


| Escritor: | Inkube |
| Públicado: | 31/10/2007 |
Viernes más clientes que otros días, me puedo dar lujo de no escoger borrachos o gordos.
El único día que transmite una esencia menos toxica, un solo recuerdo me atraviesa torturando las extensiones fibrosas de mi alma, me parece la misma escena, La experiencia del pasado viernes se estrella en mi memoria, la noche comenzó como la de otros muchos viernes esperando a uno de mis mejores clientes, por cierto guapo y decente, pero no llegó, me quede esperando un poco, sin subirme con el primero que pasara, espere en esa noche calida, pienso que fue destino, bien sabia que el muñeco como yo le decía de cariño no vendría.
Estaba deslumbrante con un vestido negro, mi mejor peluca y el maquillaje mas delicado y fino que pude lograr, no aparentaba una golfa despreciable y corriente, era una señorona esa noche. Pasaron varios con ofertas que no me convencían, la muy alzada me daba lujo de escupirlos, toda una dama preparada para un caballero.
Me recargue en un farolito que daba una luz muy tenue, mientras me fumaba un benson,
Alguien por la espalda se me acerca diciendo señorita ¿Qué tiempo tiene?- me doy la vuelta revisando mi reloj cuarto para las - no termine la frase, un frió me invadió de pronto, tire el cigarro de golpe cuando vi a quien preguntaba, las pupilas se me dilataron, el corazón me latió con mas fuerza, por un momento terriblemente confuso casi pierdo el control y salgo corriendo despavorida; el tipo era mi padre. Era mi viejo, con la estampa cansada y canoso totalmente, le mire a los ojos, y él me miró pero no logro reconocerme cuarto para las once señor- muy seria le conteste bajando el rostro. Con un gesto pícaro que le desconocía contesta muchas gracias- volteándose avanzó un paso y de regreso, dudoso en acercárseme eh perdón, ¿estará usted libre? preguntó distante clavando sus ojos en mis senos, confirmando lo irreconocible que lucia para él, no podía creer lo que veía, ni digería las palabras que taladraban mis oídos ¡No señor, yo no soy de esas!- le dije mientras me retiraba a paso constante discúlpeme, de verdad lo siento mucho señorita, un viejo tonto- decía casi al viento mientras yo me alejaba, un nudo en la garganta se me formó, las lagrimas destruyeron mi maquillaje perfecto. Una voz interna preguntaba con dolor ¿quien sabe cuanto cambiaste?, ¿quien eres? que ni tu padre te ha reconocido No se ni me importa, al final que la vida me mande factura, soy mas hermosa que nunca, una mujer definitivamente completa. El puto destino una de tantas me cobra, casi 15 años de no ver a mi padre, me lo puso en la espalda, el hombre tanto que repudiaba a los maricones, tropezó en la trampa de uno: su hijo. Ya nada me encadena a ese recuerdo funesto de lo que fui; hombre nunca más. Como bien dije soy una dama para un caballero.
|
Imprimir |
Enviar historia |


