


| Escritor: | hellouchi_uchi |
| Públicado: | 07/03/2010 |
2 - Veneno para Ratas
Reino de Nova Atalanta- Día 1.
Sólo es otro día más. El sol se levanta a la misma hora que todos se despiertan sin excepción. Ya sea para trabajar, gobernar o quedarse apalancado en la casa, todos se despiertan. La función de despertador automático puede ser molesta. Todos la tienen en este reino, precisamente, el reino donde habitan Los Raros. Este nombre debe ser normal para las generaciones que no conocieron a las quimeras esclavizadas, ¿no? ¿Tú las conociste? La mayoría de este lugar no, porque ya son todas de generaciones recientes.
-¿Qué haces?-una pregunta típica de alguien que no sabe lo que haces, a fin de cuentas.
Sin contestar, como gustaba de hacer, saltó por un ventanal misteriosamente roto hacia lo que es la Tierra de Allá. Un giro brusco al final del recorrido vertical le frenó lo suficiente para un aterrizaje sin daños. Solo entonces repasaría su aspecto, si se había despeinado o le había pasado algo. Emitió un destello azulado para crear (con un poder especial) una piedra que parecía casi un espejo. Y se vio más perfecto y con más ganas de venganza que nunca. Sí. Su mirada dorada (por sus ojos amarillos) enmarcada con unos cabellos iguales en color, solo un poco más apagados. Sus cuernos no se habían roto por el camino ni nada, sólo tenía las plumas de las alas erizadas y las orejas levantadas en señal de alerta. Malditas expresiones animales.
-Eh, ¿está usted bien?-un dependiente, igual un elfo, le llamó.-Parece que le estén persiguiendo o algo.
..
Si hay lugares donde nunca se acaba el silencio, seguramente digas que no existe el silencio. No, parece que el silencio existe en la librería del palacio volador. O al menos el silencio es lo contrario a cuando esta quimera aparece. Esta vez, por motivos desconocidos para los otros seres vivos, va riéndose. Y ahora, encontró a su objetivo que buscaba. Sí, otro igual a él. Exactamente el mismo aspecto, sólo qe conservaba la seriedad que él no tuvo al nacer. Apartando un poco dos pilares de libros, se sentó a su lado y le miró esperando que le peguntara algo.
-¿qué pasa?-preguntó su reflejo cerrando su libro de Criaturas Extrañas.
Tras unos minutos de incómodo silencio y pensativos los dos (pensando lo mismo, por eso de ser creados de la misma piedra) por fin uno de los dos dijo sus nombres.
-Vaya, no sabía que hablaban de nuestra dinastía.-dijo uno de ellos.-Los Dress, pero no nos incluyen.
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