasiarme de placer,
en tu cuerpo volver a beber y, de paso, ir al infierno.
|
Imprimir |
Enviar historia |
