POR EL ABANDONO A LA PAZ EN DIOS
En los momentos que en mi vida me he sentido temeroso, irritado, molesto...me he dicho ¡Despierta! y pregúntate ¿qué pasa?. Y si veo que aquello tiene solución, lucho con paz para solucionarlo. Si no tiene solución, o la solución no está en mis manos, lo dejo en sus manos diciendo Hágase.
Cuando las circunstancias no tienen vuelta de hoja , me causan tristeza, preocupación o contrariedad, respondo al padre con un Hágase.
Me es hostil mi alrededor, me molesta todo... respondo al Padre con un Hágase .No hay derrota posible para los que se abandonan en sus manos,¿que padre puede negar el pan a su hijos?,no olvidemos la situación privilegiada que tenemos con respecto a Dios, gracias al incondicional sacrificio de su hijo Jesús.
Mis proyectos, mis deseos han fracasado, en mi memoria surgen recuerdos dolorosos, memorias desagradables; situaciones del momento que me causan tristeza, rencor, vergüenza, rabia...¡despierta!, déjalo en sus Manos con un Hágase, serás invencible.
Deficiencias mías personales, mala memoria, dificultas de expresión, Hágase;
dolores de cabeza, molestias físicas, Hágase, mal carácter , genio, Hágase.
No debo permitir que nada perturbe mi paz. Me abandono totalmente en el Padre y encuentro la paz y la serenidad.
El problema surge cuando nos hacemos dueños de nuestra vida, la prepotencia humana no nos deja reconocer nuestra dependencia total del sumo hacedor, queremos gobernar totalmente el ritmo de los acontecimientos, dominar el presente y el futuro y si pudiéramos cambaríamos el pasado.
Dominar el tiempo, los acontecimientos, la materia incluso, es el pensamiento perenne en la mente, nos puede y nos sobrepasa el acariciar la idea de dueños absolutos, saltar las barreras, pasar a otras dimensiones, si existen, hacer y deshacer a nuestro antojo, no tener niveles superiores ni jerarquías.
La obsesión por el poder, el dinero, la ambición social. Con ello creemos ser como dioses, alcanzar metas inimaginables es la meta sin discusión del ser humano.
Dejamos pues a un lado el valor de la libertad del otro, de sus derechos en detrimento de los nuestros.
Nuestro esfuerzo por alcanzar la felicidad no llega, y nos preguntamos la causa, consideramos tener todos los objetivos a nuestro alcance , todos los mecanismos para obtener el proposito deseado, pero éste persiste en alejarse cada vez mas , no es inaccesible, nos fatigamos en vano sin lograr resultados, pero nuestro encabezonamiento perdura, nos cuesta reconocer el fracaso de simples mortales necesitados de un ser superior.
Cuando hemos agotado todas las vías inimaginables, acudimos como el que no quiere la cosa a la ayuda de videntes, de formulas magistrales, de sortilegios y embaucadores, buscando como los nigromantes la solución deseada.
Al fin sin esperanza, nos dejamos deslizar en el silencio de nuestro pensamiento y en el fondo de él sin quererlo ni desearlo balbuceamos las palabras mágicas, ¿que hago Señor?, sin darnos cuenta de terminar el camino por donde debiéramos haberlo empezado.
Nuestra vida cambia, luce el sol, la esperanza se abre las puertas de nuestro sinsabores y encontramos el tesoro perdido: La felicidad.
Todavía no reconocemos la dependencia del hombre hacia el ser superior, y que solo dejandonos llevar, aceptando nuestra realidad de mortales, podemos mantenernos en el mundo, alcanzar el bien supremo, ser como niños que necesitan siempre un guía..
Cuando seamos capaces de levantarnos por la mañana y no planear el día, cuando nos dejemos arrastrar por los acontecimientos, dando por bien empleado los cambios paso a paso, cuando nos dejemos llevar por la espontaneidad del niño, por su ilusión y su arrojo , podremos decir que somos libres, encontrando la paz , la estabilidad y las emociones vivas y frescas de la vida.
El dejar todo en manos de Dios no es dejarse dominar ni abandonar la lucha de la justicia y del deber, es solo aceptar que sobre nuestras decisiones hay unos designios superiores mas coherentes, quizás nos sobrepasa el pensamiento saber que el destino no es nuestro proyecto, sino el vivirlo , y hacerlo con alegría con la certeza de saber que no esta en nuestras manos el cambiar nada ni a nadie, que los errores tienen que cometerse y de ellos aprender, no escribir la historia dos veces seguidas sino recomponerla y mejorarla, saber el deber de superación con nosotros y con los demás.
Todo lo que sea pasar por encima de la naturaleza y sus leyes, escritas en ella misma, es por descontado deshonesto y contrario a la verdad, es jugar con la condición humana haciendola perder su dignidad, por otra parte es romper el orden lógico de la razón y del pensamiento , la condición inexcusable de la humanidad es descubrir sus valores, potencialos para superar la raza humana en las situaciones procedentes de la misma inteligencia.
El intelecto nos ha sido concedido para hacer el bien y seguir mejorando la creación , no servirnos de él para nuestros fines bélicos o de dominio.
No hay termino medio, o el bien y la suprema satisfacción de saberse con los deberes hechos o el desenfreno, la irresponsabilidad, la anarquía y falta de valores perennes y escritos desde el principio de os tiempos.
En todas las civilizaciones se han seguido unas leyes y unas formas de vida, de acuerdo con las épocas y la forma de vivir, la cultura al avanzar ha ido canalizando las diversas costumbres de todos los pueblos para asumirlas y recopilarlas de la manera mas racional posible.
El hombre siempre ha pretendido ir contra el orden normal establecido surgiendo los conflictos, las guerras y las discordias, los diferentes países adoptan medidas coherentes que otros se saltan o no acatan solo por el afán de ser superiores ,constantemente se violan derechos inalienables con la conformidad de los demás.
El universo no alcanzara nunca la homogeneización de la vida mientras cada cual campee por sus derechos de forma individual.
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