EL DESGASTANTE TRAJÍN DEL COJÍN
Introducción de Marcela Bonifaci.
Médica especialista en Psiquiatría:
Debo asentar que conocí a Eddy Benz, en la Clínica Psiquiátrica Mar Del Plata , en dicha ciudad de la provincia de Buenos Aires , República Argentina.
Trabajé en ese establecimiento durante el año 1981, de Practicante Asistencial ,( había relegado a mi profesorado de literatura) estrenando el Grado de Médica, alcanzado en la Universidad Nacional de Ciencias Médicas de Córdoba , de donde soy oriunda.
Mi apego con el paciente, un Artista con cientos de aristas, (tal saboreaba proclamarse) nació allí, cuando le ofrecí compañía en esos almuerzos tan anárquicos.
Hago constar que su terapeuta, a la que no traté, según varios internos,nunca estaba disponible.
Se sinceró al saberme estudiosa de la problemática.
Se explayó al confiarle mí interés por su caso.
Leí sus bocetos a los que se refería como, Libretas de Bitácora.
Era el albor deEl Desgastante
Dado de alta a los 12 días de internación me fió , aún sedado:
-Estoy agotado de la locura-.
Lo busqué con insistencia prontamente.
Quería contactarlo, rever su obra.
Lo insólito al ubicarlo, fue comprobar la variedad de preparados irrecetados que se administraba. Sin dudar le requerí dejarlos.
No respondió llamados durante tres meses.
Me apersoné por lo de sus ascendientes.
Plantada la soltería, vivía en Pinamar, según sus naturales , alejado de todo tipo de adicciones.
Existimos sin localizarnos, aunque conseguía ligarlo telefónicamente.
Su esposa, me exigió en malos modos:
- no lo busque más-, pues que cada vez que terminábamos una conferencia, convulsionaba en algún brote sicótico.
Fui condescendiente, pero temí por Eddy.
El desgastante descansaba archivado.
Pasaron mil noches.
En octubre de 1985, enterada de su divorcio, lo ubiqué en el balneario.
Lo alenté .Recopilamos datos, anécdotas y se reanimó a ordenarlos.
Reñíamos por sus intercalaciones de paréntesis por incisos y por el uso indebido de los guiones de díalogo. Interrumpimos la corrección .
Amarró los inéditos , sus encuadernados de sinónimos , tomó mis datos filiatorios y con rigor aseveró :-esto no es un Pastiche,la ideóloga fuiste vos
yo redacto así
volvé cuando te liberes
-
Ese año obtuve el Pos Grado en la Facultad de Ciencias Médicas, de la calle Alicia Moreau de Justo 1500, en la Autónoma Buenos Aires.
A comienzos de 1986 , añorándolo , lo convoqué a mi dirección capitalina , nos amigamos y formateamos el resto.
Muchas de las notas gozarán de tintes adolescentes, (tenía 20 años al comenzar la saga) con remates realmente jocosos.
Estimo que se me podrían objetar algunas permisiones, pero decidí no restarle el valor de lo pasional y me constreñí a lo premeditado por el prosista.
Se lo veía solventado, valioso.
Lo noté colérico a poco, manaba la bipolaridad .Quiso salir de Bs. As.
Me dejó tajante a su partida:
- Tengo que hacer un viaje largo, a India ó a Egipto...-.
Enigmáticamente se desperdigó, dejando en lo de sus familiares, cajas con los originales, un poder a mi nombre, firmado por escribano público, para manejar los escritos y reclamándome éste prefacio
Cuidé las cuitas con celo.
Ninguna entidad de Derechos Humanos, ni INTERPOL, con las que me relacioné, supieron darme alguna información sobre su paradero.
En octubre de 1989, por razones laborales, me radiqué en México, DF.
Pasados diez años de su disipación, con el compromiso adquirido y la anuencia de su madre, decidimos publicar estas memorias.
El Desgastante, es un compilado de reiteraciones coloquiales, Lógico Benz y soliloquios melólogos (hay consonancias en ellos).
Es un dramático epitafio , es doloroso.
En él, conoceremos que estuvo a veces recluido, otras escapado (escapar, fue un verbo que no limitó)y hasta sicótico.
El tiempo,lo hostigaba
(lo hace notar).
Sobrellevó persecuciones, amenazas.
Lo privaron de su libertad.
Cambió terror, por sexo . (Hiper detallista en sus affaires carnales).
¿Tuvo conexiones extra galácticas
?
Padeció. Sí, que padeció.La vida iba e iba.
Apologías varias se convierten en pesadillas.
Por impericias , sobretazó absurdos y menospreció provechos.
Sus autobiografías rayan con lo banal, heredando el diario de un limitado excursionista. (Abominaba a los turistas)
Maniático por los museos de cada comarca que visitaba, su panorama se embrutece al drogarse para embellecer las experiencias.
Odiaba que quisiera encuadrar su caso dentro del "SINDROME DE STENDHAL"( Enajenación por las obras de arte,paisajes,monumentos )
Librado a la insensatez de las palabras, construyó un mundo con ambivalencias peligrosas.
Sabremos ahora en su descargo, de sus efervescencias y que las paradojas a las que me expuse interpretando sus refranes, neologismos y visiones, importaron.
Percibiremos a un joven exasperado , que luchó como pudo para no caer en la idiotez que sugerían , que supo de un Michael Jackson negro , cuando se hablaba de comunismo, cuando no daba todo lo mismo.
PRÓLOGO DEL AUTOR
¡OH! , la cordura.
¡Hola cordura !
¡OH! Dios.
Odios de más, sempiternos; lo infausto sería hilvanar una figura retórica con otra, y no darme a entender .Entonces explicaré:
La diferencia entre viajar y huir es sideral.
Yo huí de un día al otro, porque vi la cara de los secuestradores de un amigo, militante de Montoneros, treinta días pasados la proezadel golpe de Estado de 1976.
De ningún modo fui activista, ni algo parecido. Lo único que compartí con mis desventurados congéneres, los gritábamos Ideales.
Dormí en hoteles 5 estrellas, tirado en playas, hostels o pensiones miserables. En prostíbulos a menudo.
Contemplé a mi patria siempre sometida, siempre corrompida, siempre sojuzgada.
Mientras , los golpistas tomaron la equidad en sus aras y con los métodos más perversos, se cargaron 35.000 personas con la virtud de la juventud y la vida por delante.
Las cifras hablan de 30.000 desapariciones, pero debe haber unos 5.000 en mi fase de catalepsia.
Quise ser versado en estudios, pero ultimé estudiosamente verseado, por Paranomasias .
Peores datos:
Gané títulos nobiliarios por vagar.
Necesité hacerme ver, creando ese microclima que sólo los
bian tienen. (No, Vian, Boris, el eminente novelista,músico ,ingeniero,traductor ).
Me culturicé escapando, ya que mis monografías terciarias quedaron truncos tras el golpe, lapso en el cúal, se instauró separadamente del estado de sitio, la alcahuetería, el premio Nóbel al delator y la duda, hasta dudar por la duda misma, por las dudas.
Benz , a secas, fue el Alter Ego que elegí para ese ilustre desconocido que representé.
Me sonaba seguro. Despreocupado. Debía ser otro .
El cambio me garantizó altanería, perdiendo interés por lo transpuesto.
Aparentaría ser aquel que lo superó con creces.
Me prostituí venial (por eufemismo) , probé todas las drogas, (salvo las inyectables), fui alcohólico.
Arrebaté mujeres de conocidos . (Con decoro),
De policías y de ladrones. (Con patético placer).
Topé con los pecados y el Jardín de las Delicias anticipado,
perpetuando el sentido relevante de la traición.
Con seguridad el racconto es atemporal e iracundo, pero lo estoico , es que NO pude callar más, anacronismos al margen.
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