Promesa de Atalanta. cap 2.

Categoría(s): fantasía, mitología, aventura.

2 - Veneno para Ratas

 

 

Reino de Nova Atalanta- Día 1.

 

 

Sólo es otro día más. El sol se levanta a la misma hora que todos se despiertan sin excepción. Ya sea para trabajar, gobernar o quedarse apalancado en la casa, todos se despiertan. La función de despertador automático puede ser molesta. Todos la tienen en este reino, precisamente, el reino donde habitan Los Raros. Este nombre debe ser normal para las generaciones que no conocieron a las quimeras esclavizadas, ¿no? ¿Tú las conociste? La mayoría de este lugar no, porque ya son todas de generaciones recientes.
Y solamente existe algo de importancia aquí, el palacio desde donde se dirige nuestra pequeña historia. Y una vez que sabes que es volador, sabrás que sin la habilidad del vuelo es difícil bajar. Si no te gusta, márchate, nadie te obliga a seguir aquí… si acaso eres capaz de volar para descender estos más de 50.000,00 centímetros de altura. 
Otra vez. Algo interrumpe los pensamientos tan profundos a los que se pueden llegar es este estado de sueño roto.

 

-¿Qué haces?-una pregunta típica de alguien que no sabe lo que haces, a fin de cuentas.
-Sólo escribir. Es una lista…-la quimera ya miró al sirviente élfico, el cual le desagradó con su pregunta.-De la compra.
-Oh, genial. El señor dice que puedes bajar a comprar los materiales para crear una nueva arma… De esas llamadas de la Amarga Compasión.-con este nombre los dos se estremecieron un poco.

 

Sin contestar, como gustaba de hacer, saltó por un ventanal misteriosamente roto hacia lo que es la Tierra de Allá. Un giro brusco al final del recorrido vertical le frenó lo suficiente para un aterrizaje sin daños. Solo entonces repasaría su aspecto, si se había despeinado o le había pasado algo. Emitió un destello azulado para crear (con un poder especial) una piedra que parecía casi un espejo. Y se vio más perfecto y con más ganas de venganza que nunca. Sí. Su mirada dorada (por sus ojos amarillos) enmarcada con unos cabellos iguales en color, solo un poco más apagados. Sus cuernos no se habían roto por el camino ni nada, sólo tenía las plumas de las alas erizadas y las orejas levantadas en señal de alerta. Malditas expresiones animales.
La piedra cayó al suelo mientras él entraba en una ciudad de la Tierra Baja. Costaba contener que las orejas se levantaran, realmente, pero creyendo que ya lo logró, entró con mucho dinero guardado a una tienda. ¿Cuál era el nombre? ¿”Muerte Prematura”?

 

-Eh, ¿está usted bien?-un dependiente, igual un elfo, le llamó.-Parece que le estén persiguiendo o algo.
-“Mis orejas”-pensó antes de hablar.-Ah, es que debo comprar algo.
-Bien. ¿Lágrimas de hada? ¿Licor Sanguíneo? ¿Quizás quiera Médula ósea?-genial, una tienda de nigromancia.
-Lo más venenoso que tenga.-respondió sin ver lo que quería, al menos a simple vista.
-¿Lo más venenoso…? A falta de otros métodos, Raticida.-le dio un bote enfrascado en cristal.-Lo importaron desde ese Reino Prohibido, el de los mortales.
-Esto me asegura que no identifiquen el veneno. ¿Seguro que es el más venenoso?-antes de comprar, todo lo mejor era asegurarse.-Porque necesito matar ratas muy grandes.
-“Si aquí no existen ratas…” Sí, lo es.-el elfo ya hacía cuentas con una máquina gastada.-Si se lo lleva, son sólo 130 diluvios.
-Claro que me lo llevo, lo necesito para el mediodía.-dejó el dinero  como si ya supiera la cuenta y se fue de buena gana de esta tienda de mal rollo.

 

……………..

 

 

Si hay lugares donde nunca se acaba el silencio, seguramente digas que no existe el silencio. No, parece que el silencio existe en la librería del palacio volador. O al menos el silencio es lo contrario a cuando esta quimera aparece. Esta vez, por motivos desconocidos para los otros seres vivos, va riéndose. Y ahora, encontró a su objetivo que buscaba. Sí, otro igual a él. Exactamente el mismo aspecto, sólo qe conservaba la seriedad que él no tuvo al nacer. Apartando un poco dos pilares de libros, se sentó a su lado y le miró esperando que le peguntara algo.

 

-¿qué pasa?-preguntó su reflejo cerrando su libro de “Criaturas Extrañas”.
-Hm, los dos somos un prolongación de cada uno, deberías ser capaz de entenderme.-dijo entonces sin dejar de sonreír de manera idiota.
-Pues con eso que dices.-se tocó uno de sus dos cuernos, que eran un poco distintos a los de su hermano.-Diría que estás planeando algo malvado.
-No es malvado. No te lo diré, porque una sola pista puede hacerte saber lo que pretendo, ¿no?
-Sí, si lo has olvidado, lo del vínculo entre Separados nos lo explicaron hace 10 años.-como si hubiera hablado con él durante horas, parecía ya cansado.
-Si lo recuerdo.-cogió un libro extraño, con cubierta negra.

 

Tras unos minutos de incómodo silencio y pensativos los dos (pensando lo mismo, por eso de ser creados de la misma piedra) por fin uno de los dos dijo sus nombres.

 

-Vaya, no sabía que hablaban de nuestra dinastía.-dijo uno de ellos.-Los Dres’s, pero no nos incluyen.
-El nombre de Malt’ten Dres’s es poco conocido. Y el tuyo es raro.-su hermano le dio la explicación lógica.-Ludi-ludi no es un nombre de rey, tendrás que cambiarlo.
-Es verdad.-ese era el momento de decirlo.-Sabes que si nuestro padre muere, yo seré el siguiente rey. El reino iría a mejor…

 

……………………………

 

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